Nolasco:
“Casi 20 años después permanece la esencia del cantautor sincero y consecuente”
Entre recuerdos del camino, reflexión sobre la evolución artística y el vértigo del directo, el sevillano reivindica la ilusión como motor imprescindible para seguir creando.
El 21 de noviembre lanzaba el single de adelanto de su noveno disco, y en pocos días ha superado el millón de reproducciones. ¿Cómo recibe esta acogida?
Estoy muy contento. El mundo digital y las redes son un medidor muy democrático y un indicativo potente de que la canción está gustando mucho. En diez días alcanzamos un millón trescientas mil reproducciones y vamos camino de dos millones, así que estoy súper satisfecho.
El origen de esta versión surgió en un viaje entre Uruguay y Argentina. ¿Cómo nació la idea?
Fue fruto de las emociones y de la sugerencia de un amigo que me decía que le encantaría escuchar esa canción en mi voz. Yo nunca me habría fijado en ella para versionarla. Durante el viaje fui gestando la idea y, al llegar a España, saqué los acordes, me la llevé a mi terreno y al cantarla supe que me encajaba como un traje.
La lleva a su terreno, con aire flamenco. ¿En qué momento vio que podía encajar con su estilo?
De forma totalmente instintiva. La primera vez que la toqué, en lugar de hacerla como balada, la llevé al tango-rumba. Vi que la métrica favorecía mucho ese ritmo. No fue algo estudiado, fue algo natural.
Es la única 'cover' del disco. ¿Qué debe tener una canción para que decida versionarla?
Entiendo la versión como una transformación real, no como copiar el original. Lo mejor siempre es lo original, y esta canción ya es un clásico. Todas las versiones previas seguían la línea de Gianluca Grignani. Yo he querido aportar algo nuevo: darle un carácter festivo, con coros y un final diferente, convertir una canción intimista en una especie de celebración.
En la canción participa Juana del Mono. ¿Tuvo claro que su voz era la idónea?
Sí. Tenía claro que quería una voz femenina muy particular, racial, entre mujer y niña. Tras buscar mucho, escuché a Juana y supe que era la voz perfecta.
Este single adelanta su nuevo disco, 'Henko'. ¿Qué va a encontrar el público?
es un disco cuyo concepto gira en torno a la luz. El término viene de los samuráis japoneses y significa evolucionar con una luz diferente hasta encontrar tu mejor versión. Vuelvo como cantautor, pero con una evolución en sonidos y composiciones. Son once temas, cada uno con un estilo propio, siempre sonando a mí, pero con una sonoridad diferente.
¿Supone un cambio respecto a su disco anterior, 'Petricor'?
Sí, hay un cambio. ' tenía un color más mate y vocal. Aquí aparecen elementos como electrónica, sintetizadores o guitarras eléctricas. Es un disco con más luz y sonidos más expandidos.
Se cumplen casi veinte años desde su primer disco. ¿Qué recuerda de aquella etapa?
La recuerdo con mucha dulzura. Yo estaba muy verde, pero fue precioso ver cómo un repertorio trabajado durante años tomaba forma y adquiría su verdadera entidad en el estudio. Es el milagro de la alquimia musical.
Juguemos con la idea de evolución. ¿Qué permanece y qué ha cambiado desde aquel primer álbum?
Permanece la esencia del cantautor sincero y consecuente, y el concepto de que las canciones sean directables. Soy animal de escenario: más de 1.300 conciertos desde 2006. Lo que cambia es la madurez que te da el camino y la evolución en cada disco.
Con tantos conciertos a sus espaldas, ¿cuál es la mayor lección que le ha dejado el directo?
Que el directo es la prueba de fuego. No hay marcha atrás, prima la improvisación y se genera un campo energético con el público que lo alimenta todo. Es magia pura.
¿Qué le pide a 2026?
Que me mantenga intacta la ilusión y la inspiración. Después de veinte años, esa es la clave de todo.