Luis Larr:
“Maradona era calle, personalidad y autenticidad”
Luis Larr irrumpe con ‘Maradona’, una canción que combina rumba andaluza y sonidos caribeños en un homenaje a la figura del astro argentino desde la ironía y la admiración. Con un estilo propio que bebe del cine, la estética y la mezcla cultural, el artista defiende una música hecha para bailar, disfrutar y vivir con intensidad. En esta entrevista reflexiona sobre la pasión, la identidad artística y la importancia de mantenerse fiel a uno mismo.
Presenta ‘Maradona’, una canción definida como una “rumba gangster”. ¿Qué hay detrás de ella?
Es una rebujina. Maradona era así: calle, personalidad, autenticidad. Quería reflejar esa ironía y ese carácter. Él siempre estaba de broma, por eso el estribillo. No quiero que la gente se lo tome mal, porque él la bailaría y se la gozaría. Además, el disco se llama ‘La clase no la da el dinero’, y queríamos envolver todo con esa idea: soy un tío de barrio, pero me gusta lo bueno y tener buen gusto.
En la canción mezcla rumba andaluza con salsa. ¿Cómo surge esa fusión?
Porque he estado mucho en Cuba. Allí me cambió la forma de ver la música y la vida. Me siento muy cómodo en Latinoamérica, incluso más que en algunos sitios de España. Me gusta esa manera de vivir, más relajada, más de broma. Empecé a mezclar vientos, salsa, palmas... y sobre todo hacer música bailable. Nadie se encuentra mal bailando, hay que animar a la gente a hacerlo.
¿Qué es lo que más le atrae de la figura de Maradona?
La autenticidad. Era una persona pasional, un líder, alguien que vivía con intensidad. Y eso me identifica mucho, porque yo también lo he dejado todo por la música. Además, tenía mucho estilo y sentido del humor.
El mito de Maradona dio pie incluso a la creación de una iglesia. ¿Usted levantaría una por algo o alguien?
No. No me gusta ese tipo de fanatismo. Soy bastante apolítico, cojo cosas de aquí y de allá. No me gusta la polarización. Yo prefiero observar, no meterme en ese tipo de radicalismos.
¿Qué es para usted la pasión?
Es una dulce condena. Te mantiene vivo, pero también te vuelve obsesivo y te hace renunciar a muchas cosas. Aun así, merece la pena. Sin pasión la vida no tiene sentido.
Se define como un artista 360. ¿Qué parte disfruta más?
Yo me defino más como creativo, como “pensao”. No me gusta quedarme solo en cantar. Me gusta imaginar el concepto completo: la canción, el videoclip, la historia. Me encanta crear universos.
Ha grabado parte del videoclip en Nápoles y menciona la belleza, un concepto muy presente en la filmografía de Paolo Sorrentino. ¿Qué influencia tiene el cine en su trabajo?
Muchísima. Me encanta Paolo Sorrentino. Su forma de mostrar la belleza, lo hipnótico, me inspira mucho. Cuando algo te atrapa visualmente, eso es lo que busco.
El concepto “gangster” también está presente. ¿Qué le atrae de ese universo?
La estética y el cine clásico. Ese rollo italiano, americano, los trajes, la elegancia. Me gusta esa imagen del “gangster bueno”, con clase, con estilo. Creo que antes se vestía mejor y eso se ha perdido.
Dice que “la clase no la da el dinero”. Entonces, ¿qué es la clase?
Es un acto. Es un gesto, una forma de comportarse. Hay gente con mucho dinero sin clase, y gente humilde con mucha más clase. Tiene que ver con la educación y los valores.
Ha escuchado muchos estilos. ¿Cómo han influido en su música?
Mucho, pero al final volví a lo mío. He pasado por muchos géneros, pero cuando volví a la rumba con guitarra de nylon, dije: esto es lo que hago bien. Ahí encontré mi sitio.
¿Qué planes tienes de cara a este 2026?
Seguir sacando canciones y tocar mucho. Me encantaría hacer festivales, conciertos... Tenemos un show muy divertido y queremos que la gente se lo pase bien.
¿Disfruta más en el escenario que en el estudio?
Sí, muchísimo. El directo es donde me siento en casa. Me encanta conectar con la gente, hablar, improvisar... es donde más disfruto.
Para terminar, ¿qué le pide al nuevo año?
Salud y menos crispación. Que la gente se relaje, que se olvide de las guerras, de la política, que disfrute más, que viva. Y si podemos ayudar con nuestra música a que la gente se lo pase bien, mejor.