Personajes
Un momento del espectáculo PAOLO TAGLIOLINI

Leire Mesa:

“Cuidar no siempre es fácil, pero también es una alegría”

La creadora escénica presenta una pieza que aborda un asunto tan humano como los cuidados y la necesidad de construir sociedades más amables
Francisco Quirós
18 de junio de 2026

Desde una experiencia vital transformadora a un espectáculo propicio para las reflexiones. “En el nacimiento de mi hija sentí cómo cambiaba mi vida y también mi relación con los procesos artísticos, viendo los cambios y dificultades que ocasionaba”. Así resume Leire Mesa el origen de ‘La caricia de la diferencia’, un espectáculo urbano de circo contemporáneo para todos los públicos que combina trapecio fijo, danza acrobática, txalaparta en directo, clown, manipulación de objetos y marioneta.

Estrenaron 'La caricia de la diferencia' en mayo en Leioa y ahora llevan este espectáculo a Bilbao, pero si nos remontamos un año atrás, en junio de 2025, encontramos el punto en el que comenzó a crearlo. ¿Qué inquietudes le llevaron a dar forma a 'La caricia de la diferencia'?
E
ste espectáculo parte de una vivencia personal, del nacimiento de mi hija y de cómo sentí que cambiaba mi vida y también mi relación con los procesos artísticos, viendo los cambios y dificultades que ocasionaba. Desde ahí, empezamos a dialogar con Patricia Pardo, con quien comparto la dramaturgia y que además dirige el espectáculo, y decidimos hablar de ello como punto de partida. Pero no queríamos quedarnos solo en esa experiencia personal, sino convertirla en un espejo para que la gente pudiera reflexionar sobre los cuidados en vivencias relacionadas con los padres, personas cercanas, vecinas, vecinos o incluso personas que no conocemos.

Porque, efectivamente, está el asunto de la maternidad, pero viendo el envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida, la cuestión de los cuidados acaba afectando a muchos sectores de la población.
S
í. Nosotras vivimos en una zona rural y vemos cómo aumenta la población mayor y también, muchas veces, el aislamiento. Es algo que hemos dialogado mucho como compañía y también en procesos de mediación con la comunidad. Hemos comprobado que los cuidados son una temática fundamental, porque son los que nos sostienen y muchas veces permanecen invisibilizados.

Definen el cuidado como “un acto de resistencia, vulnerabilidad y alegría compartida”. ¿Hemos olvidado especialmente esta última parte, la de la alegría?
S
í, yo creo que a veces se pierde esa conciencia tan evidente de que sin el otro no podemos existir, que todas y todos hemos sido cuidados de alguna manera en alguna etapa de nuestra vida y que también cuidamos a quienes nos rodean. La alegría está ahí, aunque también existan otros colores. Eso es algo que transmitimos en el espectáculo: cuidar no siempre es fácil, pero nos gusta utilizar la comedia y la risa para dejar aflorar otros sentimientos y darnos cuenta de que es una alegría vivir en comunidad y tener la oportunidad de cuidar y ser cuidados.

Hablan en el espectáculo del peso físico que conlleva cuidar de alguien, pero también del emocional. ¿Con cuál es más difícil lidiar?
D
esde mi experiencia personal, diría que el emocional es más complejo. A nivel físico, el cuerpo tira hacia adelante, pero a nivel emocional a veces no tenemos tantos recursos. Creo que socialmente se ha perdido parte de esa educación emocional tan importante, especialmente durante la infancia, enseñar a los niños y a las niñas a desarrollar esas emociones, entender lo que nos pasa y cómo podemos lidiar con los cuidados y con las situaciones vitales que nos suceden.

Supongo que la maternidad habrá supuesto un antes y un después en su forma de afrontar el trabajo. ¿Cómo ha influido?
Ha influido mucho en cómo me relaciono con mi cuerpo y con los procesos artísticos. Antes funcionaba más desde el impulso, podía pasar ensayando todas las horas que necesitaba y quizá no cuidaba tanto mi cuerpo. Ahora, al tener otra personas a mi cuidado, tengo otros tiempos, otras prioridades; me he dado cuenta de que las cosas pueden hacerse desde otro lugar. Es muy importante cómo nos comportamos con las personas con las que trabajamos, con nosotras mimas en los procesos de creación... todo ha cambiado bastante.

Se habla mucho de la necesidad de conciliar. ¿Cómo de difícil es esta tarea en el mundo del espectáculo?
No es sencillo, porque las estructuras no están preparadas para ello. Se habla mucho de conciliación, pero me he dado cuenta de que existe una gran separación entre la vida familiar y el trabajo. A mí me interesaba en este trabajo que mi hija formara parte de este proceso, que pudiera acompañarme en la creación. Y ahí me he dado cuenta de que las estructuras no están preparadas, pero es algo muy interesante poder hablar de ello y realizar avances para que las artistas podamos seguir trabajando durante la maternidad y hacerlo de una manera más cuidadosa y más respetuosa tanto para las niñas y niños como para nosotras mismas.

En la dirección está Patricia Pardo. ¿Sentía que era imprescindible el apoyo de una mirada femenina?
S
í. Me di cuenta que, para este caso, poder dialogar con ella, contar con su gran experiencia y tener esa mirada amable y cuidadosa ha sido un gran soporte, me ha ayudado mucho en esta creación. Sí que necesitaba contar con una mirada como la de Patricia, aunque en el escenario también estoy acompañada por los músicos.

¿Qué fue lo más difícil a la hora de llevar esa idea inicial para que se acabara convirtiendo en una obra de circo contemporáneo?
Ya sabemos que los cuidados es una temática muy amplia y al principio nos costó concretar cómo llevar una necesidad personal a una esfera que pudiera tener eco en el mayor número de personas posibles. Finalmente hemos encontrado una fórmula que gracias al circo permite trabajar con capas emocionales y metafóricas. Creo que hemos conseguido una pieza capaz de llegar a públicos muy distintos.

El humor también tiene una presencia importante. ¿Temió que en algún momento la obra se centrara demasiado en la dramaturgia?
E
l humor está presente en esta obra porque para nosotras es una forma de generar nuevas capas de sentido y de salir de la parte más racional que tenemos para dejar que afloren emociones, sueños o pensamientos que a veces permanecen ocultos. La risa tiene una enorme capacidad transformadora y es especialmente necesaria en un mundo tan convulso como el actual.

Trapecio, danza, txalaparta y clown. ¿Es una obra con un sello claro de Leire Mesa?
Sí. En mi trabajo siempre ha sido muy importante poder crear sinergias, tanto a nivel de elementos artísticos como relacionales. Esta pieza cumple con esos requisitos. Es muy ecléctica. Igual no es una pieza muy convencional de calle, o en su versión de sala, pero sí que va a generar pensamiento y reflexión, que es algo muy importante para mí en cualquier producción.

¿Qué respuesta les llegó desde el público tras el estreno?
Hay personas a las que les ha sorprendido porque es una pieza que, aunque ahora estamos con la versión de calle, busca generar intimidad y espacios menos convencionales que otras propuestas centradas en el virtuosismo circense y la alegría constante. Nosotros también buscamos el virtuosismo de lo cotidiano, mostrar cómo a través de los pequeños gestos, de las sensaciones y las emociones podemos contar esta historia. Queremos transmitir que los cuidados tienen muchos colores.

Han estado en Leioa, van ahora a Bilbao y también tienen programada una actuación en la Feria de Huesca con una versión de sala. ¿Qué perspectivas tienen de llevar 'La caricia de la diferencia' a otras ciudades?
T
enemos mucho interés en compartirla en el mayor número posible de lugares. Ahora estamos difundiendo la versión de calle y posteriormente trabajaremos la versión de sala. Además, acompañamos el espectáculo con procesos de mediación para trabajar esta temática con las comunidades que nos reciben, para, de esta manera, hacer otro tipo de propuestas.