Nuria Ferrer firma ‘Las cenizas de mamá’, una comedia que mira a la familia, la muerte, la tecnología y los afectos. Se podrá ver hasta el 27 de este mes en el teatro que lleva el nombre de su bisabuelo: el Muñoz Seca
Nuria Ferrer:
“Hay que reírse de la muerte; todos acabaremos ahí”
Estudió la carrera de Periodismo, aunque acabó optando por contar historias de otro modo. Nuria Ferrer atesora una interesante carrera como actriz y dramaturga, refrendada ahora con ‘Las cenizas de mamá’, una obra que llega a Madrid después de dos años triunfando en Miami.
Llegan a Madrid después de dos años de éxito en Miami. ¿Les da tranquilidad de cara al estreno?
Madrid siempre impone porque es la cuna del teatro. En esta ciudad hay tantas salas, tantas obras... y además llegamos al Teatro Muñoz Seca llevando el apellido que llevo. Pero estamos tranquilos porque somos un equipazo, estamos muy bien dirigidos y nos compenetramos muy bien. Creo que va a tener una buena acogida y que la gente lo va a pasar bien, que es lo importante. Para eso está el teatro: para disfrutar un rato y evadirse del mundo, de la tecnología y de los móviles.
Como creadora de la obra, ¿cuál fue la idea original de la que partió?
Quería, en primer lugar, hacer un homenaje a mi madre, a la que adoro, y también tocar el corazoncito del espectador en tono de comedia. Y qué mejor que hacerlo a través de una madre, porque madre no hay más que una y todos nacemos de una madre. A partir de ahí pensé que tenía que haber algún lío y se me ocurrió la idea de las cenizas duplicadas. También quería introducir una pequeña crítica a este siglo XXI tan instantáneo, en el que queremos algo y lo tenemos a golpe de clic. Pensé: ¿por qué no enviar unas cenizas por Amazon Prime y provocar una confusión? Y de ahí surge todo el enredo de 'Las cenizas de mamá'.
Una de las hermanas quiere retransmitir el entierro por streaming. ¿Son compatibles las redes sociales y las relaciones familiares?
Son compatibles si se llevan bien, pero vivimos en un mundo muy loco y muy conectado. Victoria, que es la influencer, quiere retransmitir el entierro en redes sociales. A ella le controla constantemente su reloj inteligente, porque no he dicho que hay dos personajes muy presentes en la obra: el applewatch y Alexa. Todo le dice cómo se siente y cuándo tiene que relajarse. Estamos completamente controlados por la tecnología. En cambio, mi personaje, Soledad, ha huido de todo eso y se ha refugiado en la naturaleza porque el mundo moderno la sobrepasaba. La muerte de su madre las encuentra en dos mundos completamente diferentes: el mundo naturista y el mundo de las redes sociales.
La elección de los nombres de las hermanas tampoco parece casual.
No lo es. Soledad es una mujer bastante solitaria, que se siente sola. Y Victoria es una mujer victoriosa, fuerte y con mucha energía.
¿Qué es la muerte para usted? Le hago esta pregunta porque en 'La que se va a armar' también tocaba, en cierto modo, este asunto.
Para mí la muerte es la vida eterna, lo digo ahora que venido el papa. No le tengo ningún miedo porque creo que hay vida después de la muerte en el cielo. Soy católica, apostólica y romana, igual que la madre que aparece en la obra. Así que no me preocupa nada la muerte.
La obra se ha definido como una comedia fúnebre. ¿Es lo mismo que el humor negro?
Tiene toques de humor negro, sí. Puede llamarse comedia fúnebre o comedia emocional. Hay que reírse de la muerte porque todos vamos a morir. Evidentemente perder a una madre, a un padre o a un amigo es muy triste, pero todos acabaremos en el mismo sitio y hay que saber sobrellevarlo.
Tras el éxito en Miami, ¿cree que los temas que aborda la obra son universales?
Completamente universales. Quizá la única diferencia respecto a la obra en Estados Unidos sea el lenguaje inclusivo. En Miami y en muchos países latinoamericanos se utiliza más la “e”, mientras que aquí se emplean más fórmulas como “todos y todas”. Yo mantengo ese rasgo porque mi personaje habla así: “Persones, amigues....” Pero más allá de eso, el resto de temas funcionan igual en cualquier lugar.
Más allá de la comedia, ¿qué cree que va a emocionar especialmente al público?
La ternura. Al final conmueve mucho la historia de estas dos hermanas y la sorpresa que encierra la vida que han llevado. Creo que la ternura es lo que más va a tocar al espectador.
Estrenar en el Teatro Muñoz Seca, siendo bisnieta de Pedro Muñoz Seca, tiene que tener un significado especial.
Para mí es cerrar un círculo precioso. Estrenar en el Teatro Muñoz Seca, entrar por esa puerta, ver mi nombre en el cartel junto al apellido Muñoz Seca, contemplar el busto de mi bisabuelo en la escalera... es muy emocionante. En todas mis obras pongo un retrato suyo en el escenario como talismán. Le tengo muchísimo respeto y no quiero que se me compare, en absoluto, con él porque fue un maestro de la astracanada y pertenecía a otra época. Pero sí creo que todos los Muñoz Seca compartimos un humor blanco, sano, para todos los públicos y sin intención de dañar a nadie. Eso sí lo he heredado de él. Al principio de la obra hay un audio que dice “en el Teatro Muñoz Seca jugamos en casa”.
¿Hay alguna obra de su bisabuelo que le guste especialmente?
Mi favorita es 'Anacleto se divorcia'. Todo el mundo habla de 'La venganza de Don Mendo', que también represento con un grupo de teatro solidario, Bendito Cariñena'. Aunque me encanta esa sobra, no hay que olvidar que mi bisabuelo escribió muchas otras. 'Anacleto se divorcia' me parece espectacular, y 'Los extremeños se tocan', también. Recomiendo leer teatro, no solo verlo. Hay que leer teatro.
¿Qué le diría al público para animarle a venir a ver la obra?
Que lo hacemos con muchísima ilusión. Hemos venido desde Miami para estas nueve funciones y estrenamos en el teatro que lleva el nombre de un grande. Si quieren hacer un viaje por todas las emociones (risa, llanto, ternura y sorpresa) que vengan a ver 'Las cenizas de mamá', porque no les va a dejar indiferentes.