Personajes

Ismael Serrano:

“No está de más revisar la herida de la Guerra Civil a través de Machado”

El cantautor debuta como actor de la mano de ‘Golpe a golpe. Verso a verso’. Esta obra, que repasa la vida del célebre poeta, se puede ver en el Teatro Infanta Isabel

Reconoce que, a pesar de que sus puestas en escena “tienen mucho de teatral”, y que siempre “había fantaseado con la idea de hacer teatro”, la idea de subirse a las tablas le impone “mucho respeto”. Con ello muy presente, Ismael Serrano acogió la propuesta de Paco Gámez y José Velasco, directores de ‘Golpe a golpe. Verso a verso’, para dar vida a Antonio Machado en este espectáculo que se puede ver en el Infanta Isabel hasta el 28 de junio.

¿Qué es lo que vamos a poder ver sobre el escenario, aparte de las canciones de Serrat?
La obra trata de representar la biografía de Machado desde su infancia en Sevilla, sus amores, su militancia en la República, sobre todo también la relación con su hermano Manuel, que es, yo creo, el verdadero drama de su vida, cómo Manuel, de alguna manera, se ve obligado a sumarse al bando nacional, cómo él tenía que escuchar sus loas a Franco desde la radio. Todo ello traspasado un poco por la poesía de Machado y sobre todo por las canciones de Serrat. Hay alguna canción también que hemos incorporado, una canción de Laura Porras sobre un poema de Machado y otra canción mía, en la que he puesto música a uno de los poemas que le hace a Guiomar. Sobre todo trata su paso por París, sus encuentros con Juan Ramón Jiménez, aquel primer encuentro tan bonito de Lorca en Baeza cuando va a visitarlo, la carrera teatral que hizo con su hermano Manuel y, finalmente, la Guerra Civil y el exilio.

¿Hay un texto que va contando la historia y entre medias se van introduciendo esas canciones?

Sí. Son diferentes escenas de su vida, escenas importantes, icónicas, sus relaciones conflictivas con el amor, su relación con Leonor, que muere muy joven; su relación con Pilar, que es una mujer casada y católica; sus relaciones con escritores contemporáneos... Son escenas de su vida que lo que tratan es de hacer un repaso de ese camino del que hablaba Machado. Él decía que uno no puede echar la vista atrás, pero aquí lo que hacemos es precisamente eso, echar la vista atrás y hacer el repaso de todas esas vivencias, de esos hitos que marcaron su vida.

¿Qué importancia tienen el resto de actores?

Tengo que decir que, por suerte, cuento con compañeros actores que me ayudan en todo esto, así como Paco Gámez en la dirección, Laura Porras, Cristina Inza, Alberto Berzal... todos ellos están siendo muy generosos conmigo porque son gente de teatro con una carrera detrás muy sólida y me están apoyando mucho.

Yo había hecho alguna cosa en cine, que son códigos muy diferentes. Se podría decir que gran parte de mis puestas en escena tienen mucho de teatral, pero esto es una responsabilidad mayor porque supone reinterpretar la vida de alguien que es una figura muy icónica dentro de la literatura, incluso ideológicamente es alguien muy potente, un intelectual tan comprometido que terminó marchándose al exilio. Sabemos mucho de la vida de Machado, pero realmente hay que hacer una interpretación de cómo podría ser su personalidad, así que uno se aventura en terreno inexplorado. Hay alguna licencia también que tiene que ver con hacer una representación teatral de toda una vida. Habrá detalles que quizás algún estudioso de Machado nos pueda señalar, pero hemos tratado de ser fieles, son textos de Machado e incluso los diálogos tienen que ver con lo que él dejó escrito. Toda la obra de teatro está impregnada del ideario de Machado, de su forma de expresarse y también de su poesía.

¿Qué papel juega la escenografía?
Es una escenografía fija, hay proyecciones que van a ayudar a recrear los espacios. En el fondo es un viaje un tanto onírico porque es cómo, desde el exilio, hace un repaso de toda su vida. Están las maletas como una figura icónica en el escenario porque tienen que ver con eso, con el camino que transitó porque Machado estuvo de un lado para otro: Madrid, Segovia, París, Sevilla... Su vida fue un tránsito constante y eso está en la puesta en escena. También los actores hacen diferentes personajes y se juega a esa transformación en escena. Es una apuesta bonita la que hace el director.

¿Qué significa Serrat para usted?

Es uno de los responsables de que a mí me diera por cantar. El vinilo de Serrat cantando a Machado sonaba mucho en el tocadiscos de mi padre y en los viajes largos que hacíamos en carretera. Creo que es una de las razones por la que por eso soy convocado y es una de las razones por las que también acepto, porque forma parte de mi imaginario. Incluso también la figura de Machado, tengo una pequeña editorial que se llama 'Hoy es siempre', rescatando aquella frase suya de “hoy es siempre todavía”. En ese proyecto una de las cosas que hicimos fue juntar los textos políticos de Machado para hacer una edición. Mi padre es un enamorado de Machado, así que había muchas cosas que me unían a este proyecto. Cuando me mandaron el texto de Paco, me pareció un reto interesante. Siempre había fantaseado con la idea de hacer teatro, aunque me imponía mucho respeto. Ahora se da la oportunidad en un contexto donde había muchos elementos que, de alguna manera, me señalaban a mí.

En la vida de Machado, Leonor fue fundamental. ¿Esto se verá reflejado en la obra?

Sí, eso se ve en la obra, y también el juicio social en Soria que hubo en torno a la figura de Leonor por la diferencia de edad. Machado contaba que uno de los peores momentos de su vida fue esa boda porque fue increpado por esa diferencia de edad. Por suerte, las cosas han cambiado y ese tipo de relaciones son aberrantes, pero en aquel tiempo eran bastante usuales, la edad legal para el matrimonio era los 15 años. Fue un matrimonio breve porque ella acabó muriendo muy pronto de tuberculosis, lo que dejó devastado a Machado.

Ese suceso cambia su vida. Él tenía una relación conflictiva con el amor, se acaba enamorando de una mujer casada, católica, que es muy diferente en la manera de pensar, aunque les une la literatura y la poesía. De hecho, él, cuando muere Leonor, pide traslado a Baeza y se va allí con su madre para huir de las tierras castellanas a las que tanto había escrito. A Leonor no le escribe tantos poemas, curiosamente. Todo eso está en la obra, contamos su biografía y esto es una parte importante.

La partida de España y su muerte en Francia, ¿cómo le afecta en su escritura?

Yo creo que muere de pena, fundamentalmente. Más allá de la muerte prematura de Leonor y de sus relaciones conflictivas con Guiomar y Pilar, el gran drama de Antonio Machado es la relación con Manuel, su hermano del alma con el que había escrito teatro. Manuel era más sevillano que él, era el bohemio, el vividor, mientras Antonio era más soso. Tenían una relación muy estrecha, de gran cariño y una admiración mutua. Es algo bastante consensuado por los biógrafos de Manuel: él acaba participando de la propaganda franquista por una cuestión de supervivencia. Manuel Machado celebra la llegada de la República y tiene escritos condenando el fascismo, pero acaba haciendo loas a Franco, que es algo que le rompe el corazón a Antonio. Más allá de la neumonía, él muere de pena por ver lo que estaba ocurriendo en España y también por el dolor por su hermano, quien va a velar el cuerpo de su hermano acompañado por una escolta del Régimen.

¿Cree que la poesía y la canción de autor que Machado y tú representáis han pasado a ser un alegato para cambiar y concienciar el mundo a ser un terapia de apoyo para enfrentarlo?
Me acabo de dar cuenta de que mi relación con Machado no es nueva, ya se encargó Feijóo en la investidura de Pedro Sánchez de relacionarme con él. Atribuyó a Machado unas palabras mías que utilizo en un concierto. La canción de autor y la poesía siempre han ido de la mano, la ambición del cantautor es siempre darle un vuelo poético a sus contenidos. Eso y el compromiso con la realidad social es lo que define a la canción de autor. No en vano los cantautores le han puesto música en muchas ocasiones a poetas clásicos. En ese sentido, Serrat hizo un trabajo extraordinario con Machado, pero también con Miguel Hernández, ha trabajado con Joan Margarit... La parte que más me ha gustado de los cantautores es encontrar en lo cotidiano esa poesía que no siempre somos capaces de ver. Ahora hay un conflicto entre la poesía el y algoritmo. El algoritmo, y sobre todo las redes sociales, encapsula el mensaje y hace que desaparezca el contexto, mientras que la poesía reside en el matiz, nos ayuda a reflexionar en profundidad. El algoritmo más bien al contrario, las redes sociales nos invitan a tomar decisiones de manera inmediata, casi sin reflexión.

Por eso me parece urgente recuperar esas tradiciones poéticas que nos invitan a reflexionar en profundidad, que huyen del encapsulamiento de las redes sociales. Esa invitación a darle vueltas a un verso que te ha volado la cabeza me parece un ejercicio intelectual muy necesario en estos tiempos. No somos conscientes del carácter performativo de las redes sociales y de cómo están cambiando nuestro mapa sináptico. La poesía me parece un buen ejercicio para reordenar la sinapsis y reflexionar sobre la vida y sobre el mundo desde otra manera, más allá del compromiso político, porque eso ayuda a desarrollar espíritu crítico y a atender al matiz en un contexto en el que apenas se atiende al matiz porque lo que se busca es el titular inmediato y la frase que impacte dentro del clickbait. Hay una pugna entre el clickbait y la poesía, que requiere otros ritmos, otra forma de pensar y otra forma de articular el discurso. Por eso es interesante reivindicar la poesía y, en concreto, a Machado.

¿Cuál es el matiz que destacaría de los versos de Antonio Machado?

Machado es una figura imprescindible de la literatura española. No hay más escuchar el disco de Serrat. La forma incluso de retratarse a sí mismo es un ejercicio poético que está lleno de ingenio, pero también de ternura y compromiso político. En su obra aparece también el lamento de Machado por la muerte de Lorca.

La bonhomía de Machado se puede encontrar en su poesía. Más allá de que él mismo se definiera como una buena persona, que puede ser un ejercicio de vanidad, yo creo que realmente lo era, los testimonios de quienes lo conocieron apuntan a ello. Esa ternura está en su poesía.

¿Esta obra nace también para acercar Machado a un público joven?

Ojalá sirviera para acercar la poesía a la gente joven. Y también para acercar una parte de nuestra historia que es dramática. La historia de Antonio y Manuel Machado representa muy bien la herida de la Guerra Civil, una herida que no está de más revisar y traerla a un contexto en el que mucha gente joven parece desconocer lo que supuso el franquismo, hay quien se atreve a decir que se vivía mejor. Antonio Machado representaba en sus textos la modernidad que traía la República. No se puede entender la Guerra Civil sin lo que vino después, la II Guerra Mundial. En España participaron soldados nazis e italianos, fue casi el preludio de la II Guerra Mundial, con el fascismo amenazando a Europa y tratando de imponerse. Recordar esa parte de la Historia me parece saludable, más allá de acercar la poesía a la gente joven, que ojalá así sea.

¿Vamos a descubrir a un Machado distinto? ¿Qué le ha atado personal y profesionalmente a este proyecto?

Yo creo que sí es un Machado distinto, primero porque es un Machado en toda su dimensión, en todo su recorrido sentimental y personal, es verlo crecer y recorrer ese camino. Era una persona vulnerable, silenciosa, discreta. El que nos ha salido es un Machado tierno y eso está presente. Es una interpretación de Machado y como tal hay que tomarla, no sé si se ajustará exactamente a la realidad porque es difícil saberlo más de cien años después.

Lo que me une es que Machado y Serrat siempre han estado presentes en mi vida, me parecía que conjugaba muchos elementos que son referencias en cuanto a mi forma de escribir y de cantar. Además, también está el reto de hacer teatro. La interpretación siempre me ha gustado mucho, quizás a veces siento un pudor porque estoy rodeado de grandes profesionales y yo soy un poco un intruso porque vengo de la canción. Pero creo que va a salir bien. La historia de Machado siempre merece ser contada, esta es una visión entre muchas posibles, pero creo que puede acercarnos a una figura fascinante y animarnos a profundizar más en ella.

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