El humorista argentino regresa a España para presentar su nuevo espectáculo, ‘Salud, Moldavsky y amor’, que llevará el 1 de junio al Teatro Fígaro
Roberto Moldavsky:
“Es importante hacer humor político para rebajar la crispación”
Apela al sentido del humor incluso cuando afirma que el objetivo de su viaje a España es “gastronómico”, pero, más allá de disfrutar con “tapas, tortillas e ibéricos”, Roberto Moldavsky llegará a nuestro país para actuar en tres ciudades, incluida Madrid. Así, el lunes 1 de junio llevará al Teatro Fígaro su nuevo espectáculo, ‘Salud, Moldavsky y amor’.
La primera semana de junio va a visitar España para presentar 'Salud, Moldavsky y amor' en Madrid, Valencia y Barcelona. ¿Cómo afronta estas citas?
Me gusta mucho venir a España, ya he venido otras veces, me ha ido siempre muy bien. Más que nada, me atrae lo gastronómico, lo he dicho muchas veces cuando me ha preguntado el objetivo del viaje: tapas, tortillas e ibérico, en ese orden. Los argentinos crecimos con mucha influencia española ultural y de todo tipo, así que venir acá, a este lugar, uno siente que no es tan extraño.
Llama la atención que en el título del espectáculo ha obviado, respecto a la mítica canción, el dinero.
Esa pregunta denota tu edad (entre risas) porque es una canción que solo conocemos aquellos que tenemos algunos años. Pensábamos que Moldavsky, en este caso, se convertía en el comodín. Salud y amor lo necesitamos todos, son indispensables, pero Moldavksy en vez de dinero, podría ser viajes, comida, sexo... lo que tú elijas como la palabra que te falta para tener una vida divertida. Moldavsky sería ese momento de felicidad.
La puesta en escena de este show está planificada para generar cercanía. ¿Ese es el punto donde empieza a ganarse al espectador?
S
í, a mí me gusta mucho, aunque es un poco difícil, intentar conocer quién vino, intentar descubrir quiénes son los que están ahí. Así me la paso un poquito. Luego, empieza el show con los monólogos y la música, pero necesito esto, que es un momento de mucha risa también, es como empezar reídos el show. Siempre lo más difícil en cualquier show de humor es el comienzo. Este sistema venimos haciéndolo desde hace unos años, ya lo hemos hecho en España alguna vez, arrancamos con el público y luego ya no les molesto más, no paro de hablar.
Humor, música y autenticidad para abordar los matices de la vida moderna. ¿Considera que esos tres ingredientes son innegociables?
S oy un fanático de la música, así que siempre la quiero en mis shows. Yo creo que tengo una ventaja: hace no tanto tiempo que me hice famoso o humorista de profesión, con lo cual soy uno más del público que, por algún designio del destino, lo subieron al escenario. Me manejo con cosas muy cotidianas, cosas que tienen que ver con todos, eso lo hace muy auténtico, soy uno de abajo que simplemente subió la escalera y se metió en el escenario.
En su trayectoria no solo ha conquistado al público argentino, sino que también ha triunfado a nivel internacional. ¿Cuál es la clave para que el humor, más allá de la idiosincrasia de cada país, conecte con todos los espectadores?
L
a primera vez que fui a España fui a cenar con Santi Rodríguez, actor y humorista. Yo tenía mucho miedo del tema de la idiosincrasia, pero él me abrió la mente porque me dijo que si iba a intentar modificar mi humor para llegar al español diciendo “gilipollas” en vez de “boludo” estaba condenado al fracaso. “Si con este humor llegaste hasta acá, es lo que nos tienes que contar sin modificar”. Por supuesto que trato de adaptarme. Recuerdo cuando fui a actuar a Costa Rica, por ejemplo, el productor que me había visto en Argentina me dijo: “Lo mismo, pero más despacio”, porque los argentinos vamos muy rápido. Él estaba en la primera fila y yo le iba haciendo los gestos a ver si el ritmo estaba bien. Si yo puedo reírme con Torrente, con Santiago Segura, de la manera que me río, siendo que nos criamos en países distintos y seguramente nos educaron de manera distinta, o con Woody Allen o con quien sea, el humor tiene una base universal que nos atraviesa. Y las cosas cotidianas, es increíble descubrir que todos vivimos lo mismo, en cualquier lugar del mundo tenemos los mismos problemas, las mismas cotidianeidades, nos hacemos las mismas preguntas.
De su humor se destaca que es inclusivo y transversal, ¿cuál es el secreto para conectar con personas de distintas edades?
A mí me pasa que, por suerte, mi show lo vine a ver gente joven también, es una salida familiar. Tengo hijos ya grandes, pero es difícil coincidir en algo que los tres quisiéramos ir a ver y nos interpele. Cuando hablo con gente más joven, trato de adaptarme. Lo único a lo que no puedo adaptarme a la gente joven es en la tecnología y en su música también, que no la entiendo. No es que no entienda lo que quieren decir, no entiendo el idioma, no sé en qué lengua hablan. No es que cuando antes Serrat decía una canción y yo decía ¿qué habrá querido decir con esto? No, no es eso. o entiendo la frase.
¿Tiene alguna anécdota o chiste que sea una especie de as en la manga, un recurso que nunca le falle?
Generalmente creo que no tiene tanto que ver con el público, sino con uno mismo y el día que uno tiene, eso le hace ver las cosas distintas. A veces me pasa que si es un sábado, en vez de un jueves, veo a la gente está un poquito más relajada, porque ya no tiene un día laborable generalmente. Lo que no me falla es reírme de mí mismo, por ejemplo, estoy excedido de peso, un tema que me abre todas las puertas, porque las dietas es un tema que nos persigue a gordos y flacos. A los flacos no sé por qué, pero bueno. Todo lo que sea muy autorreferencial: mi edad, mis dificultades con la tecnología, mis dificultades con la memoria, el cortocircuito que hay entre las órdenes que da mi cerebro y el cuerpo que no responde a esas órdenes.... Todo eso seguramente me va a acercar y me va a sacar si estuviera trabado un momento.
En su espectáculo habla de aspectos como las relaciones amorosas o las dificultades para adaptarse a la tecnología. También hay espacio para la política. En una sociedad cada vez más polarizada, ¿es difícil abordar este asunto desde el humor sin levantar ampollas?
No sé si difícil, desde luego es indispensable, porque se creó una grieta, y creo que aquí en España también existe, me parece que es casi mundial, que si no le ponemos un poco de humor, se hace invivible. No puede ser que una persona deje de hablar con un amigo porque vota de manera distinta. Lo bueno de la democracia es que no todos votamos igual. Y los políticos, por lo menos en Argentina, son tan cambiantes que un día pueden estar en un lado y al otro día variar al otro, y tú te estás peleando con alguien defendiendo a ese político que al otro día cambió de partido. Creo que es muy importante hacer humor político, primero porque los políticos bastante se ríen de nosotros, entonces podemos reírnos de ellos un rato también, y aparte, para relajar un poco el ambiente violento o de crispación que producen las grietas políticas. Yo lo tomo casi como un mandato. En Argentina había un gran humorista llamado Enrique Pinti que hacía humor político y que ya ha fallecido. Llegó a venir a verme y me dijo que nunca abandone el humor político y que, si en alguno de los lados, no te critican, es que estás haciendo algo mal.
Desde hace unos años en España está muy presente el debate sobre los límites del humor. ¿Qué opinión tiene al respecto?
E
l humor, lo he dicho varias veces, se le exige más que a otras disciplinas. ¿A qué me refiero? Puedes ver cada día en televisión un asesinato, peleas, gente qente que muere, gente que la patean en el piso, disparos, puedes leer una crónica en un diario de un asesinato, de una violación, de lo que fuera, y parece que eso no está mal. Pero si alguien hace una broma sobre algún tema... El humor nunca tiene la culpa de lo que pasa. Si alguien hace un chiste sobre un tema terrible como podría ser el hambre o las guerras, seguramente que el humor no es el que lo ha generado. De pronto el humor muchas veces es un atajo para hablar de ciertos temas, para incluso denunciar. Creo también en los contextos, creo que no en cualquier lugar cualquier humor es válido, pero hay que ser un poco más generosos con los humoristas, porque realmente no tienen la culpa de nada. No sé si en España es igual, pero en Argentina, cuando muere alguien, que es el momento más trágico, arrancan el llanto y, a la hora, ya hay risas y recuerdo de las anécdotas.
Va a visitar España en junio, el mes que comienza el Mundial. ¿Puede ser este torneo fuente de creación para chistes?
S
in duda, aparte nosotros estamos abiertos a todo, al éxito y al fracaso, estamos preparados para la despedida de Messi, son muchas cosas las que no van a pasar en este Mundial. Es un tema muy recurrente. Estoy ahora preparando canciones para cantarle a nuestros rivales de la primera zona que ni los conocemos, no sé ni por dónde hacerles doler, equipos muy raros y muy débiles. Antes del Mundial, Argentina iba a jugar la Finalísima con España, pero finalmente no se dio y finalmente jugó con Mauritania y Zambia, dos terribles rivales clásicos nuestros de toda la vida a los que les llevamos un partido a cada uno en este momento en la estadística. Cada vez que me cruce con alguien de Mauritania se lo voy a recordar.
Su carrera artística comenzó a los 50 años. Ha llegado incluso a debutar en el cine. ¿En algún momento, antes de todo esto, se imaginó llegar hasta aquí?
N
i siquiera soñaba, porque a los 50 años generalmente uno ya va dejando los sueños y por ahí los dice con melancolía. Por eso yo, cada vez que me cruzo con alguien de mi edad o un poco más joven, que me dice que le gustaba cantar, ser periodista o baila, siempre les digo que lo hagan. Nadie sabe si eso te va a traer la fama o lo vas a terminar haciendo entre amigos, pero la sensación que te da hacerlo es muy placentera. Yo empecé a hacerlo sin ningún sueño, sólo para tener un cable a tierra, tenía un comercio de venta de abrigos, una cosa completamente alejada del humor, y lo hacía para poder pensar en otras cosas. A veces hay que tener un poco de suerte también, estar en el lugar adecuado donde justo está un productor o una persona que piensa que esto es lo ideal para su teatro. Así fue cómo empezó todo, luego en la radio y en la televisión, pero siempre en el teatro. Ahora estoy en el teatro de la calle Corrientes, que en Buenos Aires es de los teatros comerciales más importantes, desde hace diez temporadas que tengo un show que va variando todos los años. La verdad que a veces miro para atrás y no puedo creer lo que me pasó, no puedo creer ni esta entrevista, ni llegar a España por mi humor. Fue todo muy rápido y, como no lo esperaba, entonces lo disfruto mucho más.