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Monsieur Periné:

“La música también sirve para sembrar semillas de conciencia”

Con más de una década conquistando escenarios de ambos lados del Atlántico, el grupo colombiano Monsieur Periné regresa a España para presentar su último disco, ‘Instrucciones para ser feliz’
Francisco Quirós
10 de julio de 2026

A finales de mayo arrancaban esta gira en Buenos Aires y desde entonces han pasado por Argentina, Chile y varias ciudades españolas. Ahora que ya lleváis unas cuantas fechas, ¿qué balance hacen de este comienzo de tour?

Catalina García: Pues estamos empezando, sinceramente, porque los conciertos de Chile y Argentina fueron como un abrebocas de lo que venía, pero realmente apenas estamos arrancando aquí en España. Está siendo muy bonito poder descubrir lugares que no conocíamos, como A Coruña o Burgos. Sin duda estamos encontrándonos con público nuevo, pero también es muy especial empezar a tocar un álbum nuevo. Creo que estamos justamente en ese momento: apenas empezando esta nueva etapa.

Han actuado en varios países y también en España. ¿Notan diferencias entre los públicos?

Catalina García: Sí, son distintos. Muchas veces se dice que Latinoamérica y España están muy unidas culturalmente y eso es verdad, pero desde el escenario también se perciben diferencias. Yo siento que el público del sur del continente, como Colombia, Venezuela o incluso México, suele expresarse mucho más con el cuerpo, baila muchísimo, es más efusivo físicamente. En cambio, creo que el público español se parece más al argentino o al chileno en la forma de vivir los conciertos.

Eso no significa que aquí no haya fiesta. Lo que hemos vivido en A Coruña, Burgos y también en el Orgullo de Madrid ha sido increíble. En MADO había además una comunidad latinoamericana muy grande y fue precioso.

El público español canta muchísimo, disfruta mucho de los conciertos y siempre es una alegría volver. Todavía nos quedan varias fechas, como el Náutico de San Vicente, del que nos han hablado maravillas; el Pirineos Sur, donde además compartiremos cartel con Rubén Blades, y también La Mar de Músicas, en Cartagena, donde ya habíamos estado hace algunos años.

Estamos felices de regresar porque llevamos muchos años viniendo regularmente y siempre sentimos un cariño muy especial por parte del público español.

¿Sienten que ya existe un público consolidado de Monsieur Periné en España?

Santiago Prieto: Sí, totalmente. Llevamos viniendo desde 2012 prácticamente todos los años y eso hace que poco a poco la gente vaya conociendo más nuestra música.

Tenemos muchas ganas de volver a hacer un concierto propio en Madrid y de seguir recorriendo este país porque es precioso descubrir la enorme diversidad de escenarios que tiene España.

Además, esta gira también nos llevará a París, donde hacía mucho tiempo que no actuábamos. Hubo una época en la que pasábamos prácticamente todo el verano girando por Europa, haciendo conciertos en seis o siete países, y volver ahora es muy bonito.

El eje central de esta gira es ‘Instrucciones para ser feliz’, su último disco. En sus redes sociales hablan de “seguir empujando límites, incomodándonos y reinventando nuestro sonido”. ¿Ha sido el mayor reto creativo de su carrera?

Catalina García: No sé si el mayor, porque crear siempre es un reto enorme. Cada disco supone mirar mucho hacia dentro, encontrar tiempo para uno mismo y aprender a apagar todo el ruido que genera la industria. Es un proceso largo, muy complejo y lleno de pequeños detalles.

Crear un disco requiere muchísima energía y muchísimo tiempo. Siempre supone un reto terminar las canciones, cerrar un álbum y finalmente soltarlo al mundo.

Más que pensar cuál ha sido el reto más grande, nosotros intentamos darlo todo en cada proyecto y aprovechar cada disco como una oportunidad para transformarnos, cuestionarnos y hacer cosas diferentes.

¿Cuánto tiempo os ha llevado el proceso de composición y producción de este álbum?

Catalina García: Ha sido un proceso muy particular porque no nació todo de golpe. La primera canción apareció hace unos cinco años, mientras estábamos trabajando en otro disco. En aquel momento pensamos que esa canción no pertenecía a aquel proyecto y la dejamos reposar para descubrir cuál era realmente su lugar.

Después, durante los dos últimos años, sí vivimos un proceso mucho más intenso. Aproximadamente un año y medio de producción muy concentrada, grabando, desarrollando las canciones y construyendo todo el universo del disco.


Rolling Stone ha incluido ‘Instrucciones para ser feliz’ entre los discos más importantes del año. ¿Cómo reciben un reconocimiento así?

Catalina García: Con muchísima alegría. Es muy bonito sentir que seguimos pudiendo contar nuestra historia a través de la música, especialmente en un mundo que muchas veces está lleno de violencia, de dificultades y de noticias muy duras.

Poder dedicar nuestra vida a hacer música ya es un regalo enorme. Y que, entre tantos discos y tantos artistas maravillosos, hayan querido destacar el nuestro nos hace muchísima ilusión.

Es un disco con letras muy profundas, donde hablan de identidad, amor o relaciones humanas. ¿Creen que este álbum solo podía aparecer ahora, en este momento de su trayectoria?

Santiago Prieto: Yo creo que cada cosa llega cuando tiene que llegar. Musicalmente este disco sí es muy diferente a los anteriores. En cuanto a las letras, quizá la esencia no ha cambiado tanto porque seguimos hablando de muchas cosas que siempre nos han interesado, aunque desde otros lugares.

Lo que sí cambia son las experiencias que uno tiene y también las personas que participan en el proceso creativo. En este disco, por ejemplo, colaboraron muchos compositores, algo que antes no había ocurrido.

Eso hace que tenga un carácter muy distinto. Creo que este disco solo podía existir ahora, porque antes éramos otras personas y vivíamos otra realidad.

Entre todas las canciones, ‘Natural’ está funcionando especialmente bien. ¿Por qué creen que está conectando tanto con el público?

Catalina García: Creo que hay varios factores. Por un lado está la colaboración con Rawayana, que vive un momento espectacular y tiene un público muy pendiente de todo lo que hace. Pero además creo que la canción transmite una energía muy bonita. Habla de esa necesidad que sentimos muchas personas de volver al ritmo natural de las cosas, aunque lo hace con sentido del humor.

Tiene mucha buena vibra, una energía muy veraniega y muchos elementos del trópico que forman parte de nuestra identidad musical. Es una canción divertida, luminosa y creo que eso conecta muy bien con la gente.

Hay una canción muy especial dentro del disco, ‘La felicidad’, que incluso incorpora la voz de Gabriel García Márquez. ¿Qué representa para ustedes su figura?

Santiago Prieto: Gabriel García Márquez es un ser humano absolutamente extraordinario. Consiguió comprender la idiosincrasia colombiana —especialmente la del Caribe colombiano— y convertirla en una obra universal, llena de poesía y de una manera única de contar el mundo.

De alguna manera es nuestro Cervantes. Logró crear una obra eterna, que trasciende generaciones y fronteras. Supo recoger una parte muy importante de la identidad colombiana y convertirla en arte universal. Eso es algo inmenso.

Catalina García: Y además logró encontrarle sentido a la vida cotidiana y comunicarla desde un lugar muy cercano.

Creo que esa es una de las grandes virtudes de Gabo: representar lo popular, lo colectivo, aquello con lo que muchísima gente puede sentirse identificada. Tiene una capacidad enorme para emocionar porque habla desde algo muy humano y muy cercano.

Si tuvieran que quedarse con una sola canción del disco, ¿cuál elegiría cada uno?

Santiago Prieto: Para mí sería ‘Cámara Lenta’. Me parece una canción muy bonita. Creo que quedó muy bien construida, me gusta mucho lo que cuenta y también la colaboración con el puertorriqueño iLe Sin Suela. Me parece una de las canciones más especiales del disco.

Catalina García: Yo me quedo con ‘Jardín del Paraíso’. Es una canción que significa muchísimo para mí.

Precisamente ‘Jardín del Paraíso’ nace vinculada a una colaboración muy especial relacionada con la defensa de la naturaleza. ¿Cómo surgió ese proyecto?

Catalina García: Hace tiempo empecé a colaborar con organizaciones como WWF y, gracias a ellas, aprendí muchísimo sobre biodiversidad y sobre lo frágil que es realmente la vida. Vivimos completamente desconectados del cuidado de la naturaleza y, sin embargo, dependemos absolutamente de ella.

Colombia ocupa un lugar estratégico para el equilibrio ambiental del planeta. Somos uno de los países con mayor biodiversidad del mundo, estamos en pleno trópico, tenemos dos océanos... Todo eso supone una enorme responsabilidad.

Cuando se iba a celebrar la COP16 en Cali, mi ciudad, me propusieron escribir una canción relacionada con ese momento.

Quise hablar de la tierra, del origen, de la necesidad de recordar de dónde venimos mientras seguimos navegando por la vida. De ese vínculo profundo con la naturaleza que muchas veces olvidamos.

La canción terminó llevándoles hasta Tumaco y dio lugar a una colaboración con el grupo Bejuco. ¿Cómo fue aquella experiencia?

Catalina García: Fue un viaje absolutamente transformador. Viajamos hasta Tumaco porque allí se encuentra una de las mayores extensiones de manglar de Colombia, un ecosistema fundamental donde se encuentran el océano y la tierra.

Allí conocimos a Bejuco, una agrupación maravillosa formada por personas que han crecido defendiendo ese territorio y contando su historia a través de la música. Grabamos allí mismo con ellos.

Conocimos a mujeres que sobreviven recogiendo piangua en los manglares mientras cantan. Personas que conviven con el conflicto armado, con la falta de oportunidades y con muchísimas dificultades, pero que siguen encontrando fuerzas para cantar. Eso nos conmovió profundamente. Queríamos llevar esa energía a nuestra música. Después presentamos el proyecto tanto en la COP16 como posteriormente en Londres.

Más allá del contexto concreto, siento que la canción termina siendo un canto de sanación y una invitación a recordar que todo lo que hacemos aquí termina afectando al resto del planeta.La música también sirve para sembrar esas semillas de conciencia. Incluso cuando uno no entiende racionalmente todo lo que ocurre, puede emocionarse y sentirse conectado con esa realidad.

Jugando precisamente con el título del disco, ¿cuáles serían vuestras instrucciones para ser felices haciendo música?

Santiago Prieto: Yo diría que hay que apostar por la creatividad sin prejuicios. Buscar una voz propia. Encontrar algo que realmente quieras decir y encontrar una manera bella de decirlo. Creo que cuando uno consigue eso aparece una sensación muy cercana a la felicidad dentro del proceso creativo.

Si viajamos hasta los comienzos de Monsieur Periné, ¿cómo sienten que ha evolucionado el grupo?

Catalina García: Muchísimo. Empezamos siendo cuatro personas y de aquellas cuatro hoy solamente seguimos dos. Han ido entrando y saliendo muchos músicos, el formato ha cambiado constantemente, hemos experimentado con distintas maneras de presentar nuestra música y hemos evolucionado muchísimo. Lo que nunca ha cambiado es el placer de tocar en directo. Con todo lo duro que puede llegar a ser vivir de gira, subir al escenario y compartir la música con el público sigue siendo algo maravilloso. Ese amor por los conciertos continúa exactamente igual que el primer día. Todo lo demás ha ido cambiando, pero esa ilusión permanece intacta.

Hay una canción que marcó un antes y un después: ‘Nuestra canción’. Años después de publicarse volvió a convertirse en un fenómeno mundial gracias a TikTok. ¿Cómo vivieron aquello?

Catalina García: Fue algo absolutamente inesperado. Cuando salió originalmente ya fue una canción muy importante para nosotros dentro de ‘Caja de Música’. Pero muchos años después, durante la pandemia, se convirtió en un fenómeno viral gracias a TikTok y llegó literalmente a todo el planeta.

Fue una locura. En un momento tan complicado para todo el mundo, esa canción nos dio una nueva vida. Que una canción regresara con tanta fuerza tantos años después fue algo casi milagroso. Nunca podríamos haber imaginado algo así.

Tienen dos Latin Grammy y varias nominaciones a los Grammy. ¿Produce un orgullo especial haber conseguido ese reconocimiento manteniendo siempre una identidad artística tan propia?

Catalina García: Más que los premios, lo que nos llena de orgullo es poder seguir haciendo la música que realmente queremos hacer. Vivimos en un mundo complicado y también en una industria con dinámicas que muchas veces no sentimos del todo cercanas. Aun así hemos podido mantener nuestra forma de entender la música. Que además eso sea reconocido por la Academia es maravilloso. Nos ha abierto puertas muy bonitas. Y también sentimos mucho orgullo porque ese reconocimiento habla de la música colombiana en general. No solo de Monsieur Periné. Creo que es precioso que artistas colombianos de estilos muy distintos reciban ese cariño y ese respeto a nivel internacional.