Miss Caffeina:
“Las redes sociales quizá han provocado lo contrario de lo que pretendían”
Han pasado más de trece años desde que el disco ‘De polvo y flores’ les puso en el escaparate del gran público. Desde entonces, Miss Caffeina se ha consolidado como uno de los grupos más destacados de la escena nacional. Hablamos con su vocalista, Alberto Jiménez, sobre su nuevo disco y la gira correspondiente.
Llegan a Madrid después de varios conciertos en salas para presentar su nuevo disco. ¿Qué balance hacen de estas actuaciones?
Está siendo una gira divertidísima. Era todo nuevo para nosotros, porque el concepto del show está más centrado en el baile, aparte de lo musical y de lo visual, y lo estamos disfrutado un montón. Sí que es verdad que este concierto de Madrid va a ser como la puesta de largo de este show, porque hasta ahora lo hemos hecho en salas más pequeñas y este es un escenario que nos encanta, el Tierno Galván. Es como un festival, pero en realidad es un concierto nuestro, así que aquí se va a ver bien el espectáculo. Además, es la última fecha de esta gira de diez conciertos.
En esta gira cuentan por primera vez con bailarines sobre el escenario. ¿Ha influido en ello el tiempo de pausa que se tomaron antes de este disco?
Siempre nos hemos tomado un año entre gira y disco para ver qué queremos hacer, para no hacer nada o para, simplemente, hacerlo todo poco a poco. Durante la pandemia el objetivo era sobrevivir y nos pusimos a tocar de la manera que podíamos, así que no tuvimos la ocasión de hacer ese parón. De hecho, siempre hablamos de que esa circunstancia se notó en el resultado del disco anterior, que era un poco más difuso en cuanto al concepto. Con este disco quisimos tomarnos un año para pensarlo bien todo, desde cero, incluida toda la parte visual, cómo iba a ser la gira y cuál sería el concepto visual del disco.
El concierto de Madrid se celebra en un escenario diferente a los anteriores. ¿Qué aporta este formato?
De hecho, el show está concebido para este tipo de escenario. Lo que sucede es que, cuando hacemos festivales, no siempre podemos hacerlo tal y como lo imaginamos por cuestiones de tiempo o técnicas. Nosotros vamos a sentir que este es el show tal y como lo pensamos desde el principio. Además, en Madrid habrá más bailarines todavía. De hecho, vamos a grabarlo para tenerlo nosotros y disfrutarlo. Nos hace mucha ilusión que el concierto de Madrid sea precisamente en este escenario.
Aunque cuentan con una sólida trayectoria, ¿siguen siendo especiales los conciertos en Madrid por el hecho de que contar entre el público con personas de su círculo más cercano?
Siempre hay una emoción extra porque viene toda nuestra gente: familia, amigos, compañeros de profesión... Y luego está el público de Madrid, que al final es nuestra ciudad, donde empezamos, aunque cada uno seamos de un sitio distinto. Siempre hay una responsabilidad extra al tocar aquí. Además, el público madrileño está más habituado a ver conciertos de seguido y los disfruta de una manera diferente. Es nuestro público.
En esta gira están presentando 'Buenasuerte', su último disco de estudio. En entrevistas anteriores lo han calificado como el más personal de su carrera. ¿Conlleva eso una carga emocional mayor al tocar esas canciones en directo?
Realmente siempre hemos hablado en las canciones de nuestra vida y de las cosas que nos pasaban, este disco es más crudo y más explícito. Antes adornábamos más las canciones con metáforas y a veces solo nosotros sabíamos de qué hablaban realmente. Este disco ha conectado con la gente de una forma más directa. También es cierto que desde que compones las canciones, que hablan del duelo en una ruptura sentimental, hasta que sale el disco a lo mejor ya estás en otra fase, pero a veces en el directo tienes que reconectar con eso y puede ser más o menos difícil. En ocasiones lo sientes más y en otras tiras más de interpretación.
Os solemos preguntar mucho a las bandas sobre los momentos previos a los conciertos, pero, mirando al momento posterior, ¿cómo llevan los instantes que llegan después de haber pasado por el escenario y haber tocado canciones con tanto significado personal?
A lo mejor hay una euforia al terminar, según vas del escenario al camerino, pero una vez dentro hay un momento de desplomarse del cansancio y de silencio. Solemos estar muy tranquilos, cenamos, hablamos un poco y hacemos un cambio bastante drástico para bajar las revoluciones. Si ha habido algún fallo se comenta, pero intentamos no quedarnos demasiado en eso porque sales con mucha adrenalina y necesitas bajar. Y luego está ese mito de que los músicos se van siempre de fiesta... pasa pocas veces, la verdad, solemos ir directos a la cama.
En este trabajo ha participado Pablo Rouss en la producción. ¿Cómo evolucionó el disco desde las primeras composiciones?
El gen del disco según se fueron componiendo las canciones ya tenía ese componente electrónico en las maquetas, pero Pablo lo llevó a otro sitio del pop electrónico que a nosotros nos interesaba mucho. Llevábamos tiempo escuchando su trabajo y pensamos que encajaba perfectamente con estas canciones. Algunas cambiaron mucho más que otras, pero la base electrónica ya estaba ahí. Ha sido un viaje al punto en el que él veía desde fuera nuestras canciones. Ha sido un trabajo muy bonito y muy rejuvenecedor.
A nivel vocal, ¿ha supuesto un reto mayor que anteriores discos?
Mucho. Hay muchas partes vocales dentro del disco, no solo las armonías, sino que hay voces que hacen de beat o de bajo; es un álbum muy vocal. Además, es la primera vez que tenemos un productor que me aprieta botones para intentar cantar de otra manera y que suene el timbre de mi voz de un modo distinto. Eso me puso, claro, porque son muchos años cantando de una manera concreta y, de repente, ves que puedes hacer otras cosas. La novedad y sorprendernos a nosotros mismos es lo que siempre nos ha encantado en la música.
Las letras hablan de duelo, rupturas sentimentales y reconstrucción personal. Son temas muy tratados en la música, pero ¿considera que ahora se abordan desde un enfoque diferente?
Sí. Obviamente todo el mundo ha hablado del desamor, pero aparte de que es nuestra visión del duelo y de una ruptura, que ya lo hace diferente, son canciones que están contadas desde un punto de vista de haber trabajado en terapia, del psicoanálisis, de entender las cosas. Muchas veces tienes que entender qué cosas llevabas tú dentro, qué patrones repetías y por qué una relación ha terminado de determinada manera. Creo que estas canciones están contadas desde ese lugar de análisis y comprensión emocional.
Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada. ¿Nos hace falta decirnos más 'Que seas feliz'?
Sí, por supuesto. Quien está feliz no está jodiendo al otro, creo que es algo básico. También creo que hay mucha gente observando lo que hace el otro desde una posición muy de juzgar. Las redes sociales y esta hiperconexión quizá han provocado lo contrario de lo que pretendían, que era conectarnos: nos han separado mucho más. Han despertado muchas envidias y una visión muy polarizada de todo: blanco o negro, estás aquí o estás allí. De repente surgen debates sobre cosas que pensábamos que ya estaban superadas y asumidas. Tampoco podemos echar toda la culpa a las redes sociales o a la manera en la que estamos conectados, sino cómo ha ido a lo largo de los años desarrollándose la sociedad.
Jugando con el título del disco, ¿en qué ha tenido buena suerte Miss Caffeina durante todos estos años?
En seguir viviendo de la música y haciendo lo que nos gusta dieciséis años después. Para mí eso es un lujo y un privilegio que cada vez tengo más presente. Ahora disfruto mucho más de lo que hago. Al principio estás muy preocupado por demostrar cosas, por molar, por encajar, y lo disfrutas menos. Creo que hemos tenido buena suerte, aunque también ha habido trabajo bien hecho detrás, para seguir aquí.
¿Y algún punto de mala suerte?
Sí, muchos. Siempre decimos “esto es muy Miss Caffeina” cuando nos ocurre algo malo. Muchas veces hemos tenido todo en contra o no nos hemos sentido muy comprendidos en determinados ámbitos. Pero también forma parte de la vida.
Con este son ya seis los discos de estudio que tienen y eso supone, entre otras cosas, muchas canciones sobre las que elegir a la hora de hacer un setlist para los conciertos. ¿Cómo llevan esta parte del trabajo? ¿Supone cierto dolor dejar fuera alguna en concreto?
A veces es como una carnicería. En ocasiones duele dejar canciones fuera, sobre todo algunas que sabes que conectan mucho con la gente. Pero siempre tiene que haber un compromiso entre lo que te apetece tocar, que casi siempre es lo nuevo, y las canciones que la gente espera. No nos gustaría hacer un concierto compuesto solo por canciones conocidas. Cada gira pertenece a un disco y hay muchas canciones que se quedan fuera. En esta gira se han quedado fuera algunas que nos daba pena dejar atrás, pero es imposible hacer conciertos de tres horas.