Personajes
El coreógrafo Alberto Velasco AITANA VALENCIA

Alberto Velasco:

“De la gordofobia no se escapa nadie, tampoco quien está delgado”

Alberto Velasco presenta un innovador espectáculo que pone en el centro de la escena a cuerpos no normativos. Estará hasta el 7 de junio en Teatros del Canal
Francisco Quirós
28 de mayo de 2026

A caballo entre mayo y junio, la programación de Teatros del Canal vuelve a hacer un hueco destacado a la danza. Hablar de una interpretación de ‘La consagración de la primavera’ de Stravinsky puede inducir, de forma errónea, a que ‘Sacresize’ es una adaptación de algún espectáculo clásico. Nada más lejos de la realidad. Hablamos con el coreógrafo y creador escénico Alberto Velasco.

Este jueves 28 de mayo se estrena 'Sacresize' en Teatros del Canal. Para el público que aún no sepa en qué consiste este espectáculo, ¿cómo lo definiría en pocas palabras?

Es una coreografía, un dispositivo coreográfico, un ballet específico para cuerpos gordos, basado en 'La consagración de la primavera' de Stravinsky.

'SacreSize' es la unión de dos sueños, por un lado recodificar los signos del ballet clásico y contemporáneo y, por otro, coreografíar 'La consagración de la primavera'. ¿En qué momento se unen ambos sueños?

Es una concatenación de sucesos a lo largo de mi carrera. He estado muchos años bailando en compañías siendo el único bailarín gordo, sintiendo la necesidad de juntar a muchos cuerpos grandes en escena. Por otro lado, en 2014, bailé 'La consagración de la primavera' en Bruselas con una compañía belga y me quedé fascinado de la partitura, que es una delicia y esquizofrénica también, porque tiene muchísimos impulsos muy locos, cambiando de ritmo todo el rato. Pensé que estas dos cosas dialogaban muy bien juntas: la partitura de Stravinsky, con lo genuino y la particularidad que tienen los cuerpos gordos moviéndose.

Una vez que tiene esa idea, hay que poner el proyecto en marcha. ¿Qué pasos ha ido dando y, sobre todo, en cuáles ha encontrado más dificultades?
Como siempre, las dificultades las tenemos en generar espacios de investigación. Siento que los espacios de exhibición, aunque son difíciles de difícil acceso, al final acabas encontrando tus mecanismos o unas puertas a las que llamar. Pero para crear un espectáculo así, con ocho bailarines, hay que apostar por una inversión privada desde el punto de vista económico. Imagínate el esfuerzo tan grande que hay que hacer. Tengo que decir que he sido muy afortunado en este caso porque he contado con tres residencias creativas, que es algo extraordinario: el Teatro Calderón de Valladolid, en el espacio El Graner de Barcelona y luego en Fabra i Coats, también de Barcelona.

Este dispositivo coreográfico cuenta con dos actos. ¿Son muy diferentes, 'Size' y 'Sacre'? ¿Por qué decidió hacer esta división?
Desde que hice el dosier hasta ahora tiene un pequeño prólogo con una pequeña presentación, que es un solo mío que es una declaración de intenciones, un solo calmado sobre cómo quiero que sea la vida de las personas gordas, que solo reclamamos tranquilidad y no ser el objeto de mira de una sociedad que nos empuja a la sombra. Las dos partes están muy diferenciadas. En la primera, 'Size', estamos bailando sobre una película que tiene mucha información. Ahí nuestro movimiento es muy calmado, muy sigiloso, casi intentando pasar desapercibidos. Es un movimiento sinuoso. Luego, la parte de 'Sacre' ya es la explosión, la fiesta, la celebración, la irradiación de la carne.

DOMINIK SALVO

Hablaba antes de esos ocho bailarines que están en escena. ¿Qué feedback le han ido trasladando ellos? ¿Han pasado por experiencias similares a la suya?
Lo más emocionante de todo es que tenemos experiencias similares. Cada uno ha ido bailando en compañías en distintos lugares y siempre ha sido “lo exótico”, no sucedía que nos juntáramos. Entonces, hay una alegría compartida muy grande por el hecho de que esté sucediendo esto, de que no estemos juntando. Además, cuento con su generosidad de darme su capacidad de movimiento a unos niveles increíbles, sublimes, para contar mi historia. Es una comunión. Los ensayos son muy emocionantes, muy vibrantes, porque buscamos la excelencia en la danza, no nos conformamos con lo primero que viene, al contrario. Los bailarines que hay son de alto voltaje.

En 'Sacresize' se sitúan en el centro de la escena los cuerpos no normativos. ¿Es aún más transgresor plantear este debate en el mundo de la danza, donde no suelen estar muy presentes estos estándares de belleza?
Absolutamente. Creo que esto es una declaración de intenciones total de que la danza, sobre todo la danza que ocupa las carteleras de los teatros desde los estamentos públicos, no se pierda la oportunidad de contar cosas desde otros cuerpos. Todos los cuerpos están ahí, al más alto nivel, disponibles para contar cosas. Cuando tú estás buscando solo un tipo de cuerpo que en vez de tener una personalidad se disuelve en una personalidad colectiva de los elencos de neoclásico, incluso de contemporáneo, yo creo que son oportunidades perdidas. Me gusta hacer la reflexión de que, más que un rapapolvo, es una invitación a que vean que es posible crear espectáculos del más alto nivel con personas grandes y que se desactive esa idea de que solo las personas flacas pueden bailar al nivel de una compañía nacional.

No solo hablan de la gordofobia, sino que lo conectan también con el género, la clase o la raza. En definitiva, no estamos hablando solo de danza, sino de algo que atañe a toda la sociedad.
Totalmente. Además, de la gordofobia no se escapa nadie, bien porque seas gordo o porque es el cuerpo que no quieres tener, lo que te hace estar huyendo todo el rato de ser gordo. Luego, si eres delgado, la sociedad también te obliga a tener ese cuerpo toda la vida y a permanecer joven. Siempre estamos dentro de unos esquemas tan pequeños, escapando de lo que somos, que creo que es una reflexión muy universal. Por supuesto la gordofobia está atravesada por la conciencia de clase y también interpela directamente a ese estamento social de clase media blanca centroeuropea, donde ser delgado es sinónimo de estatus. La gordura la ven en clases sociales más bajas, en personas racializadas, y eso les parece bien. Por eso también me parece importante señalar a la blanquitud como gran motor de la gordofobia.

DOMINIK SALVO

En el espectáculo hay diálogo entre tradición y contemporaneidad. ¿Es difícil unir el dancehall con, por ejemplo, el twerking?
Para nada. La partitura es realmente una invitación a que todo eso suceda. Cuando veo el solo que tiene Jack Gómez, que es el bailarín de twerking, danzando con los golpes de una partitura de 1914, pienso que realmente lo hicieron para el twerking sin saber que esto vendría. Es increíble lo bien que dialogan. Luego, la partitura es muy rica, tiene momentos para muchísimas cosas muy distintas: contact, improvisación, incluso técnicas de danza contemporánea. No he tenido que inventar nada, ya estaba todo ahí, solo ha habido que mezclarlo para tener este resultado.

Van a ser diez las funciones en la Sala Negra de Teatros del Canal. ¿Considera que este espectáculo puede salir de gira?

Pido que así suceda, por una cuestión económica, porque hacer funciones es lo que nos da a nosotros un poquito de dinero y necesito la inversión, pero también a nivel emocional y conceptual. Lo que más me gustaría es que este espectáculo se llevase a muchas partes del mundo y hacer en cada lugar un taller con personas gordas que se pudiesen sumar a nuestra función final, porque cuantas más personas gordas en escena, mejor. Eso es lo que más me gustaría de todo, para seguir generando espacios de diálogo y con otros cuerpos en otras comunidades.