La actriz protagoniza, junto a Salva Reina, ‘Tres de más’, una comedia familiar que llega a las salas de cine este viernes 24 de julio
Kira Miró:
“Ser padre o madre es un acto maravilloso de amor y también de cierta inconsciencia”
¿Qué poso les dejó la primera vez que leyeron el guion de ‘Tres de más’?
Kira Miró: Cuando lo leí me divertí muchísimo. Me pareció una película muy amable, con momentos realmente gloriosos de comedia gracias al caos que se instala en la vida de los protagonistas. Pero, además, tiene momentos muy tiernos y emotivos.
Salva Reina: Me gustó especialmente la reflexión que plantea sobre cómo está organizada la vida actualmente y sobre la presión que soportan los padres y las madres por parte de la propia sociedad. También me interesó mucho el viaje de los personajes, que empiezan siendo muy egoístas, poniéndose siempre ellos en el centro, y terminan aprendiendo a mirar a los demás.
¿Vieron la película italiana ‘Tre di troppo’ antes de afrontar esta adaptación?
Kira Miró: Sí, yo la vi cuando me reuní con Mar Olid y me habló del proyecto. Me gustó mucho y me pareció muy divertida. Me sirve como inspiración, me gusta ver el trabajo de los compañeros y a raíz de hacer mi versión.
Salva Reina: Yo preferí no verla. Siempre que he tenido la suerte de hacer un remake intento llegar lo más limpio posible al personaje. Si ya hubiera visto la película antes no pasaría nada, pero, cuando puedo elegir, prefiero construir mi versión directamente a partir del guion, sin condicionarme por el trabajo anterior.
Los dos personajes realizan un cambio radical a lo largo de la película. ¿Dirían que, por encima de todo, ‘Tres de más’ habla de empatía?
Salva Reina: Sí. Creo que ese es uno de los grandes mensajes de la película. Habla de ponerse en el lugar del otro, de dejar de juzgar y de entender que uno mismo no es el centro del mundo. Ese aprendizaje es el verdadero viaje que hacen Julia y Ernesto.
Kira Miró: Es muy fácil opinar cuando ves las cosas desde fuera, pero entra tú en el barro y a ver cómo te defiendes. Eso es precisamente lo que les ocurre a nuestros personajes. Empiezan juzgando con muchísima facilidad y, cuando les toca vivir esa realidad, descubren que nada es tan sencillo como parecía.
Sus personajes, Julia y Ernesto, tienen carreras profesionales de éxito. ¿Cómo creen que influye esa realidad laboral en la decisión de ser padres?
Salva Reina: Complica mucho las cosas. Querer ser un gran profesional exige muchísimo tiempo y esa dedicación inevitablemente se la restas a la familia, y ocurre exactamente lo mismo al revés.
Kira Miró: Además, nunca existe el momento perfecto para ser padre. Cuando no tienes trabajo piensas que no puedes permitírtelo y, cuando lo tienes, crees que no puedes perder esa oportunidad profesional. Al final ser padre es un acto maravilloso de amor y también de cierta inconsciencia, porque si uno se detiene a pensar todo lo que supone el día a día quizá se lo pensaría dos veces.
Salva Reina: También es verdad que la sociedad está organizada de una forma en la que muchas veces hacen falta dos personas trabajando para poder sacar adelante una familia. Eso también forma parte del debate que plantea la película.
¿Qué ha sido lo más complicado a la hora de construir sus personajes?
Salva Reina: Lo más difícil ha sido reflejar esa transformación que sufren. Ernesto empieza siendo un personaje casi caricaturesco: un tipo muy elitista, muy snob y muy centrado en sí mismo. El reto consistía en que el espectador fuera viendo cómo poco a poco se vuelve más cercano, más empático y más entrañable.
Kira Miró: En mi caso lo más complicado era cuidar de los niños en el set y ponerme después en la perspectiva de mi personaje, que odia a los niños. Mantener ese equilibrio fue probablemente la parte más difícil de interpretar.
La película trata cuestiones delicadas como la presión social alrededor de la crianza. ¿El humor es la mejor herramienta para hablar de todo ello?
Salva Reina: No sé si será la mejor, pero desde luego es una herramienta magnífica. Quizá lo mejor sería que existieran medidas o cambios sociales que facilitaran realmente la conciliación. Pero el humor permite lanzar muchísimos mensajes y hacer reflexionar al público sin renunciar al entretenimiento.
Cada vez funcionan mejor las películas familiares durante el verano. ¿Creen que esa tendencia ha llegado para quedarse?
Salva Reina: Va un poco de la mano de lo que estamos hablando. Ir al cine supone disponer de tres o cuatro horas libres y hoy en día eso no siempre resulta sencillo. Es un plan que implica organizar toda una tarde y muchas veces cuesta encontrar ese momento. El verano es un momento perfecto porque los niños también descansan de esa enorme carga de actividades que tienen durante el curso.
Muchas veces hablamos del estrés de los adultos, pero los niños también viven con muchísima exigencia entre actividades extraescolares, idiomas o deporte.
Kira Miró: Cuando llega el verano, ir al cine en familia vuelve a convertirse en un plan ideal, especialmente para quienes se quedan en la ciudad.