Personajes

Mar Olid:

“Queríamos una comedia que hiciera reír, pero que también fuera capaz de tocar el corazón”

Con una premisa tan disparatada como sugerente, la directora Mar Olid lleva a la gran pantalla ‘Tres de más’, la adaptación española de la exitosa comedia italiana ‘Tre di troppo’, que llega a los cines este viernes 24 de julio

‘Tres de más’ adapta la película italiana ‘Tre di troppo’, que fue un gran éxito de taquilla. ¿Qué fue lo que más le atrajo de esta historia?En realidad el proyecto nace en Warner. Después del enorme éxito que tuvo ‘Tre di troppo’ en Italia, quisieron hacer la adaptación española. Almudena Vázquez y Efrén Tarifa, los guionistas, empezaron a trabajar sobre ella y yo me incorporé después.

Cuando vi la película italiana y leí las primeras versiones del guion tuve claro que había una historia muy divertida. Me encantaba partir de dos personajes que rechazan absolutamente todo lo relacionado con los niños y la paternidad y ver cómo, de repente, terminan convirtiéndose en aquello de lo que siempre habían huido. Me pareció que de esa premisa podían salir situaciones muy cómicas y, al mismo tiempo, una historia que hiciera reflexionar a ambos lados. Creo que ahí estaba el verdadero atractivo de la película.

Y luego tuvimos la enorme suerte del reparto. Contar con actores como Salva Reina, Kira Miró, David Lorente, Carmen Ruiz o Raquel Guerrero, además de los tres niños protagonistas, era un auténtico lujo.

En una comedia como esta el reparto resulta decisivo. ¿Hasta qué punto era importante acertar con el casting?
Era absolutamente fundamental. Junto a Rosa Estévez, la directora de casting, y con Warner y La Zona teníamos muy claro que necesitábamos actores con un gran talento para la comedia, pero que también fueran capaces de emocionar cuando la historia lo exigiera. Queríamos intérpretes que pudieran hacer reír y, unos minutos después, tocarte el corazón.

Además, buscábamos un reparto muy reconocible para el espectador. Carmen Ruiz es una cómica extraordinaria; Raquel Guerrero llega en un momento fantástico; David Lorente ha sido un descubrimiento para mí y ya me lo quiero llevar a todas las comedias y a todos los dramas; Marta Hazas, Antonio Pagudo, Félix Gómez, Norma Ruiz... todos aportan muchísimo.

Y luego estaban los niños, que eran otro reto completamente distinto. Con Luna Fulgencio lo tuve claro desde el principio. Necesitábamos una niña que estuviera justo en esa edad en la que ya no es pequeña, pero todavía no ha entrado del todo en la adolescencia, y ella era perfecta. A Simón lo encontramos durante el casting. En cuanto entró supimos que era él. Tiene una personalidad muy especial y una forma de interpretar extraordinaria. Todo lo que le proponías lo hacía suyo inmediatamente. Y con la pequeña Diana buscábamos algo diferente. Apenas tenía cinco años, pero vimos enseguida que sabía escuchar, algo muy difícil a esa edad. Se quedaba atenta a lo que hacían los demás actores y entendía perfectamente la escena. Eso nos dio muchísima confianza.

Al final reunimos un reparto con muchísimo humor, mucha ternura y mucha verdad. La película tiene comedia, emoción y habla de las relaciones humanas desde muchos puntos de vista.

A través del viaje que viven Julia y Ernesto, ¿podemos decir que ‘Tres de más’ habla, sobre todo, de empatía?
Totalmente. Al principio miran con cierto desprecio a quienes tienen hijos. Les parecen personas aburridas, cargadas de responsabilidades y creen que ellos nunca van a formar parte de ese mundo. Pero la historia les obliga a ponerse en el lugar de esos padres a los que juzgaban.

Lo bonito es que primero intentan quitarse a los niños de encima como sea. Su único objetivo es devolverlos y recuperar la vida que tenían. Sin embargo, poco a poco cambian la forma de relacionarse con ellos y empiezan a quererlos. Cuando eso ocurre, descubren algo que jamás habían imaginado. Acaban enamorándose de esos niños.

Durante todo el proceso trabajamos con los actores para que, al principio, la relación se pareciera más a la convivencia entre personas que comparten piso que a una familia. Son tres niños que aparecen de repente en su casa y tienen que aprender a convivir. Solo después nace realmente el sentimiento de ser padre y madre.

Me parecía más interesante construir ese vínculo al revés de lo habitual. No planifican formar una familia; simplemente, un día les llega ese “paquete” sin haberlo pedido y tienen que aprender a vivir con él. Creo que eso hace que el viaje de los personajes resulte especialmente bonito.

Julia y Ernesto son dos profesionales de éxito que han decidido priorizar sus carreras. ¿También quería reflexionar sobre esa aparente incompatibilidad entre el éxito profesional y la maternidad o la paternidad?
Sí, era una de las ideas que queríamos contar. Parece que para triunfar profesionalmente tienes que renunciar a formar una familia. Ernesto es un chef internacional, con una enorme presencia en redes sociales y un restaurante solo para adultos. No quiere ver un niño ni de lejos. Julia vive completamente entregada a su trabajo editorial y tampoco quiere que los niños formen parte de su vida. Pero cuando aparecen esos tres pequeños todo cambia. De repente él deja de pensar únicamente en su restaurante y ella acaba preocupándose por cuestiones que jamás habría imaginado.

Lo que hacemos es coger a dos personajes muy individualistas, muy encerrados en sí mismos, e ir quitándoles todas esas capas de protección hasta descubrir que debajo había personas capaces de querer. Además, vivimos en una sociedad donde cada vez vemos más restaurantes solo para adultos, hoteles donde no se admiten niños o vacaciones pensadas para no cruzarte con ellos. La película también invita a reflexionar sobre todo eso y a preguntarnos en qué tipo de sociedad queremos convertirnos.

Sin entrar en detalles para evitar spoilers, ¿la película también lanza un mensaje en favor de la adopción?
Sí, de alguna manera está presente. Creo que, cuando los protagonistas descubren que aman a esos niños, deja de importar si son hijos biológicos o adoptados. Lo importante es cuidar de alguien y hacerlo feliz. Tengo muchos amigos con hijos adoptados y veo relaciones preciosas. Son familias que viven ese vínculo con muchísimo cariño y atención. Me parece muy bonito transmitir que tanto la maternidad o la paternidad biológica como la adopción son igualmente maravillosas porque, al final, lo importante es cuidar de una persona que te necesita. Ojalá pudiéramos facilitar mucho más la adopción y ayudar a todos esos niños que todavía siguen esperando una familia.

De una forma u otra, la película también parece invitar a rebajar la presión social que existe alrededor de la crianza y de la idea de ser el padre o la madre perfectos.
Sí, totalmente. Queríamos contar que nadie es perfecto. Ni existe la supermadre ni el superpadre. Todos somos personas normales que nos equivocamos y que, cuando cometemos errores, también tenemos que saber pedir perdón. La película juega precisamente con esa imperfección. Los niños tampoco son ideales y los adultos mucho menos. De hecho, mostramos distintos modelos de familia. Está el padre más obsesivo, la madre perfeccionista... Hay muchísimas maneras de educar y de ser padre o madre. Eso también era importante para nosotros: transmitir que no existe un único modelo válido.

‘Tres de más’ llega a los cines el 24 de julio, en pleno verano. Hace unos años parecía una época complicada para estrenar, pero cada vez más películas funcionan en estas fechas. ¿Cree que ese cambio ya está consolidado?
Creo que sí. Llevamos varios años viendo cómo el cine funciona muy bien durante el verano. Ya nos pasó con ‘Sin cobertura’, que estrenamos en agosto y tuvo una acogida fantástica. Creo que ahora el público entiende que puede ir al cine cualquier día de la semana y no únicamente durante el fin de semana. Además, el verano invita mucho a hacerlo. Estás fresquito, puedes ir a un cine de verano o a una sala convencional y convertirlo en un plan muy agradable. Y la comedia familiar tiene una ventaja enorme: reúne a varias generaciones. Van los padres con los hijos, los tíos con los sobrinos, los abuelos... Se genera un momento de ocio compartido que después continúa con una comida o una cena. Eso crea conversación, relaciones y tiempo en común, y me parece algo muy bonito en una época en la que muchas veces cada uno va por su lado.

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