Después de la buena acogida de ‘Despierta’, la directora presenta ‘Una conversación pendiente’, un corto que se estrena en la presente edición del Festival de Málaga
Cecilia Gessa:
“En estos tiempos crispados no doy por hecho ningún derecho ya conquistado”
Pasó la gran fiesta de los Goya, pero el cine español no se detiene ahí y ya mira a la siguiente cita del calendario. Desde este viernes 6 y hasta el día 15 se celebrará el Festival de Málaga, un escaparate al que se asoma Cecilia Gessa con un nuevo corto, ‘Una conversación pendiente’.
En 2023 presentaba ‘Despierta’ y ahora estrena ‘Una conversación pendiente’. ¿Qué le ha llevado a crear este nuevo cortometraje?Llevaba tiempo con ganas de hacerlo y vi la oportunidad. Me puse a escribir junto con Nico Frasquet, se lo pasamos a los actores y ahí comenzó todo. Tenía muchas ganas, sobre todo, de hablar de la soledad estando en compañía. A partir de ahí se abren muchas capas.
¿Hay un hilo que conecte ‘Despierta’ con este nuevo trabajo?
Fíjate que no lo había pensado, pero sí lo hay. Incluso con otros cortos anteriores; de hecho, recientemente una amiga me dijo que podría juntar los cuatro cortos que he hecho. Me encanta crear momentos íntimos, como si el espectador se asomara por una mirilla e intentara descubrir qué está pasando. Me gusta generar esa intimidad, sin distracciones, sobre todo cuando quiero que la palabra sea el conductor principal de lo que quiero contar. Podría haberlo desde muchos lugares, pero quería que los dos protagonistas conversaran para, a partir de ahí, dar un paso más en esa relación que tienen.
¿Tenía claro desde el principio que Carlos Bardem y Salva Reina fueran los protagonistas?
Sí, lo tenía claro. Tanto las energías como los perfiles necesitaba que fueran totalmente antagónicas pero, al mismo tiempo, que tuvieran algo parecido. Carlos y Salva tienen una bondad innata y además ya se conocían, lo que aportaba una complicidad natural previa. Eso ayudaba mucho a mostrar a estos dos hombres con una amistad de más de 15 años que, aunque son opuestos, comparten historia, pertenecen a un mismo grupo. Ambos han tenido vivencias juntos, pero el conflicto viene porque Santi, el personaje que interpreta Carlos Bardem, no conoce realmente a su amigo, aunque él sí lo crea. El personaje que encarna Salva es todo lo contrario, le encanta ser el centro de atención, exterioriza todo excepto sus sentimientos más profundo.
¿Por qué eligió a dos hombres para hablar de vulnerabilidad y soledad?
Porque, generalizando un poco, los hombres tienden a no exteriorizar tanto ciertos temas profundos. En cambio, las mujeres nos ponemos intensas, en el buen sentido de la palabra, algo que creo que es incluso terapéutico. Me interesaba mostrar esa vulnerabilidad en un hombre que aparentemente es fuerte, aunque normalmente escribo más para personajes femeninos. Hay muchos tipos de fortaleza y me parecía importante reflejarlo.
¿Qué aportó Nico Frasquet en el proceso de guion?
Más que una visión masculina, fue un intercambio constante. He trabajado con Nico muy a menudo, es más joven y eso también suma. Nos entendemos muy bien. Desgranamos juntos qué queríamos contar y cómo hacerlo. Es una conversación creativa continua, una lluvia de ideas donde ambos aportamos desde nuestro lugar. Quizás donde Nico aporta más es en los giros del guion.
También quiero destacar la canción final del cortometraje, ‘Los que ganan’, interpretada por Aldhara y producida por Ismael Guijarro. Ha sido una aportación muy importante para el cierre de la película.
La acción transcurre en una habitación de hotel muy neutra. ¿Por qué esa elección?
Precisamente porque quería que nada distrajera de ellos. En ‘Despierta’ necesitaba un espacio más estético y sensual; aquí no. Buscaba una habitación neutra, casi impersonal, donde el foco absoluto fueran los personajes. Por eso también rodamos en formato 4:3, para centrar la mirada en ellos y eliminar lo que no interesaba. Además, la habitación tiene unas vistas espectaculares a un valle en Cuenca que ayuda a cerrar la historia como yo quiero.
Sitúa la acción en la noche. ¿Por qué cree que ese periodo se presta más a determinadas confesiones que rara vez se dan a plena luz del día?
Ambos vienen de una despedida de soltero y, al ser altas horas de la noche, están con las defensas bajas. Ni el propio Santi sabe que va a ser, por fin, la noche en la que le va a decir todo lo que tiene pendiente a su amigo. Me venía muy bien que fuera de noche, casi de madrugada, y que, conforme avanzara la conversación, se hiciera de día. Está muy medido. Ese amanecer acompaña el paso emocional que dan.
El hermetismo masculino es un eje central. ¿Por qué cree que se ha reflejado tan poco en el cine español?
Porque hasta hace no mucho el cine ha sido muy heteropatriarcal. Tiene que ver con quién decide qué funciona y qué no, quién dirige esos proyectos... Siempre ha habido mujeres dirigiendo cine, pero, al menos yo, desconocía de muchas mujeres en diferentes países que también han rodado películas directores como Alfred Hitchcock, pero no tenían visibilidad. Cuando las mujeres hemos comenzado a tener nuestro espacio, hemos comenzado a hablar de cosas que, en muchas ocasiones, ya habían sido abordadas por hombres, pero desde otro prisma. Eso sí, cada una de nosotras tenemos nuestra mirada en base a nuestras vivencias, no significa que por ser mujeres vayamos a contar las cosas exactamente igual.
Los protagonistas de ‘Una conversación pendiente’ son dos hombres de mediana edad, reflejando a una generación donde el hermetismo a la hora de hablar de sentimientos es frecuente. ¿Cree que esto cambiará con las nuevas generaciones?
Depende mucho del entorno social y cultural. Hay personas que sienten que tienen mucho que perder si se sinceran demasiado. El personaje de Santi refleja el miedo al juicio, a que te rechacen, a romper esa tranquilidad enmascarada de estabilidad. Si te gusta alguien que es de tu mismo sexo, ¿por qué tienen alguien que decirte que eso no puede ser así? Vivimos tiempos crispados en los que no doy por hecho todos los derechos conquistados. Hay personas muy poderosas que están tratando de quitar esos derechos adquiridos, tanto para las mujeres como para la sociedad en general. Por eso es importante valorarnos y ser sinceros con nosotros mismos, que nadie nos prohíba ser como queramos, siempre y cuando, claro está, no hagamos daño a otras personas.
Volviendo a la película, intento huir de los artificios y de meter demasiados sonidos, sobre todo cuando la conversación va bien, por dos razones: primero, los silencios dicen mucho y, segundo, me interesa que el público se pueda sentir identificado, que cada uno, desde nuestros lugares y vivencias, hagamos nuestra la historia, o nos ayude a reflexionar sobre algo que a lo mejor tenemos encallado. Eso es algo que nos hace mejores personas.
La película también habla de la soledad en una sociedad hiperconectada.
Este cortometraje tiene mucho que ver con el tipo de sociedad en la que vivimos, totalmente individualista, nos relacionamos con los demás de forma constante a través de una pantalla, perdemos tiempo real de calidad. Puedes tener millones de seguidores, ser muy famoso y sentirte muy solo.
¿Hemos desequilibrado la balanza entre hablar y escuchar?
Sí, totalmente. Me siento muy afortunada de haber vivido una adolescencia sin teléfono móvil. Yo, y seguramente le pase a mucha gente, tengo algunas relaciones que solo se dan vía redes sociales, conversaciones que se quedan ahí, no hay una intención de vernos en persona. Hemos normalizado que la mayoría de las conexiones se den por esa vía. Estamos sobreinformados y sobreestimulados. Incluso cuando vemos algo, es difícil mantener la atención sin mirar el móvil. El teatro, por ejemplo, es de las pocas cosas que me mantienen totalmente concentrada. Creo que necesitamos recuperar esa presencia. Tenemos mucho déficit de atención a raíz de toda esta información breve y constante, lo que genera mucha tensión y frustraciones.
El corto se proyecta en el Festival de Málaga. ¿Cómo afronta ese estreno?
Ahora mismo no tengo nervios porque estoy muy focalizada en el trabajo. Estoy muy feliz. Quería estrenar allí y lo he conseguido. Quería que tuviera una gran puesta de largo en un festival donde ya he estado anteriormente, por ejemplo, con ‘La cita’, de Itziar Castro, donde fui productora. Estoy feliz de ir como directora nominada con este corto, que es la primera vez que se proyecta en sala, así que ahora lo que más deseo es ver la reacción del público.
Aunque ahora toca disfrutar de ‘Una conversación pendiente’, ¿hay alguna temática sobre la que te gustaría poner el foco en un futuro?Tengo muchos proyectos en el cajón. Ahora estoy en preproducción de una película donde abordaré temas que me interesan desde la comedia. Necesito explorar esos temas desde otro lugar, aunque también tengo dramas esperando su momento.