Personajes

Iván Palomares:

“Miro lo que la película necesita; la música de cine es un traje a medida”

El madrileño se convierte en el único autor capaz de llevar a los Goya tres títulos con la única nominación a mejor BSO. Este reconocimiento por ‘Leo & Lou’ lo considera “especial” al tratarse de “una película pequeña”

Obtener una nominación a los Goya siempre es motivo de alegría. Cuando ese reconocimiento llega por dos trabajos diferentes es mayor motivo de orgullo y hacerlo por tercera ocasión queda reservado para los elegidos de un determinado ámbito. En ese grupo se encuentra ya, por derecho propio, Iván Palomares, protagonista de esta entrevista.

El pasado 13 de enero conocimos las nominaciones para la próxima gala de los Goya. ¿Cómo se enteró de la nominación por la BSO de ‘Leo & Lou’?
De una manera muy especial. Estaba en Francia, en el pueblo de mi familia, que tiene salida al mar. La película estaba en las quinielas, pero un poco atrás, así que decidí darme un paseo cerca de mar porque por lo menos iba a poder disfrutar de un bonito atardecer, allí hay algunas playas que son muy solitarias. Empecé a escuchar en vivo la retransmisión y cuando, más o menos, llegó la parte de mejor canción y mejor música se cortó la retransmisión. Pensé que no había podido ser, así que hice más énfasis en quedarme con la tranquilidad del mar y del atardecer. Al rato me llegaron un montón de mensajes de felicitación vía WhatsApp. Siempre la voy a recordar con esta sensación de, primero, pensar que no había podido ser y, también, de esa imagen tan de postal. Es una nominación muy especial porque se trata de una película pequeña que no tiene una gran estructura detrás. El hecho de que haya sido nominado nos ha llenado de emoción y alegría.

Hace justamente tres años otro trabajo suyo, en aquella ocasión por ‘Las niñas de cristal’, también estuvo nominado. ¿Se acostumbra uno a estos reconocimientos?
Para nada. Siempre es muy difícil sacar adelante las películas. Luego está ese misterio sobre por qué algunas conectan de una manera tan específica. Las tres nominaciones han sido para películas diferentes, con directores distintos y han sido, además, las únicas nominaciones de la película. Por lo tanto, hay un misterio detrás que quiero pensar que la academia está en un buen momento que se demuestra en la valoración de propuestas muy distintas cada año, desde películas muy grandes hasta otras más de autor.

¿Hay alguna de esas candidaturas que le generara mayor satisfacción?
La primera siempre es muy especial. Cuando llegó la oportunidad de ‘En las estrellas’, había hecho mucho trabajo para televisión y algunas películas bastante ‘underground’ que la gente apenas conocía. Este proyecto también lo era. Habíamos conseguido una música especial porque fuimos por una dirección un tanto distinta a las que yo había ido anteriormente. Era una película de las que notas que tiene un algo, además, se trata de un homenaje al cine. Lo viví como cuando esperas a los Reyes Magos, lo deseaba enormemente, sentí que era el punto de llegada a todo lo que había hecho antes y, a la vez, un punto de partida para plantear mi trabajo de la música para imagen. Cuando recibí la nominación fue, por un lado, la confirmación de que esa manera de enfocar la música dentro de una película iba por una dirección correcta y que podía funcionar. Evidentemente también lo tomé como un reconocimiento interno a que todos esos años trabajando, fue como una palmadita al ego. Llegó en el momento perfecto.

‘Leo & Lou’ es la ópera prima de Carlos Solano. ¿Cómo es el trabajo con un director que afronta su primer largometraje?
Con Carlos ya había trabajado, así que, en ese sentido, ya teníamos un recorrido hecho, que siempre lo pone más fácil. Habíamos hecho un cortometraje suyo, ‘Extraños en la carretera’, que era un ‘thriller’, así que no tenía nada que ver con ‘Leo & Lou’. Hicimos muy buena relación. Conocía también a la productora, Miriam Rodríguez, porque en el momento justo antes de trabajar con Carlos, yo estaba centrado en una película de Alauda Ruiz de Azúa para Netflix que producía la propia Miriam. En ‘Leo & Lou’ Miriam Rodríguez iba a ser productora ejecutiva, así que propuso que mi camino y el de Carlos volvieran a juntarse. Carlos tenía muy claro el tipo de película que quería hacer, era simplemente una cuestión de ver cómo esa idea cobraba vida con el rodaje y con todos los condicionantes que tiene. Decidimos esperar a tener un material visible, tanto de montaje como de actores, para ver cómo respiraba la película y ponernos en marcha. Hubo muchas pruebas de tono, considerábamos que era crucial no errar en el tono, la película tenía muchas posibilidades, se podía hacer de una manera más adulta, pero quizás no iba a transmitir ese tono ‘feel good’ que pedía la película. Por otro lado, debíamos tener cuidado en no caer en una visión demasiado ñoña o infantil. Tomamos bastante tiempo a la hora de encontrar ese punto de distancia respecto a los personajes y a las emociones y ver dónde queríamos acercarnos o mantener la distancia.

Cuando tiene la oportunidad de trabajar en la banda sonora de una película, ¿en qué factores se fija para crear ese universo melódico?
En la historia que el director quiere contar. A mí no me gusta hablar de música con los directores, me parece que lo importante es saber qué historia quiere contar y el tono. El mensaje que subyace de una película es, en ocasiones, el motor que puede mover a la música y puede ser más interesante que simplemente poner una música ambiental o ilustrar ad hoc lo que ya dice el guion. En el caso de ‘Leo & Lou’, habla de muchas cosas, pero lo que realmente subyace es la familia elegida. La música tiene una función más de ángel de la guarda a la hora de ir mostrando, poco a poco, cómo van madurando los personajes y van entrando en ese espacio donde se siente más queridos y conectados. Por eso la música guarda una distancia al principio para, después, ir encontrando esa conexión. Lo interesante es que lo va haciendo con ese subtexto que no está en primer plano.

Decía en otra entrevista que los miembros de la orquesta con la que trabajó para ‘Leo & Lou’ quizás esperaban otra música distinta. ¿Ha supuesto, en parte, salir de una zona de confort?
Sí, porque aquí el protagonismo musical está en los solistas, en una manera de trabajar con ella más cercana a la producción de un disco comercial, en este caso de música folk, que al compositor clásico que está con su partitura inicial antes de pasar a la orquesta. Aquí queríamos realmente utilizar la orquesta de cuerdas más como un acompañamiento, no tiene que molestar, debe estar detrás, lo importante podía ser un solista o un silbido. Las cuerdas tenían que aportar cierta emoción, pero sin perder de vista que no eran las protagonistas, salvo en uno o dos momentos. Yo ya había hecho arreglos para canciones, así que era volver un poco más a ese mundo más comercial. Los músicos, sobre todo los que ya me conocían, habíamos grabado algo más cinemático y, de repente, se encontraron haciendo notas más mantenidas en el tiempo sin referencia. Notaba que les estaba costando un poco más mantener la concentración.

¿Ha variado mucho su forma de abordar este tipo de trabajos desde producciones como ‘Extraños en la carretera’?
Sí, desde luego. Como he comentado antes, esa película se rodó poco antes de ‘En las estrellas’. Al ser un cortometraje de género, había fórmulas o elementos que sabes que funcionan de manera natural. Entonces no planteaba el trabajo desde el subtexto o desde algo menos pegado a la imagen. Afortunadamente, Carlos (Solano) siempre me ha tenido mucho cariño y ha seguido muy de cerca todo lo que ido haciendo. Para ‘En las estrellas’ planteamos inicialmente una idea mucho más grande con una orquesta sinfónica, pero enseguida nos dimos cuenta de que no era lo más adecuado para la película. Mi manera de trabajar ha ido evolucionando. La música de cine siempre es un traje a medida, no me gusta imponer el momento que atravieso a nivel compositivo, sino que, a partir de la historia, veo qué puedo aportar bebiendo de cosas que he hecho antes o de otras nuevas, pero siempre con miras a lo que la película necesita. Intento no repetir modelos o cosas que he hecho antes, salvo que me las pidan expresamente.

También ha trabajado para series como ‘La templanza’ o ‘La cocinera de Castamar’. En una entrevista reciente, Arturo Cardelús me hablaba de la dificultad que suponía trabajar para una serie, por el volumen de la música que hay que componer. ¿Cuál es su visión al respecto?
Estoy totalmente de acuerdo con mi querido Arturo. Es una locura, porque los plazos son mucho más exiguos que en una película. En mi caso, tanto en ‘La cocinera de Castamar’ como ‘Las hijas de la criada’, que es la última serie que he hecho, tienes que hacer un plan de producción porque no tienes el lujo de trabajar cada episodio para encajar el tiempo y los recursos con los que cuentas. Eso cambia mucho el planteamiento, porque, además, en ese tiempo debes incluir la grabación previa de ciertas cosas útiles. En las películas hay más margen para la improvisación, para equivocarte y para proponer; en las series muchas veces es un salto al vacío porque trabajas con alguna escena suelta y no sabes todo el recorrido para plantear cómo puede evolucionar la música.

¿Hubo alguna banda sonora que le hiciera desear dedicarse a ello?
Creo que ha habido muchas. Iba mucho al cine con mi abuela, me llevaba todas las semanas. No me planteaba ser músico, quería ser actor, de hecho lo fui, lo que pasa es que en mi casa había un piano y, de vez en cuando, de manera autodidacta trataba de tocar lo que había escuchado en el cine. Entre ellas está ‘La guerra de las galaxias’, ‘El retorno del Jedi’, ‘E.T.’... muchas películas de mi infancia. Cuando luego estudié cine me enamoré de ‘Tierra’, de Julio Medem, que tiene un inicio extraordinario.

Después de varios años de experiencia en este campo, ¿hay algún tipo de género cinematográfico en el que le gustaría trabajar? ¿Y algún director?
Sí, me gustaría mucho hacer algún trabajo de cine fantástico emotivo como el que hace Guillermo del Toro, me encantaría trabajar con él. También me gusta mucho el cine europeo más existencialista, ojalá pudiera transitar por ello.

¿Podrá asistir a la gala del próximo día 28?
Sí, allí estaré.

En el caso de ser premiado, ¿tiene algún tipo de celebración pensada?
No. La primera vez no pensé en nada, y no nos lo llevamos. En la segunda ocasión sí tenía algo pensado, pero tampoco hubo suerte. Me parece tan impresionante poder estar con una película tan pequeña cuando siempre hay títulos con grandes estructuras detrás que no tiene sentido que piense en mi celebración. De hecho prefiero tener la cabeza fuera de esas expectativas. El hecho de estar nominado ya me parece suficiente motivo para disfrutar mucho de todo este camino. Me apetece seguir saboreando estas sensaciones hasta el final.

Comentarios