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Dani J:

“La bachata es terapia, es vida, un lugar seguro”

Dani J afronta su participación en el Benidorm Fest con Bailándote, una propuesta que lleva la bachata a un terreno nuevo dentro del certamen
Francisco Quirós
23 de enero de 2026

En plena cuenta atrás para la semifinal, el cantante sevillano habla de prejuicios, performance, visibilidad, industria musical y de su misión personal: abrir puertas a un género que, pese a su crecimiento global, sigue buscando reconocimiento oficial en España.

La cuenta atrás ya está activada. ¿Cómo lleva los nervios a pocas semanas del Benidorm Fest?

Cada pequeño detalle que sale —el orden de semifinales, el calendario de ensayos— te acerca un poquito más al momento. Más que nervioso, estoy emocionado. Quiero disfrutar todo el proceso.


¿Tenía preferencia entre primera o segunda semifinal?

Me ha tocado la segunda y estoy superfeliz. Creo que la segunda va a ir rodada. En la primera siempre puede haber algún inconveniente técnico.

Eso sí, no quiero ni abrir ni cerrar. Abrir porque la gente puede estar fría; cerrar porque acabaría sin uñas viendo a mis compañeros antes (ríe).

Presenta ‘Bailándote’, una bachata. ¿Decidió apostar por su esencia sin experimentos?

Sí y no. Yo respeto bastante la bachata raíz, pero esta canción está a dos instrumentos de no ser bachata. No tiene requinto ni bajo bachatero tradicional.

He querido mantener la esencia, pero abrirla a todo el mundo, incluso a quienes dicen que no les gusta la bachata.


Desde que se publicaron las canciones, ¿qué feedback le está llegando?

Me ha sorprendido que muchos tops me hayan colocado mejor de lo que esperaba.

También hay prejuicio: “ah, una bachata”. Pero mucha gente me dice: “no me gusta la bachata, pero tu canción me encanta”. Eso es muy positivo.

Creo que el directo va a romper muchos estereotipos, porque la imagen que la gente tiene del género está un poco desactualizada.


¿Siente que está explorando un terreno poco habitual en este tipo de festivales?

Totalmente. Me encanta ser el “bichito de prueba”.

La bachata ya es mainstream, muchos artistas han hecho bachata, pero aún así ni siquiera existe como género oficial en algunos registros, como la SGAE.

Creo que España debía ser la primera en abrir esa puerta en su festival.


Más allá de la canción, la performance es clave. ¿Qué marcará la diferencia?

No sé el nivel de baile de mis compañeros, pero yo llevo muchos años bailando y la canción obliga a moverse.

No será un show bachatero básico. Es una fusión de estilos, igual que la canción. Va a sorprender.


Tiene una base importante de seguidores. ¿Eso juega a su favor en el voto popular?

No necesariamente. Hemos visto casos de artistas con muchos seguidores que no llegaron a la final.

Quiero que la gente sea honesta: si les gusta mi actuación, que me voten; si no, que voten al que más les guste.

Eso sí, espero que la comunidad bachatera me apoye (ríe).


España finalmente no participará en Eurovisión este año. ¿Cómo lo recibió?

Se pierde un puntito de ilusión, claro. Me hacía ilusión representar oficialmente a España.

Pero no me presenté por el premio de ir a Eurovisión. Lo hice para conectar con el público español y para darme el lujo de montar un show completo, con coreografía y escenografía como los grandes.

Al principio chocó, pero entendemos la decisión y la apoyamos.


¿Nota más visibilidad desde que está entre los 18 participantes?

Sí, se nota. También se nota el ruido de internet y los trolls, que escriben bajo seudónimo.

Pero ese ruido no cambia lo importante: este año hay mucha variedad de géneros y calidad musical. Eso es lo que debe consolidar el festival.


Dejando a un lado el Benidorm Fest, ¿de dónde nace su pasión por la bachata?

Empieza en las orquestas, el “servicio militar” de los cantantes. Me obligaron a preparar una bachata y conocí a Juan Luis Guerra.

Me sentí cómodo porque yo venía de la balada. Pero era raro: un sevillano cantando bachata en 2014.

Me dijeron muchas veces que “no me pegaba” la bachata. Incluso despedí a un manager por eso (ríe).

Al final creí en el proyecto y aquí estamos.


Ha llevado su música a lugares como Australia, Japón o China. ¿Lo imaginaba?

Ni en mis mejores sueños.

Yo de pequeño soñaba con vivir de la música, con tener un sueldo como un trabajador normal. Nunca imaginé girar por medio mundo gracias a la bachata.

Ha creado su propio sello. ¿Es más fácil hoy abrirse paso en la industria?

Las reglas han cambiado. Antes o te fichaba una discográfica o no existías.

Ahora cualquiera puede subir su música, pero hay tanta oferta que todo vuelve a complicarse.

Hoy no solo hay que cantar: hay que ser empresario, influencer, productor... Es 400% artista.


Mirando a 2026, más allá del Benidorm Fest, ¿qué desea para este año?

Es mi décimo aniversario. Tenía preparado un álbum especial.

Deseo consolidar más mi carrera en España y poder estar más cerca de mi familia. Viajar es maravilloso, pero echo de menos estar más en casa.

Me gustaría que mi paso por el festival sirva para que la gente descubra el submundo maravilloso de la bachata.

Es terapia, es vida. Es un espacio seguro donde cualquiera puede bailar como quiera, con quien quiera.

Hay líderes y followers, sin etiquetas. Es sociabilizar, abrazar, conectar.

La bachata es una maravilla y animo a todo el mundo a descubrirla.