La artista granadina reivindica una música honesta combinando raíz y experimentación en un disco, ‘Entre dos mundos’, que presentará el día 22 en el Café Berlín
María del Tango:
“Nunca soñé con ser famosa; fue la música la que vino a buscarme”
Está considerada una de las voces más singulares y honestas del contemporáneo, y su primer disco, ‘Entre dos mundos’, ha venido a confirmar la progresión meteórica de María del Tango.
Unos meses después del lanzamiento del disco, llega la gira de salas. ¿Cómo afronta estas actuaciones?
Creo que ahora llega el impulso que tanto necesitamos después de todo el trabajo que ha supuesto grabar un disco de manera independiente y autogestionarlo todo.
Ahora viene lo que le dará sentido a ese proceso: echarlo a volar y entregárselo al público que apuesta por este proyecto. Espero que sean muchas personas y que podamos seguir caminando con él. Llega una de mis partes favoritas, que es ofrecerlo en directo. No en Spotify, sino en persona, haciendo que se sienta de verdad.
Ya ha actuado en escenarios de festivales, pero ahora llega a espacios diferentes, como las salas, que son más íntimos. ¿Cambia su forma de afrontar una actuación así?
Cambia un poco porque sientes que la gente que está allí ha acudido expresamente para verte. Eso hace que algo cambie. Al ser espacios más íntimos, también me siento más libre sobre el escenario y puedo hacer cosas que quizá todavía no podía permitirme en un festival más grande. Se acercan los conciertos favoritos de María del Tango.
‘Entre dos mundos’ no es solamente el título del disco. También parece una declaración de intenciones por ese equilibrio entre la pureza de la tradición y la experimentación. ¿Esa combinación surge espontáneamente o tiene que vigilar que una parte no acabe teniendo más peso?
Eso puede pasar fácilmente y, por supuesto, hemos tenido mucho cuidado. Pero, al mismo tiempo, como para mí ha sido una experimentación y un juego, tampoco he querido castigarme demasiado pensando: “Tenemos que cuidar esto porque es muy puro y no podemos mezclarlo con aquello”. Me he dejado llevar y hemos disfrutado muchísimo con cada producción. Creo que el resultado es correcto y que puede envejecer de una manera bonita.
Canciones como ‘La molinera’ o ‘Soleá de la otra orilla’ han tenido una acogida muy buena. A título personal, ¿cuál es la canción que más alegrías le está dando?
Creo que ‘Rumba del porvenir’. Mucha gente está conectando con ella y me ha salido una rumba muy al estilo de Las Grecas. Quiero seguir indagando en ese sonido porque es uno de los que más me gustan de todos los que hemos conseguido en el disco.
En otra canción, ‘A los poetas’, dices “De vivir así, con poco”. ¿Están todas estas composiciones impregnadas de tus vivencias personales?
Sí, estas canciones contienen mi mensaje y mi composición. En concreto, ‘A los poetas’ es una de las más reivindicativas. La compuse con Carlos Tato y no es un tema enteramente mío, porque la letra es más suya. Es una de mis canciones favoritas del disco.
No es la que más alegrías me da, porque aborda un asunto más serio, pero sí es una de las más reivindicativas y de las que me siento más orgullosa. La canción dice: “De vivir así, con poco”, aunque también podría haber sido “compongo” porque me paso la vida haciendo eso. Lo sencillo y bonito de la canción es precisamente ese mensaje: no necesitamos tanto para vivir como pensamos.
Hablando de canciones reivindicativas, ‘La molinera’ es un claro homenaje a la mujer. ¿Cómo puede ayudar la música al empoderamiento femenino?
La música es una herramienta divina. Sirve para ayudar en todo aquello que sea mejorable o que resulte necesario cambiar. Para eso están el arte y, en concreto, la música.
Por supuesto que la música empodera, pero no solamente a la mujer, sino también al hombre sensible que la escucha. Una música bien proyectada, hecha con conciencia y honestidad, sirve para mejorar a cualquier ser humano, sea del género que sea.
Antes de publicar este disco ha participado en numerosos proyectos y colaborado con artistas como Aitor, Jerónimo Maya o Jorge Pardo. ¿Cómo le han formado esas experiencias para afrontar el salto al vacío que muchas veces supone publicar un trabajo en solitario?
El camino ha sido muy bonito desde el principio. Todo se ha ido dando y yo tampoco he buscado demasiado. He compartido experiencias con artistas a los que admiro, pero de una forma casi improvisada.
Siento que cada pequeño escalón estaba destinado, como si el porvenir estuviera escrito. He podido trabajar con este tipo de artistas. Por ejemplo, Jorge Pardo, que es una eminencia, grabó una flauta en el disco que hice con Aitor.
He aprendido constantemente con ellos y con ellas. Cada persona con la que me he cruzado, sea conocida o no, me ha enseñado algo y me ha conducido hasta el punto en el que estoy ahora. Quiero que siga siendo así.
Artista, compositora y también multiinstrumentista, con una formación principalmente autodidacta. ¿Significa eso que la música estaba dentro de usted prácticamente desde que nació?
Sí. Es algo natural que me sale. Es algo que Dios me dio para que yo estuviera bien en este escenario y en esta vida, para encontrar mi sino y mi manera de estar aquí. Tengo que serle fiel a la música porque ella me salva. Por tanto, yo tengo que permanecer junto a ella.
Es cierto que soy autodidacta, pero a veces me siento mal por ello. Pienso que tendría que haber estudiado la carrera de flamenco. Si amo tanto este género, quizá tendría que haberle hecho honor estudiándolo bien, de una manera académica e institucional.
Sin embargo, soy muy inquieta, caótica y anarquista. Estudio y aprendo mejor en mi cuarto, en soledad, a mi manera y siguiendo mis propios tiempos. Me ha sucedido tanto con el clarinete y el piano como con el cante.
Al mismo tiempo, creo que eso me está permitiendo desarrollar una personalidad extraña, especial o diferente. Por una parte, me siento mal por esa falta de autoridad o de academicismo, pero después pienso: “Mira, aquí hay algo personal que está bien”. Diferenciarse no tiene por qué ser malo.
En alguna ocasión ha dicho: “No me importa cómo me ven, sino cómo me siento yo”. ¿Es todavía más difícil mantener esa postura dentro del mundo de la música?
Puede ser, aunque resulta difícil mantenerla en cualquier ámbito porque existen muchos prejuicios y mucho miedo a lo que puedan pensar de ti. Todavía más si eres una persona extraña o poco común.
Siempre he tenido esa preocupación: “¿Cómo me verán? ¿Les gustará? ¿No les gustará?”. Pero llega un momento en el que, si no haces lo que te hace feliz y no te olvidas un poco de cómo puede recibirlo el prójimo, terminas sin hacer nada y sin ser tú misma.
Es un mensaje que me gusta reivindicar porque no se trata de cómo me ven, sino de cómo me siento. No hay nada impostado. No puedo ser de otra manera. Si cometo errores en el cante o en cualquier otra cosa que haga, lo siento, pero hago lo que puedo y lo hago a mi manera. Siempre intento mejorar porque estoy estudiando constantemente.
Ha mencionado anteriormente a Dios. La fe está muy presente en su vida, ¿verdad?
Sí, y le pido tener todavía más fe. Para mí es una fuente de inspiración. Recibo muchos mensajes porque estoy constantemente hablando con Él y siento que me guía por el camino más bonito que puede haber.
La humildad es lo que más me protege y yo le pido todavía más fe. Este disco también ha sido posible gracias a Dios, no solamente gracias al gran equipo que tengo.
Para llegar hasta este punto ha vivido experiencias muy diferentes. Con 16 años se marchó a Francia para recoger fresas y trabajar en el campo. También ha desempeñado otros empleos. ¿Pensó alguna vez que el sueño de ser artista quizá no se cumpliría?
Nunca fui una niña que soñara con ser famosa o convertirse en una estrella. Ni siquiera imaginaba que se pudiera ganar dinero cantando. No veía a una superestrella en la televisión y pensaba: “Quiero ser como ella”. Yo estaba en otra onda.
Ha sido la música la que ha venido a buscarme. Desde que estoy con ella, la gente siempre me ha dicho: “Has nacido para esto. Tienes que triunfar, vas a triunfar”. No lo sé, pero no es algo que yo desee o persiga. Me dejo guiar y llevar por la música. Que sea lo que tenga que ser. Para mí, el triunfo ya lo tengo. El éxito consiste en vivir de aquello que amo. Ese es el éxito. ¿Qué más puedo querer?
Si podemos continuar desarrollando el proyecto, viajar por todo el mundo y algún día puedo comprarme un terreno con mi trabajo y mi esfuerzo, sería una recompensa enorme. Creo que nos lo merecemos por todo el trabajo que hemos realizado. Pero será lo que tenga que ser.