La banda barcelonesa presenta ‘Con la misma cara’, un nuevo disco donde aborda la vulnerabilidad, la sensación de estancamiento y las relaciones personales
Alison Darwin:
“Cada vez tendemos más a ser individualistas, y eso también afecta a la lealtad”
Han pasado cinco años desde que publicaran su primer LP, pero eso no significa que Alison Darwin haya dejado de abrirse camino en la escena musical. La banda barcelonesa confirma su crecimiento con ‘Con la misma cara’, un álbum que veía la luz el pasado 23 de octubre y que ya ha ido ganando elogios desde los primeros singles de adelanto.
Este 23 de octubre vio la luz su nuevo disco, ‘Con la misma cara’. Después de los comentarios que han ido recibiendo con los singles de adelanto, ¿qué expectativas tienen?
Laura: Tenemos muchas ganas de que, después de todo este tiempo preparándolo, salga por fin, la gente lo escuche y nos lleguen comentarios, ojalá positivos. Por lo que hemos ido avanzando estos meses, creo que está gustando.
Por ejemplo, con ‘Llevo días’ he notado que la gente se ha identificado más, que le ha llegado más. Incluso hemos podido tocarla en algún concierto y hemos notado una energía muy guay. Ahora falta ver el resto del disco. Creo que hay canciones que van a gustar, pero habrá que esperar. Tenemos ganas, aunque tampoco unas expectativas demasiado altas, que si no luego...
Aleix: Yo sí, llevo expectativas altísimas. Con los comentarios que tenemos, vemos que a la gente le está gustando. Luego igual me llevo un chasco de la hostia, pero tengo unas expectativas superaltas.
¿Hasta qué punto las diez canciones del álbum reflejan su momento vital? Lo digo especialmente por ‘Llevo días’, que abre el disco.
Laura: Creo que lo reflejan perfectamente. Puede pasar que compongas un disco y cojas canciones de hace cinco años, pero en este caso son todas muy frescas, del último año y medio, aproximadamente.
Lo que vamos a sacar nos representa tanto a nivel personal, un poco a cada uno, como musicalmente. Todo se mezcla. Esa sensación de que todos los demás están avanzando, de que les va bien y tú te sientes un poco estancada se puede aplicar a muchas cosas: al trabajo, a la música... Son rayadas mentales que tenemos los millenials.
Entonces, ¿han sentido en algún momento que su proyecto musical no avanzaba tan deprisa como otros?
Aleix: Sí. Justo lo estuvimos hablando en otra entrevista y me dio una paja mental: creo que al llamar al grupo Alison Darwin nos condenamos a evolucionar muy poco a poco. En realidad, Darwin viene del nombre de un perro, pero el darwinismo nos ha afectado. Nos pusimos ese nombre y ya nos condenó a ir evolucionando poco a poco.
Estamos contentos porque notamos que avanzamos, pero siempre muy poco a poco, picando piedra a tope.
El primer adelanto fue ‘No juegues con mi debilidad’. ¿Cómo funcionó como carta de presentación y cómo lo recibió el público?
Laura: Recuerdo cuando Mario, el batería, trajo la canción. Había hecho una composición rápida, había puesto unos teclados y nos dijo: “Mirad qué he hecho”. Para nosotros, o al menos para mí, fue un choque, porque era muy distinto a todo lo que habíamos sacado hasta ese momento.
Después, cuando estuvimos los cuatro en el local trabajando, añadiendo guitarras y otras cosas, fue cogiendo forma y pensamos que podía ser una buena carta de presentación. Es distinta porque tiene sintetizadores y porque se compuso de otra manera, pero sigue teniendo nuestra esencia.
De los tres adelantos, quizá no sea el que más ha llamado la atención. Creo que lo han hecho más ‘Llevo días’ o ‘Quiero tekno’, que es un poco más locura. Pero fue una buena forma de decir: “Esto es lo que va a ir saliendo”. Ya vimos que a la gente le gustaba y que en los directos cogía un extra de caña, y eso también mola.
En relación con la letra, ¿da respeto hablar de vulnerabilidad emocional?
Laura: Sí, la verdad. La banda tiene ya unos años y recuerdo que, cuando escribíamos en inglés, todo era mucho más sencillo. Decías: “Esta frase suena bien”, y después la cantabas casi en modo automático, sin pensar en lo que estabas diciendo.
Cuando en 2020 empezamos a escribir canciones en nuestro idioma materno fue como: “Ostras, ahora la gente está entendiendo lo que digo”. Al principio costaba, pero llega un punto en el que dices: “Voy a cantar lo que siento”. Me cuesta más hablar de lo que siento que cantarlo. Soy una persona bastante introvertida y, cuando tengo que hablar de sentimientos, me corto muchísimo. A la hora de cantarlos no me cuesta tanto.
Siguiendo con otra de las cuestiones que plantea la letra, ¿está en peligro de extinción la lealtad?
Laura: No sé, Aleix, ¿tú qué dirías?
Aleix: Creo que sí. Cada vez tendemos a ser más individualistas. No creo que haya bajado la confianza, pero sí la lealtad, y ese es el problema. Seguimos confiando en otros, pero, cuando toca pensar en uno mismo, nos priorizamos mucho y eso afecta a que no seamos tan leales como antes. Lo digo en general, y no por criticar a los demás: yo también me incluyo. Tal y como estamos evolucionando, el individualismo hace que la lealtad baje bastante.
‘Quiero tekno’, publicado en septiembre, ha sido el último adelanto. ¿Fue natural incorporar esa parte más electrónica a su identidad musical?
Aleix: Cuando compusimos la canción era puro rock. Estábamos en el local hablando y dijimos: “Hostia, molaría que cuando dice “quiero techno” sonara techno”. Mario, que además de batería es productor, dijo: “Voy a probarlo”. Hizo unas pruebas rápidas y todos dijimos que molaba. A partir de ahí se quedó.
Laura: Es llevar al extremo algo que sucede en algunas canciones. Por ejemplo, en el primer álbum de Rosalía había un momento en el que decía algo de unos cristalitos y sonaban unos cristalitos. Mola que de golpe suceda eso. Aquí era: “¿Quieres techno? Pues toma techno”. Llevar al extremo esa unión entre la canción y escuchar lo que está diciendo. Al final, el resultado nos mola mucho.
Jugando con el título de otra de las canciones, ¿cuál es su vicio confesable? Puede ser musical o no.
Aleix: Es muy confesable, pero me da mucha vergüenza: me encantan las teterías de señoras. De hecho, hemos desayunado en una porque he dicho que teníamos que ir allí. No sé qué pasa, pero me encantan.
Laura: Esta persona tiene doble vida. Hoy, a las once y media, se estaba pidiendo una cerveza, pero hace dos horas estábamos tomando un té en una tetería.
Aleix: Tú me ves tatuado y con una imagen que parece tirar hacia otro tipo de cosas, pero luego estoy en una tetería con las señoras tomándome mi té.
Ahora que el disco está terminado, ¿qué ha aportado que Mario, además de tocar la batería, haya participado en la producción?
Laura: Muchísimo. Creo que este disco ha salido un poco de las ganas de ver lo bien que se nos estaba dando trabajar con este equipo de cuatro personas, en el que cada uno tiene su rol. Mario ha ayudado muchísimo en la composición y en la grabación, especialmente cuando íbamos los fines de semana a grabar las maquetas. Hemos llegado al estudio con todo muy claro.
No es lo mismo llegar diciendo: “Traemos estas ideas grabadas como hemos podido”, que hacerlo con un “Queremos sonar así”. Mario es productor y tiene las palabras para transmitirle a la otra persona cómo queremos sonar y cuáles son nuestras referencias. Todo estaba muy ordenado. Es la primera vez que hemos podido llegar a un estudio con todo tan preparado y con tanta claridad sobre lo que queríamos. Ha aportado eso: ordenar las ideas y llevarlas muy trabajadas.
Dentro de esa evolución, ¿ha cambiado mucho su forma de trabajar las canciones respecto a ‘Segunda inocencia’ o ‘Ficción o realidad’?
Aleix: Totalmente. Como Mario tiene estudio de grabación, íbamos a componer a un estudio. Antes era todo más analógico: nos reuníamos en el local e íbamos tocando. Si era una canción nueva y no nos la sabíamos bien, teníamos que repetirla veinte veces para probar cada arreglo.
Ahora tenemos un arreglo nuevo, lo grabamos, lo juntamos y probamos cómo suena. Después, cuando tenemos la canción, la tocamos. Es mucho más fácil porque no dependemos de que todos nos acordemos bien del cambio. Cada uno graba su parte para ver qué tal y, después, probamos a tocarla juntos.
Mirando al origen, ¿cuál fue el embrión de Alison Darwin: un grupo de amigos o la decisión de crear un proyecto musical?
Laura: Había tenido algunos grupos antes de Alison Darwin y llegó un momento en el que dejé un poco la música. Cuando volví, empecé a tocar como solista, en plan cantautora, por pubs irlandeses. Un día le dije a Aleix, al que ya conocía: “¿Y si aprendes a tocar el bajo y hacemos una banda?”.
Él pensó: “A ver qué tal se me da esto”. Teníamos unos dieciséis o diecisiete años y de golpe fue su instrumento. A partir de ahí empezamos. Era una época en la que teníamos muy presentes a los Beatles, muy distinta de lo que escuchamos y hacemos ahora. Después buscamos batería y estuvimos muchos años como un power trio: batería, bajo y yo a la guitarra y la voz.
Desde que le dije a Aleix que aprendiera a tocar el bajo hasta lo que somos ahora es como si hubiera pasado una vida. Todo es muy distinto, pero el origen fue ese.
Las canciones de ‘Find Your Freedom’ eran en inglés. ¿Por qué decidieron empezar a cantar en castellano?
Laura: Fue en 2020.
Aleix: Al principio componíamos en inglés porque era lo que escuchábamos. También por lo que comentábamos de escribir sobre tus sentimientos: la barrera del idioma te lo ponía más fácil. Estabas escribiendo y abriéndote, pero no se entendía tan fácilmente. En 2020 llegó la pandemia, que nos trastocó a todos, y a nosotros nos trastocó para bien en ese sentido. Dijimos: “Vamos a probar en castellano”. Nos gustó muchísimo y nos quedamos así.
Jugando con aquel título, ¿han encontrado su libertad musical?
Laura: Creo que sí. Nunca nos hemos puesto muchas barreras, pero Alison Darwin ha cambiado mucho desde que empezó, también en nuestra forma de pensar. Hemos madurado. Sí hubo una época en la que íbamos con más cuidado: “Si hacemos rock, cuidado con esto”, o “Esto suena muy electrónico”. Pero ha llegado un punto en el que pensamos que, si estamos a gusto, ¿por qué vamos a ponernos límites nosotros mismos? En este disco se nota una libertad total para mezclar géneros, decir las cosas por su nombre y no tener ningún pudor.
Este año, además de preparar el disco, han dado muchos conciertos. ¿Hay alguna canción nueva que hayan probado con el público y que gane especialmente en directo?
Aleix: Con ‘Llevo días’ estamos flipando. En directo es una locura y nos está encantando cómo reacciona la gente. Es brutal. Además, tiene gracia porque empieza muy tranquila, muy suave, y después el estribillo es atronador y la gente se vuelve loca. Mola un montón tocarla.
Laura: Es toda una aventura. Empieza muy íntima, con voz y guitarra. Suelo acercarme a Sara y cantamos juntas en el mismo micrófono, creando ese momento más íntimo. Después entra el rock, pero, cuando parece que va a terminar, viene otra parte en la que aparecen los teclados y vuelve a bajar. No es una canción que empiece y termine en el rock: tiene fases. Hemos visto que la gente responde muy bien a ella. Ahora falta ver las otras, pero creo que el directo pinta muy cañero.
¿La inclusión de los sintetizadores hará que la puesta en escena sea diferente de lo que venían haciendo?
Aleix: Sí. Hay un sintetizador en el directo, pero no una persona fija tocándolo. Según la canción y el momento, vamos distintas personas: a veces Mario, otras Laura y otras yo. Creo que Sara todavía no va al sintetizador. Vamos cambiando. Es un sitio que no es fijo de nadie: va cada uno cuando le toca.
¿Cómo se organiza el grupo a la hora de trabajar las nuevas canciones, especialmente en las letras?
Laura: En las letras estamos sobre todo Aleix y yo. Cada uno tiene su rol e intentamos funcionar como un equipo. Aleix y yo formamos el grupo y somos los que llevamos desde el principio. De alguna manera, siempre acabamos teniendo esa voz cantante.
Aleix: Tú eres la jefa.
Laura: No quería decirlo, pero yo soy la líder.
Aleix: Nos repartimos las tareas. Si hay una decisión importante, la hablamos entre todos. Por ejemplo, yo me encargo de montar los viajes, y ni lo consulto. No estamos hablándolo todo porque sería una locura tener que decidirlo todo entre todos. Cada uno se ocupa de lo suyo y, si hay algo importante, lo hablamos. Después está Laura supervisando que cada uno haga lo suyo.
Laura: Sí, superviso absolutamente todo. Soy el eje entre discográfica, management, prensa, salas o lo que sea. Estoy en medio, pero a mí me gusta. Y también me encargo de las redes sociales, obviamente.
¿Tienen pensado destacar otra canción o publicar algún single más?
Aleix: Mi idea, aunque tampoco lo hemos hablado, es que, si vemos que alguna canción del disco funciona y no era single, estaría guapo hacer una colaboración con alguien y relanzarla con otra voz. Hay grupos que lo hacen y mola: coger esa canción y hacerla un poco diferente con otra persona.
A la hora de hacer el disco sí soy un poco más de que tiene que ser propio. No estoy en contra de las colaboraciones dentro de un álbum, pero me tienen que convencer, porque el disco es lo que hacemos nosotros. Después se puede coger una canción y cantarla con otra persona, ver qué tal, que se creen cosas nuevas. Eso mola, pero con el disco soy un poco más cerrado.
¿Tienen a alguien en mente con quien les gustaría colaborar?
Laura: Fueron saliendo nombres en su momento. Las únicas colaboraciones que hemos hecho son la de Venturi, que son colegas de Madrid y con quienes sacamos ‘Te lo mereces’ en otro EP, y la de Lince, que nos ofrecieron colaborar en un tema suyo. También hubo muy buen rollo. Normalmente intentamos que sean colegas o alguien con quien haya conexión. O, de repente, un proyecto que nos flipa. A mí, por ejemplo, me molan Biela, por enviar un mensaje, o con Carolina Durante... Eso ya es muy complicado.
Aleix: Voy a decir un nombre, aunque no los conozco: Victorias. Me molaría porque estoy enganchadísimo a su música. Me encanta cómo suenan.
Hemos hablado de colaboraciones soñadas. ¿Hay algún escenario con el que sueñen?
Laura: Tengo uno, pero al final dejaré de decirlo si no nos llaman: la plaza del Trigo del Sonorama.
Llevamos muchos años queriendo ir al Sonorama y creo que encajamos mucho allí. Aparte de eso, seguro que se te ocurre alguno.
Aleix: Me molaría tocar algún día en la sala Apolo 1, pero con un concierto nuestro. Hemos tocado allí como teloneros y me fliparía. Es la sala grande, pero el escenario no tiene mucha altura y todo es muy cercano. Cuando hemos tocado de teloneros, la sinergia era brutal. Hacerlo con un concierto propio, que la gente venga a ver a Alison Darwin y además en nuestra ciudad, en Barcelona, sería especial.