Personajes

Natalia Millán:

“El concepto de normalidad depende de cada época; es una abstracción”

La actriz se pone en la piel de Morticia en la nueva producción de ‘La familia Addams’ para mostrar a una madre preocupada tras la apariencia distante del personaje. Se puede ver ya en el Teatro Calderón

Cuando LetsGo y beon. Entertainment anunciaron una nueva adaptación del musical de ‘La familia Addams’, una de las grandes incógnitas radicaba en saber quién iba a encarnar a Morticia. La elegida ha sido una artista de referencia, Natalia Millán, quien nos habla de la obra, del trabajo previo que han realizado y del momento que atraviesa este género.

Después de tanto trabajo y ensayos, llega el estreno. ¿Cómo lo afrontan?
Con emoción y con nervios, como no puede ser de otra manera, pero muy ilusionados. Hemos trabajado mucho y creo que el material es bueno. Tenemos un protagonista impresionante, que es la casa. Va a sorprender muchísimo. Mover un edificio entero en un escenario ha dado mucho trabajo, pero creo que el resultado será muy bueno. Vamos a darlo todo para que el público pase unas dos horas divertidas y emocionantes.

Ya vimos otro montaje de ‘La familia Addams’ en 2017. ¿Ha podido aportar usted algo al personaje de Morticia en esta producción?Siempre pones algo tuyo. Suelo decir que hacer un personaje es un camino de ida y vuelta: le das partes de ti, buscas vínculos entre lo que le ocurre y tus propias vivencias, y al final el personaje también acaba enseñándote cosas.

La historia es básicamente la misma que se montó entonces, pero esta es otra producción, con otra dirección y otro punto de vista. Yo no pude verla en 2017 porque estaba haciendo ‘Billy Elliot’, si no recuerdo mal. Cuando haces teatro, es difícil ir a ver teatro, para mi desgracia.

Intento aportar mi experiencia vital. Detrás de esa apariencia sofisticada y distante, Morticia es una mujer llena de amor y muy apasionada. Adora a su marido y a sus hijos; es una madraza. Conecto con eso porque yo también lo soy. Y, además, es muy divertido jugar con una sofisticación sin medida.

Habla de la pasión entre Morticia y Gómez. ¿Cómo han construido esa relación sobre el escenario?
Nos reímos mucho. Javier Navares es genial: un actor maravilloso y un compañero muy generoso. Conoce muy bien la comedia y el código particular de esta función. Yo he trabajado menos ese género y nunca había abordado un código tan medido, en el que importan mucho los tiempos de cada palabra y cada gesto. Él lo domina y me siento llevada en volandas. Así resulta muy fácil. Creo que me he enamorado un poco de Gómez, de verdad.

  • “El concepto de normalidad depende de cada época; es una abstracción”

Solemos imaginar a Morticia como un personaje de movimientos contenidos. ¿Le ha resultado difícil mantener esa imagen en un musical?
Aquí se mueve bastante más que en esa imagen estática que tenemos de ella. Al ser un musical, tiene que moverse mucho. Hay que combinar esa actitud algo afectada y quieta con el movimiento y también con el enfado.

Yo tenía la idea de una mujer que estaba un poco por encima de todo, a la que nada afectaba demasiado. Sin embargo, aquí ocurre algo que la afecta mucho, que pone en peligro su matrimonio y la unión familiar. Al final todo se soluciona, porque es una comedia con final feliz, pero esa reacción me descolocó un poco. Pensé: “¿Esta señora no estaba siempre tan comedida?”.

¿Cree que muchas madres e hijas se reconocerán en la relación entre Morticia y Miércoles?
Sí. A todas las madres nos llega el día en que nuestro bebé quiere hacer su vida. Sabes que tiene que ser así y que es lo mejor para tu hijo, aunque tu deseo íntimo sea que siga estando en tus brazos. Hay madres que están deseando que sus hijos emprendan su propio camino, pero creo que muchas se van a sentir identificadas con Morticia.

Antes de la cena con la familia del novio de Miércoles, los jóvenes piden a sus padres que sean “normales”. ¿La función cuestiona esa idea de normalidad?
Sí, y es algo muy bonito. Esta familia, tan extraña en su aspecto y con gustos tan alejados de lo tradicional, está llena de amor, honestidad, sinceridad y lealtad. Eso nos hace cuestionar qué entendemos por normal.

Morticia tiene una frase que me encanta: “Lo que es normal para la araña es un caos para la mosca”. La normalidad depende de desde dónde se mire, del momento y de la época. Es una abstracción, un espejismo, como dice ella.

El espectáculo también juega con referencias a otros musicales. Como actriz de este género, ¿cuál le ha hecho más gracia?
Me encanta porque lo veo como un homenaje. Creo que quienes aman los musicales reconocerán esos momentos y los celebrarán. Hay uno que me gusta especialmente: una escena que recuerda a ‘Chicago’ y a ‘Billy Elliot’. En ‘Billy Elliot’ ya había, a su vez, un homenaje a ‘Chicago’, y este remitía a un número con abanicos de plumas. Es como una cadena de homenajes a esa imagen. Ese momento me gusta mucho.

La serie ‘Miércoles’, de Neflix, ha acercado a estos personajes a un público joven. ¿Puede animarlo a venir al teatro?
Por supuesto. Los Addams son conocidos por personas de todas las edades, pero la serie ha hecho que mucha gente joven se acerque a ellos. Estoy segura de que querrá venir. Además, se ha organizado una convocatoria para quienes acudan vestidos de Miércoles y puedan conseguir una invitación para la función. Va a ser divertidísimo. El abanico de posibles espectadores no es solo amplio: es total.

Usted es madrileña y comenzó muy joven en el teatro musical. ¿Cómo vive el momento actual de los musicales en la capital?
Con mucho orgullo. Empecé en los años ochenta y este fue el segundo teatro en el que trabajé. En 1983 participé aquí en ‘Mata Hari’, con Adolfo Marsillach. Entonces los musicales se hacían con mucha dignidad y mucho talento, pero con pocos medios. Las producciones no tenían nada que ver con las de ahora.

Después hubo unos años de sequía; parecía que aquí nunca se hubieran hecho musicales. Poco a poco regresaron y ahora vivimos un momento dulcísimo. Me llena de orgullo ver que hay tanto público dispuesto a pagar una entrada, que no es barata, para disfrutar de estos espectáculos. Y también ver la preparación de la gente joven: ahora mismo está al nivel de la de cualquier país.

En esta compañía hay intérpretes muy jóvenes que cantan maravillosamente y son grandes actores, bailarines y profesionales. Me emociona verlo. Y, en algún rincón de mi vanidad, pienso que quizá he puesto un granito de arena.

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