Personajes

Cristina Ramos:

“La música, como los olores, puede traer un recuerdo al presente”

La artista canaria presenta en el Teatro Amaya este lunes 7 de abril ‘Íntimo e insólito’, un recorrido musical por diversos géneros, desde la ópera hasta el rock

Pocas artistas podrían enfrentarse a un espectáculo con las características que tiene ‘Íntimo y personal’. Cristina Ramos vuelve a exhibir todas las cualidades artísticas en un espectáculo que llega al Teatro Amaya el próximo 7 de abril.

Este 7 de abril llevas tu nuevo espectáculo al Teatro Amaya. ¿Cómo lo afrontas?
Me siento muy emocionada de estar en el Teatro Amaya, es un lugar mítico, un lugar precioso, con una gran tradición y me encanta ir con este espectáculo que es muy especial para mí. Estoy muy emocionada e ilusionada, para mí Madrid siempre es algo muy grande. El día 7 estaremos ahí, en este teatro maravilloso, pasándolo genial y retroalimentándonos con el público. Me encantaría ver el teatro lleno y seguir compartiendo todo esto que siento y todas estas maravillas que el público me regala.

En este espectáculo navegas por diferentes estilos, desde la ópera al rock. ¿Qué canciones se va a encontrar el público?
Vamos a hacer un recorrido como bien dice el título, íntimo e insólito, es un paso muy insólito entre la ópera y el rock, que es algo que me representa, pero también hay espacio para los musicales, la música pop, por todas esas artistas que han significado algo para mí, y como siempre me ha gustado hacer un poco de todo, vamos a pasar incluso por los boleros.

¿Cómo ha sido el proceso de elección del repertorio?
Dentro de la dificultad, ha sido un trabajo bastante fácil, en el sentido de hacerlo con Gito Maletá, que es otra de las cosas insólitas que tiene este espectáculo, ese viaje de la ópera al rock con un piano, algo muy íntimo. Ese trabajo previo ha obligado a sentarnos, ver tonalidades, se me ocurrían muchísimas canciones, a él también porque hemos hecho muchas cosas juntos, así que hemos tenido que hacer una criba importante, el tiempo de duración es el que hay y también viene dada la selección por el hecho de ser un recital a piano y voz. Ha sido muy divertido, muy curioso y, sobre todo, inspirador para poder llevar a cabo este show, inspirador en el sentido de reencontrarme con muchos estilos, con la calidez y lo íntimo de estar acompañada por un piano. Ese formato, público, piano y voz, hace que sea algo muy expuesto, teniendo en cuenta también por todos los géneros que visitamos.

De todas esas canciones, ¿cuál ha sida la más difícil de llevar a este terreno tan particular?
Todos los temas han tenido un punto de dificultad. El hecho de transportarlos a piano y voz es muy complicado.

En esa intimidad tu voz es muy protagonista, no hay trampa ni cartón. Imagino que el reto es mayúsculo.
Sí, salvo los vídeos que hay detrás y el juego de luces, que es lo que suele haber en un teatro, somos Gito, su piano, yo y el público. Ahí suceden cosas muy bonitas con el público, por esa cercanía, sin efectos, sin artificios.

¿Tienes ya testados cuáles son los momentos en los que el público se emociona más?
Sí, sobre todo sucede al final. Es cierto que suceden cosas durante el espectáculo, porque gira en torno también a preguntas que hace el público, entonces ahí se baraja la posibilidad de improvisar en algún momento determinado, incluso cantar a capela algún tema. La última vez que estuvimos en Torrejón de Ardoz el público me acabó pidiendo varios temas por mi pasado en ‘Tu cara me suena’. Acabé cantando temas de Celine Dion e incluso de la BSO de ‘La sirenita’. Fue muy loco y, a la vez, muy divertido.

Quizás mucha gente te haya podido conocer a través de tu participación en los ‘talent show’, pero en este es un espectáculo vuelves a demostrar que puedes afrontar prácticamente cualquier estilo. Pocos artistas pueden decir esto.
Creo que en eso se basa el ‘Íntimo e insólito’ porque es insólito tener la posibilidad, no quiero llamarlo capacidad, de haber entrenado, de haber tenido una cultura o haber trabajado la música de una manera determinada, pasando por el conservatorio, donde estudié música clásica y luego, de repente, decantarme también por la música disco, el pop, el reggae, la música negra... de todo. Eso hace que no pueda decidir, que que quiera practicar un poco de todo, que quiera pasar por todos esos ámbitos.

Desmontamos entonces un mito porque tradicionalmente se ha pensado que para cantar había que tener una muy buena voz de partida, que la formación no era tan decisiva.
Yo estudié pedagogía del canto, si ahora mismo dijese que todo se basa y se centra en el talento innato, estaría tirando por la borda un montón de años de formación. Claro que se debe tener una base, pero todo se entrena. Si en cima has tenido en casa unas personas que te hacen escuchar buena música, que te hacen sentir que no hay un tope, que hay música buena en diferentes ámbitos, diferentes culturas, que todo vale, que todo puede tener su punto de aprendizaje, al final tienes una apertura mental. Ese cambio también acaba siendo físico, porque es hacer físico un sentimiento. Cuando observas varios estilos, músicas y culturas, empiezas a jugar y acabas adquiriendo herramientas a base de practicar. Creo que también es básico esta parte de jugar con el instrumento, no tomártelo demasiado en serio.

“En este espectáculo, por la cercanía, surgen cosas muy bonitas”

¿Cómo te preparas para un espectáculo así?
Personalmente trabajo mucho a nivel recuerdos, a nivel emocional, en el sentido de posicionarme qué sentía cuando me gustaba cantar este tipo de canciones, qué sucedía en mi alrededor, qué pasaba con mi familia, con mis amigos, cómo disfrutaba esta canción en el conservatorio. Hay veces que es catártico, porque de repente te ves envuelto en tantas sensaciones; dicen que los perfumes y la música conectan con una glándula del cerebro que hace que los recuerdos se hagan vívidos otra vez, que volvamos a tenerlos presentes. Además del aspecto técnico, trabajo mucho en ese sentido, desde dentro, desde el recuerdo, porque al fin y al cabo, las personas que están ahí también tendrán recuerdos generados por lo que estoy cantando. Es un batiburrillo de emociones y sensaciones en las que doy y recibo de parte del público. Nunca sabes qué público te vas a encontrar, así que hay posibilidades de que en algún momento te puedas emocionar más de la cuenta, que también es muy bonito, el público lo agradece al ver que eres persona, que no eres un robot. Para la preparación técnica llevo trabajando mucho tiempo, me apoyo en todo lo que he aprendido a lo largo de los años, vocalizando mucho, pasando esos temas, repitiendo esos pasajes que nos salen. Luego tengo que aunar con Gito esa energía y esa técnica.

Este espectáculo, por el hecho de abarcar tantos estilos, se puede decir que es ambicioso, es un examen profundo para ti. ¿Habría sido posible llegar a él sin la experiencia previa de tus otros espectáculos, como ‘Rock talent’ o ‘Solo Whitney’?
Creo que no, todo es una evolución, ensayo y error, te vas probando y vas mirando qué puedes hacer, cómo lo puedes hacer, si lo puedes hacer, y desde ahí van partiendo otras etapas, otras sensaciones, otras técnicas, tú mismo vas adquiriendo cierta experiencia y te vas dando cuenta de qué funciona y qué no. Siempre hemos hecho conciertos muy potentes, muy grandes, y con este espectáculo lo que pretendemos es volver a casa, a esa sensación de hogar, de estar con la gente en el salón, cantándonos al oído y sintiéndonos de cerca. También eso se siente cuando estás en una gran producción, pero cuando hay tantos efectos todo se diluye, es otro tipo de intensidad.

“En Torrejón de Ardoz el público me pidió canciones; fue tan loco como divertido”

Por otro lado, recientemente has estado grabando la suite de la banda sonora original de Gladiator 2. ¿Cómo viviste esa experiencia?
Fue una auténtica locura. Surgió a raíz de Fimucité, el festival internacional de música de cine de Tenerife. Soy muy amiga de su creador, Diego Navarro, alguien que ha ganado ya innumerables premios. Él se puso en contacto conmigo un domingo para ir a grabar al día siguiente a Roma. Me dijo que encajaba en el proyecto por mi timbre de voz, que necesitaba que trabajara con él para grabar la suite de la banda sonora, una especie de videoclip con los highlights de la película. Me pasó la partitura y viajé inmediatamente a Roma. Te podrás imaginar que no me dio tiempo ni a decirle que no. Con Diego voy al fin del mundo, somos como una familia. Estuvimos en el estudio donde se grababan las bandas sonoras de Ennio Morricone. Pensaba que era un sueño.

Además de este espectáculo y de la participación en esa suite tan especial, también has estado recientemente en Barcelona con ‘The Book of Time’. Al margen de todo esto, ¿hay algún trabajo que tengas en mente y que te gustaría hacer en un futuro?
Nunca he sido de pensar qué me queda por hacer, pero sí es cierto que algún día me gustaría trabajar en el doblaje. Ya lo hice anteriormente, estuve con Serafín Zubiri en la banda sonora de ‘D’Artacán y los tres Mosqueperros’. La experiencia me gustó y sirvió, además, para despertar algo muy bonito en mí, conecté con mi niña interior y recordé que de pequeña solía cantar los temas de las películas de animación que veía, soñaba con poder cantar yo misma los temas de ‘La sirenita’ o ‘La bella y la bestia’. Eso sería maravilloso, sería algo a tener en cuenta cuando tenga tiempo.

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