Personajes

BB Asul:

“Lo más punk que puede hacer hoy una mujer es comer y pensar”

La artista argentina convierte la diferencia y la rareza en una forma de resistencia en , un álbum en el que la artista argentina se adentra en el rock, el grunge y el nu metal sin abandonar sus raíces pop y R&B

Durante su visita a España, BB Asul reflexiona sobre los modelos impuestos a las mujeres, la influencia de las redes sociales y el valor de mantenerse al margen del algoritmo. También destaca el apoyo de Lali, colaboradora en la canción que da título al disco, y reivindica la vulnerabilidad como vía para conectar con el público.

Apenas han pasado unas semanas desde el lanzamiento de y ya está en España para dar varios conciertos. ¿Cómo están siendo estas primeras horas en nuestro país?
Estoy muy contenta. El sueño que una tiene cuando escribe sus canciones es viajar y tocarlas en distintos lugares, tanto en su propia ciudad como en otras. Para eso hacemos música. Así que estoy feliz. Además, ¡qué bien se come acá! Seguramente os lo dirán en todas las entrevistas, pero mirá que en mi ciudad se come bien y, aun así, esto es tremendo. De momento, todo son cosas buenas.

Todavía no ha actuado aquí, pero ¿ha dado tiempo a comprobar si algunos seguidores españoles han contactado con usted, por ejemplo, a través de las redes sociales?
Sí, me han llegado algunos mensajitos. Cuando anunciamos las fechas aparecieron personas diciéndome: «¡Ya voy, ya voy!». Estoy muy contenta. No pensaba que hubiera gente que me escuchara acá y se ve que sí. Así que buenísimo.

‘Miss universo’ reúne once canciones en las que habla de identidad, reivindicación y de quienes alguna vez sintieron que no encajaban. ¿Tenía clara esa idea desde el principio o descubrió el hilo conductor cuando ya estaban armadas las canciones?
Creo que siempre estuvo presente en mí y en mi arte. Nunca pretendí representar un lugar hegemónico para la gente que me escucha. Todo lo contrario. Me gusta mucho más la narrativa del perdedor con suerte que la del ganador. Me siento mucho más identificada y cercana a ese lugar.

También he admirado siempre a artistas que transitan por ese lado. Siento que siempre he hablado desde el fracaso, la angustia y los lugares más oscuros. En este disco, de repente, todo se volvió más literal, pero siempre estuvo ahí.

Encontré el concepto de ‘Miss universo’ cuando llevaba aproximadamente la mitad del disco y entonces terminó de encajar todo. Pensé: «Voy a hablar de esto explícita y concretamente». Me parecía que llamarlo así tenía sentido.

Ha aludido al concepto de “perdedores con suerte”. ¿Qué significa para usted?
Estoy en España, viajando y tocando. ¿Qué puede haber más propio de una perdedora con suerte que eso? Nunca empaticé con esa gente a la que le va muy bien, que parece que todo le sale bien, que tiene plata y a la que las chicas le dan bola. Nunca conecté con eso.

Siempre empaticé más con las personas que llegan muy rotas, hacen lo que pueden y, desde esa sensibilidad, conectan con otras. Ahora estoy leyendo un libro sobre Amy Winehouse y no paro de hablar de ella. Fue una de las artistas más exitosas de su generación siendo una persona completamente rota. Hablaba constantemente de ello y se mostraba de esa manera.

No sé qué habría pasado si estuviera viva, pero me genera una empatía máxima. La veo y me largo a llorar porque la siento muy cerca. Creo que eso es un perdedor con suerte: una persona que tenía muchas posibilidades de perder, pero también una luz, un talento y una sensibilidad enormes para mostrarse, escribir y decir lo que pensaba como le parecía. Desde ahí conectó con muchísima gente.

¿Es la rareza una forma de resistencia en los tiempos actuales?
Absolutamente. Hay una estandarización de todo el mundo y una exigencia de formar parte de ese estándar. Siempre existió, pero las redes sociales lo han convertido en algo más absoluto. Ya ni siquiera se trata del estándar de tu barrio, tu ciudad o tu país. Todos nos miramos entre todos y el modelo de mi ciudad termina siendo el mismo que el de Estados Unidos, aunque tengamos culturas muy distintas.

Sobre todo para las mujeres, existe una exigencia de ocupar muy poco espacio, hablar bajito, estar raquítica, utilizar determinado skin care o llevar cierta marca de ropa. Son distracciones para no pensar en las cosas terribles que están pasando en el mundo, que atraviesa un momento muy feo.

Creo que debemos mantenernos fuera de ese estándar como sea y de la manera que cada persona considere. Por ejemplo, durante esta etapa de mi disco aparezco comiendo torta. Hoy en día, que una mujer se muestre comiendo es algo que sucede muy poco. Me parece que lo más punk que puede hacer una mujer actualmente es comer y pensar.

También puedes salirte del estándar escogiendo tu propia estética, decidiendo qué consumir y no regalándote al algoritmo: descubrir algo de alguien que no sea lo primero que te ha ofrecido el algoritmo, mirar películas o buscar discos. Todo eso constituye la forma más bonita de rebeldía que tenemos hoy.

Hablemos de la canción que da título al disco. En ella colabora con Lali. ¿Tuvo claro desde el primer momento que era la persona ideal?
Sí. Era ella o no era nadie. O participaba ella o la hacía yo sola. Existía la posibilidad de contar con Lali, que es la artista más grande de mi país en este momento. Fue ambicioso por mi parte mandarle la canción y podía haber ocurrido perfectamente que no participara. Me lo tomé con tranquilidad: «Si sucede, sucede». Y sucedió. Fue increíble. A veces todavía no puedo creerlo.

Es una amiga muy querida, una persona a la que admiro mucho como artista y como ser humano. La quiero profundamente. Con ella mantuve algunas de las primeras conversaciones en las que decía: «Quiero hacer un disco rockero, quiero hacer esto». Ella me contestaba: «Buenísimo, animate, hacelo», porque yo no me animaba. Es un poco la madrina de que me decidiera a hacer todo esto.

Digo que mi disco es el hijo emo de ‘No vayas a atender cuando el demonio llama’ . Que ella participara era una especie de cierre perfecto para toda la narrativa.

Además, en mi país representa mucho ese espíritu. Incluso ocupando un lugar super-mainstream y hegemónico, es capaz de subir a treinta drag queens a su escenario cuando el presidente está diciendo que los gais son enfermos. Es una persona muy consecuente con sus ideas y con aquello que considera que está bien, más allá de lo que esté de moda decir o no decir. La admiro mucho. Es un faro como artista y como persona para muchos de nosotros.

El videoclip también lanza un mensaje y plantea una crítica hacia esos hombres que actúan como jurado en los certámenes de belleza.
Completamente. El hombre que interpreta al jurado es un amigo al que amo, Macho Toscani. Es una persona a la que adoro y el tipo más bueno que conocí en mi vida, pero ese papel le sale muy bien.

Al principio tenía la idea de hacer un jurado más típico, formado por tres personas diferentes, pero acabamos concretándolo más. Yo me imagino así a esa gente. Sale un vídeo de Aitana, que está divina sobre el escenario, y uno comenta: «Se le ve la celulitis». Me los imagino comiendo Doritos, completamente manchados y volcándose cerveza sobre el pecho.

Es como la gente que se queja de Messi desde su casa. Pensás: «Andá vos a ponerte el body de brillos y a bailar durante dos horas y media en un espectáculo. ¿Cuántas copas trajiste?».

Lo bonito del vídeo es que las que competimos en el concurso somos mis dos amigas, Blair y Odd Mami, y yo. Ellas forman parte de mi círculo de contención dentro del trabajo. Las tres hacemos canciones y nos movemos en ambientes relativamente similares. Existe mucho esa conversación de: «Hoy me dijeron algo horrible y me sentí muy mal». Mandás un mensaje al grupo de WhatsApp y las otras te contestan: «Bueno, sos horrible, borrate Twitter». Es una especie de apoyo moral que, para mí, resulta superimportante. Así es como una se sostiene y no se vuelve loca. Por eso son ellas quienes finalmente golpean al jurado y lo atan con cadenas.

‘Miss universo’ fue el último adelanto antes del lanzamiento del álbum, después de canciones como ‘Tabaco para armar’ . ¿Tenía claro que esos eran los temas con los que quería presentar el nuevo trabajo?
Bastante. Cuando el disco está terminado, se ve rápidamente cuáles son los sencillos. Hay algunos que tienen mucho sentido por las colaboraciones y otros porque poseen cierta alma de presentación.

‘Tabaco para armar’ era una forma de presentar cómo iba a sonar este disco, que es muy diferente al anterior. Quería hacer una transición y me parecía que esa canción podía funcionar. Después llegó ‘Ajedrez’ , la colaboración con Massacre, y , ‘Colmillos’ con Taichu. Esta última baja mucho la intensidad: es más R&B, más lenta y más hot. No está tan enojada con el mundo porque también había que relajarse en algún momento.

Finalmente apareció ‘Miss universo’ , que no solo da nombre al álbum, sino que engloba buena parte de lo que quería expresar en el conjunto del disco. Tenía sentido que saliera justo antes.

En el álbum aparecen el pop, el rock, el grunge y el nu metal. Había señalado que esos estilos siempre formaron parte de sus influencias. ¿Por qué ha decidido incorporarlos ahora?
Antes no me animaba. Es tan sencillo como que me daba miedo. Sentía que no me correspondía, que no me iba a salir. Ahora que lo digo, parece que no tiene ningún sentido, pero antes me sucedía.

Las conversaciones con Lali me ayudaron a quitarme ese miedo. La valentía se contagia. Que alguien a quien admirás tanto y cuya forma de trabajar observás te diga: «Hacé lo que quieras, ¿qué te importa?», te ayuda. Yo respondí: «Ah, bueno, dale».

Después hubo que construir y buscar. Cuando abrís la persiana y te animás a hacer algo, terminás atreviéndote con mil cosas más. Llegó un momento en el que incluso nos pasábamos y teníamos que decir: «Pará, un poco menos».

Fue un proceso muy divertido. Abrí una puerta hacia un lugar en el que siempre había estado como público, pero nunca como intérprete ni como compositora. Se abrió todo un mundo nuevo que fue como un parque de diversiones. Estuvo buenísimo.

Ese cambio de estilo, las colaboraciones y su llegada a España, ¿hacen que este trabajo sea un punto de inflexión dentro de su carrera?
Totalmente. Tengo la sensación de haber entendido lo que me gusta, más allá del género. Quizá el próximo disco sea entero de boleros, no lo sé. El género es, en definitiva, la parte menos importante. Algunas canciones ni siquiera se pueden encasillar exactamente en uno u otro.

Sí siento que he encontrado un sonido, una manera de trabajar y una búsqueda muy mía que me hace muy feliz. También he conseguido una conexión muy bonita con el público. Siento que me encaminé y encontré dónde estaba la cosa.

Tiene tres actuaciones en España: dos en Barcelona y una en Madrid. Hay público que ya le conoce, pero otras personas descubrirán su música en estos conciertos. ¿Qué le gustaría que se llevaran de esas actuaciones?
Espero que les gusten mucho las canciones. Soy una persona obsesionada con hacer canciones y cantarlas. Mi espectáculo acá será un poco más acústico y más chill : algo más bonito, cercano e íntimo.

Espero que se lleven un buen rato, algo lindo y un poco de placer, que a veces es difícil de conseguir. Ojalá podamos regresar pronto con la banda completa y hacer el espectáculo ruidoso y quilombero, como decimos en Argentina: armar mucho lío, saltar y hacer todo eso que también resulta muy divertido.

De todas las canciones nuevas, ¿cuál supone un mayor desafío al interpretarla en directo, no tanto vocalmente como desde el punto de vista emocional?
Hay una canción del disco llamada que incluso me cuesta escuchar. La tuve que tocar el otro día y pensé: «Qué impresión».

Escribo las letras y, cuando las canto en directo, vuelvo a darme cuenta de lo que dije, de qué estoy hablando, de que se lo estoy contando a otra persona y de que me estoy desnudando delante de todo el mundo. Eso genera un pequeño impacto, pero también hace muy bien. En cierto modo, resulta muy sanador.

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