El exlíder de Dvicio presenta su segundo disco en solitario, ‘Sol de invierno’, para el que inició la cuenta atrás con singles como ‘En calma’ o más recientemente la enérgica ‘Mesita de noche’
Andrés Koi:
“Quería que ‘Sol de invierno’ se sintiera como un disco vivo, grabado con la banda tocando junta”
Su exitosa etapa con Dvicio ya forma parte del pasado. Andrés Koi presenta el que ya es su segundo disco en solitario, ‘Sol de invierno’, un álbum que ve la luz este 21 de marzo, coincidiendo con la llegada de la primavera. Sobre este trabajo y sobre su carrera nos habla en esta entrevista.
Este 21 de marzo se publica ‘Sol de invierno’. ¿Cómo lleva la espera?
Muy bien, porque en este caso está siendo una espera en la que vamos adelantando contenido. Lo que busco es que la gente vaya escuchando el disco poco a poco y se vaya enganchando a una canción y luego a otra. Desde hace meses hemos ido sacando sencillos: primero ‘En calma’, después ‘Cien años’, luego saqué juntas ‘Europa’ y ‘Mal o bien’, más tarde ‘Mesita de noche’. Siento que, de alguna forma, el disco ya está saliendo, aunque será el día 21 cuando salga completo. Este proceso también es bonito porque todavía siento que el disco me pertenece, después deja de ser tuyo, pasa a pertenecer a la gente.
El último adelanto ha sido ‘Mesita de noche’, una canción que surgió de forma muy espontánea.
Es de esas canciones que escribes con una guitarra en casa de un amigo, sin nada alrededor, sin pensar demasiado. Me hizo mucha gracia y me recordó mucho a cómo escribía cuando tenía 17 o 18 años. Hay algo en escribir con guitarra que me conecta con canciones más rápidas, más cañeras, un poco más gamberras. Sentía que algo así podía faltar en el disco. Me nació una canción así. Además, estaba casi cerrado el repertorio cuando apareció, así que he tenido que dejar otras fuera que sacaré más adelante. Quería que ‘Mesita de noche’ tuviera ese sonido más pensado para el directo, siento que en los conciertos va a ser una fiesta.
¿Le pasa a menudo que una canción aparezca así, de repente?
Sí, aunque ahora escribo menos solo que antes. Suelo hacerlo con mi productor o con amigos con los que siento que saco lo mejor de mí. Pero de vez en cuando aparecen canciones que hago completamente solo y con las que me quedo contento. Muchas otras se quedan por el camino, claro.’Mesita de noche’ me divirtió desde el primer momento. Todo pasó muy rápido porque se estaba a punto de cerrar el repertorio. En pocos días la escribí, se maquetó y fuimos al estudio para grabarla. Es una canción que creo que va a traer alegrías.
El proceso de lanzamiento empezó en noviembre con ‘En calma’. La letra dice: “Me ha dolido bastante liberarme y encontrar el modo de seguir adelante”. ¿Hubo momentos en los que sintió que su sueño musical podía truncarse?
Tengo una naturaleza bastante optimista y siento que, mientras tenga viva la inspiración y las ganas de hacer música, el camino sigue ahí, esa es la carretera desde donde surge todo: discos, giras... Es verdad que el 2023 fue un año difícil para mí después de terminar mi etapa con Dvicio, fue un año incierto, donde me estaba buscando y rápido quería meterme a hacer un disco porque internamente sentía que así no desaparecía. Lo tuve que hacer, lo sufrí bastante, después encontré a mi productor del disco anterior que me apoyó y pudimos sacar el álbum, pero es verdad que siempre me refugio en las canciones. No he sentido que mi sueño pudiera truncarse porque me encierro en las canciones para poder salir adelante. Este disco está planteado desde otro sitio, lo he grabado en gran parte en España con Pablo Cebrián, con Stego, que es con quien escribí ‘Valeria’... con mi gente, con mis músicos y con personas que valoro. He querido hacerlo aquí por muchas cosas.
Con el lanzamiento de ‘En calma’ decía que era una parte del mosaico que iba sacar. ¿Será, por tanto, un disco muy heterogéneo?
La idea del mosaico pertenece más al universo visual del disco. Me levanté una noche que no podía dormir me puse a dibujar en el iPad. Desde la etapa de Andrés Koi en solitario me involucro mucho en lo audiovisual, de hecho me gusta pintar, no domino mucho la técnica pero me sirve para dar forma a las composiciones visuales. Ahí surgió la idea de un sol en el centro del álbum, mitad en color y mitad en blanco y negro. Representa esa lucha entre luces y sombras, entre invierno y primavera, que es exactamente el día que sale el disco. Todas las figuras que van alrededor son imágenes que corresponden a cada sencillo. Es bastante peculiar presentarlo así, pero mi foco era solamente hablar del álbum, de hecho desde que saqué el primer sencillo ya sabía cuándo iba a publicar el disco, y eso es algo raro. Todo se ha centrado en el 21 de marzo.
El título de su anterior disco hacía alusión a no tomarse las cosas demasiado en serio y a hacer caso a ese niño interior. ¿Cómo de presente está hoy esa parte?
Creo que en el disco anterior tuve que conectar mucho con eso para normalizarlo y seguir adelante con mi vida. Evidentemente lo abrazo y lo tengo presente, pero tuve que hace una sanación en el disco anterior de recordar, de saber de dónde venía, de honrarlo, porque canciones como ‘El niño que fui ayer’ que eran una forma de honrar a ese Andrés pequeño. Ahora siento que no necesito tenerlo tan presente, que he hecho las paces con eso.
¿Qué diferencias de sonido encontraremos entre el disco anterior y ‘Sol de invierno’?
La gente podrá percibir diferentes cosas, y eso es lo bonito de la música. Es un disco bastante más optimista desde la manera en la que yo me encuentro. También está mucho más pensado para tocar en directo con la banda. He vuelto a introducir el saxo, también hay vientos, pero lo principal son las guitarras, pianos, batería y bajo; no hay tanta floritura a nivel de producción. Algo que me hace mucha ilusión es que todo el disco está grabado en directo. Eso hace que las canciones se sientan vivas, como en un concierto, algo que ha hecho Olivia Dean en ‘The art of loving’. Cualquier oyente puede sentir que está vivo, como en un concierto, donde a lo mejor sientes que no está todo perfecto, que oscila, hay subidas y bajadas. Eso para mí es muy importante, y este disco lo tiene muy presente.
En un vídeo reciente en Instagram hablaba de la presión de que el disco conecte con la gente. A raíz del ‘feedback’ por los singles de adelanto, ¿lo está consiguiendo?
Quise mostrar a través de un proceso de grabación que hicimos en mi estudio una conversación con mi terapeuta, otra con mi mejor amigo... diferentes partes del proceso creativo que no se enseñan tanto: desde dónde parte, cuáles son los miedos a los que yo me enfrento cuando estoy ante una hoja en blanco y no sé por dónde tirar, cuando mi disco anterior no funcionó tan bien como yo esperaba. He tenido que volver a empezar, a tocar yo solo con mi guitarra. Claro que quiero que este disco conecte con la gente, pero no quiero que eso sea lo que mande, primero quiero conectar yo, la audiencia viene después. Quería reflejar esos tiras y aflojas que hay dentro de la cabeza de uno. Esta es mi vida y la de cualquier creador.
Musicalmente, ¿siente que ahora estás siendo más usted que nunca?
Sí, salvo excepciones concretas, como alguna colaboración que quizás no me apetecía tanto hacer y accedía por presiones de la industria en etapas pasadas, siempre me he sentido muy yo en mis discos, nunca me he puesto una máscara. Cuando canté ‘Paraíso’, ‘Enamórate’, ‘El secreto’ o ‘Casi humanos’ era yo al cien por cien. Mi disco anterior también era yo, aunque tuviera otro sonido. Me siento mi yo más que nunca ahora que tengo 33 años. Probablemente dentro de dos años diré lo mismo sobre el próximo disco. Creo que eso es parte de la honestidad.
Con 33 años está a punto de sacar su segundo disco y viene, además, de una carrera de éxito con Dvicio. Desde fuera parece que su carrera va muy rápido. ¿Cómo lo está viviendo?
Yo no lo veo tan rápido. Escribo mucha música. Mi día a día es hacer canciones. Hay meses en los que escribo ocho canciones y otros en los que no sale ninguna, pero siempre estoy creando, acumulo muchas canciones y también tengo una necesidad de compartirlo con el mundo. Igual hay artistas que no escriben tanto o que no les gusta sacar tanta música, a mí, en el momento en el que estoy, sí quiero sacar mucha música. Después de este disco ya tengo pensadas las siguientes canciones. Es lo que me gusta. Me siento bien con este ritmo.
Jugando con el título del álbum: ¿se valora más el sol de invierno después de los días fríos?
Totalmente. Ese es el concepto. El sol de invierno es tan potente porque es algo escaso, es el trocito de chocolate en la barrita de muesli y por eso se valora más. Creo que esa es la razón por la que tendemos a creer que nuestra infancia era una etapa mejor, ahora vivimos en un momento de excesos de estímulos, mientras que antes, con un solo regalo, lo disfrutabas muchísimo. El sol de invierno es ese confort, ese premio que nos dan de vez en cuando en una etapa de frío.
El 28 de marzo comienza la gira en Ciudad de México. ¿Cómo lo afronta?
Sí, ese concierto será el inicio del viaje del disco en directo. Tengo muchas ganas de tocar todas las canciones de ‘Sol de invierno’. Ahora estoy terminando de decidir el repertorio porque ya son seis discos si contamos toda mi carrera. Intento construir un viaje que tenga sentido, que transmita, que tenga fuerza y que termine arriba, porque siempre me gusta acabar los conciertos con mucha energía. Tengo ganas de ver cómo planteamos la gira por España y ojalá por diferentes países.