La banda valenciana presenta este sábado 7 de febrero su segundo álbum, ‘Vida y milagros’. El concierto tendrá lugar en la Sala El Sol dentro de Inverfest
Bernal:
“La canción de ‘Alivio intermitente’ fue como un caballo de Troya”
Enero quedó atrás, pero uno de los festivales que anima el comienzo de año en Madrid, Inverfest, sigue su curso. Ese marco está programado este sábado 7 de febrero en la Sala El Sol la actuación de Bernal, un joven grupo valenciano que llega a la capital con nuevo álbum bajo el brazo. ‘Vida y milagros’ es el segundo LP y tema central de esta entrevista que tuvo lugar en el establecimiento Circo de las Tapas.
¿Cómo va la cuenta atrás para el lanzamiento de ‘Vida y milagros’?Con muchas ganas de que vea la luz para la gente, porque la cuenta atrás se activó hace unas semanas, pero para nosotros ya lo estaba desde hace más de un año. Así que tenemos muchas ganas de que la gente lo reciba por fin.
El disco lo forman doce canciones que ustedes han definido como “doce estaciones de un mismo trayecto vital”. ¿Esa idea estaba clara desde el inicio o ha venido después, viendo todo el conjunto ya acabado?
Más bien vino después. Al principio eran como entidades separadas y poco a poco se fue gestando algo colectivo. Tenemos influencias de bandas que, por lo general, hacen discos muy conceptuales y es algo que nos gusta abrazar y que estamos aprendiendo a hacer poco a poco.
¿Se quedaron canciones fuera del disco?
Bastantes. Empezamos la preproducción del disco con quince temas. Hubo una que ni siquiera llegó al estudio. Posteriormente, vimos que trabajar en 14 canciones era complicado, así que hubo dos que ni siquiera llegaron a masterizarse. No son descartes porque no nos hayan gustado, sino por una cuestión de timing. Ya veremos qué hacemos con esas canciones.
El orden del disco parece muy pensado escuchándolo de principio a fin. ¿Lo dieron muchas vueltas?
Sí. Cuando ya teníamos los másteres, quedamos para escucharlo entero y ver qué tenía sentido. Cuando nos sentamos a componer tanto instrumentales como las letras no pensábamos en el orden del disco, surgió todo a posteriori. Tiene sentido por el momento en el que se compone, casi todas han surgido en el último año, durante la última gira, lo que ayuda a que tenga bastante coherencia.
Como comentan, el disco se fue construyendo durante una gira. ¿Qué huella ha dejado esa circunstancia?
A nivel instrumental algunas ya se habían compuesto antes, lo que trabajamos durante la gira fueron sobre todo en las letras. El impacto es grande. El disco no habla de un gran punto de inflexión, pero sí de muchos cambios pequeños que se dieron durante el periodo de composición: amigos que se van fuera, familiares que faltan, relaciones que vuelven o no vuelven. Estamos entre los 26 y los 28 años, ya fuera de la universidad, entrando en la vida adulta. El disco toca muchos de esos temas.
Hay algunas colaboraciones el disco. ¿Qué criterio siguen para escogerlas?
Por ejemplo, ‘Los días largos’ sí que pedía que estuviera Firmado, Carlota. No fue algo planificado, pero escuchando el disco y estudiándolo vimos que en ciertos momentos podía encajar otra voz. Las colaboraciones aparecen en el momento valle del disco, por lo que queríamos buscar un poco de dinamismo dentro de ese valle. Podíamos no haber hecho colaboraciones y quizás el disco estaría guay también, pero nos hacía ilusión contar con amigos y amigas que hacen música increíble. Lo vemos también como una forma de hacer comunidad.
Han ido publicando adelantos como ‘Una amistad perdida’, ‘Dientes’ o ‘Rutina’. ¿Les da tranquilidad de cara al lanzamiento del disco el feedback recibido?
Sí, lo vemos como algo positivo. El mayor miedo entre comillas que teníamos era con ‘Una amistad perdida’ por el giro que hay y porque, al ser la primera, la gente podía hacerse una idea equivocada de lo que iba a ser el disco. Han ido muy bien, la verdad. No hemos hecho una selección de cuatro hits y el resto como relleno, sentimos que todos los temas es un mismo estadío.
El disco también tiene un trabajo visual muy importante: cuatro videoclips y visualizers que forman una especie de minipelícula de 44 minutos. Lo hemos hecho con Matinada Estudi, con quienes trabajamos desde el principio. Estamos muy contentos con el resultado.
Hablemos de otro adelanto, ‘Dolores Márquez’. Habrá pocas canciones que hablen tan claro y de forma tan crítica del problema del acceso a la vivienda y la gentrificación. ¿Era esa la intención?
Avo Martínez: Justamente. Salió muy orgánico. No lo he sufrido en primera persona, pero a un amigo la inmobiliaria se la lio de una forma flagrante y se tuvo que acabar marchando del piso. Al conocer su historia, llegué cabreado a casa y escribí la canción. También al comprobar cómo está cambiando Valencia, los barrios han dejado de ser nuestros barrios. Yo, que tengo 28 años y soy ingeniero industrial, siento que tal vez haya llegado el momento de independizarme y no vivir con dos colegas, pero veo que en Valencia, mi ciudad, es inviable. Algo está fallando. Parece que nadie quiere hacer nada, como esta fórmula da dinero, no interesa. Es un tema que viene de atrás y que cada vez está haciendo más ruido porque el problema de la gentrificación cada vez es peor, hay menor esperanza por ver un cambio. Hablar de este tema no era obligatorio, nadie me puso una pistola en la cabeza, pero sí muy orgánico. Es de las pocas canciones que he escrito enfadado.
Eduardo Nogués: A nivel instrumental nos hace ilusión porque es un ‘remake’ de una canción antigua. Le tenemos especial cariño.
A pesar de esa lectura social, ustedes dicen que sus canciones no tienen dogmas ni moralejas.
Creo que quien se para a escucharnos puede intuir perfectamente de qué pie cojeamos y qué mensaje queremos transmitir. No somos un grupo con una actividad política muy presente o muy activa, pero tenemos muy claro quiénes somos y qué mensaje queremos mandar.
En sus letras está muy presente el mensaje de lamerse las heridas y salir adelante. Trasladándolo a la evolución del grupo, ¿cuál es el proceso que ha experimentado el grupo?
Por la comparación con el primer disco y el mensaje de las canciones de ahora, creo que el primer álbum era más desesperanzador o triste. En este segundo lo que hay es un retrato de lo que hay. Es como un diario: esta es mi movida y con esto tiro para adelante. La vida es movimiento. Y como grupo nos pasa algo parecido, somos bastante resolutivos y hablamos incluso de gestión interna, somos cuatro personas a las que nos cuesta bastante poco decirnos si algo nos ha molestado. Eso hace que después de cinco años nos siga apeteciendo estar metidos nueve horas dentro de un coche para ganar algo de dinero, no para vivir de ello. Lo que contamos en las canciones es bastante fiel a cómo somos.
¿Alguna anécdota especialmente memorable de estos años?
Hoy mismo ha pasado algo muy fuerte. Tocábamos en Radio 3 y la guitarra de Eduardo no funcionaba. Hemos visto que el cable de la salida del jag hacía mal contacto y han tenido que soldarlo allí mismo. No pasa nunca... y pasa justo en un momento especial.
En 2022 salía su primer LP, ‘¿Qué tal todo allí afuera?’ y, un año después, publicaban un EP, ‘La necesidad de contarlo’. En este último estaba ‘Alivio intermitente’ que, en cuestión de cifras, parece la que ha tenido más conexión con el público. ¿Supuso un punto de inflexión en cuanto a la visibilidad de la banda?
Totalmente. Nuestro manager nos dijo que mucha gente estaba llegando al primer disco a través de ‘Alivio intermitente’, que les había gustado y fueron a ver el resto del catálogo. Fue como nuestro caballo de Troya. Parece que es un poco chill, pero en realidad luego sale de ahí. En este disco van a ver que nos hemos pasado más a la distorsión. Nos hace gracia porque la gente parece que espera escuchar algo parecido a ‘Alivio intermitente’ porque ha funcionado. No nos mola repetir fórmulas. Esa canción no iba a ser ni siquiera para el grupo. La publicamos y funcionó muy bien. No somos muy fanáticos del tema de las cifras, pero motiva. No vivimos alejados de la realidad, somos conscientes de lo que hay, no abrimos una botella de champán por llegar al medio millón de reproducciones, pero sí que da alegría que se escuche algo que hizo Avo en calzoncillos en su cama. Hacemos música porque nos flipa, todo lo que viene después un extra, así que cualquier pequeño reconocimiento se saborea aún más.
¿Cómo es su proceso compositivo?
Solemos trabajar primero en solitario una idea, la exprimimos y, cuando no le vemos más salidas, acudimos al resto. Al local llevamos las ideas que tenemos en demos con una producción pequeña pero donde ya hay bastante trabajo. Cada uno viene de influencias distintas (pop, hardcore, rock, metal...) y eso hace que el sonido sea tan variado. Además, una vez al trimestre solemos hacer retiros de fin de semana en algún pueblo para trabajar demos y convivir.
¿Es esa diversidad de influencias el origen a la amalgama de sonidos que manejan?
100%. Es una de las cosas que más nos gusta del proyecto y que vemos que la gente conecta con ello. Podemos hacer algo más popero, pero también podemos tirar al rock o al hardcore. Eso también se ve en el público, que suele variopinto.
¿Les incomodan las etiquetas?
Solemos responder con una coña que surgió en una entrevista, en la que Eduardo dijo que hacía la música que le gustaría escuchar. Por eso el segundo tema de este nuevo álbum se llama ‘Música para Eduardo’. Es una manera de quitarnos de golpe todas las etiquetas sobre las que nos preguntan. Si la etiqueta se usa para poner límites, no cuenten con nosotros.
El disco sale el día 6 y tocan en Madrid el día 7. ¿Casualidad o causalidad?
Un mix de ambas. Las últimas fechas, como el cierre de la anterior gira, habían sido muy especiales, así que queríamos iniciar la gira de este disco en la Sala El Sol y dentro de un ciclo como Inverfest. Teníamos esa idea un poco romántica de dar continuidad. Pero, siendo realistas, sabemos que mucha gente quizás venga al conciertos sin haber escuchado el disco porque habrán pasado menos de 24 horas. Seguro que volveremos a Madrid para presentarlo con más calma.
En la página de Inverfest se dice que son una banda que aparece “cada 50 años”. ¿Lo toman como un halago o como un punto de presión?
Más halago que presión. La música nos encanta, pero es algo duro, se trabaja mucho, tenemos otros trabajos y tenemos que coger días libres, así que ver que esto está dando sus frutos es muy gratificante. Más que buenos músicos, nos hemos juntado gente con buen background musical, lo que lleva mucho tiempo construir. Esas ideas están ya reposadas y por eso las podemos transmitir.
Estamos ante el segundo LP de la banda. ¿En qué punto se encuentra Bernal?
Seguir haciendo canciones. Las canciones van por delante de todo, nos juntamos porque nos flipa hacerlas. Si algún día nos cansamos de ello, esto se acabará, pero no tiene pinta porque tenemos un cajón de demos que da para un posible tercer disco y otro EP. No tiene pinta de que esto vaya a frenar.
Para cerrar, un mensaje para el público de Madrid.
Que vengan al concierto. Aunque no se sepan las canciones, lo van a disfrutar seguro.Y si luego se compran merchandising, mejor (ríen).