El teleférico de Madrid estará listo en 2027 con hasta 10 pasajeros por cabina y un sistema monocable

La renovación integral, que prosigue con la fase de desmontaje del cableado original, cuenta con un presupuesto de más de 26 millones de euros

El teleférico de Madrid, punto de encuentro entre la ciudad y la naturaleza que une el Paseo del Pintor Rosales con la Casa de Campo, estará listo en 2027 con un sistema que pasará de biclable a monocable y dotado con 47 cabinas panorámicas y transparentes que transportarán hasta 10 personas en cada una de ellas.

Técnicos del Ayuntamiento de Madrid, junto al consejero delegado de la empresa Doppelmayr en España y Portugal, Javier Tellería, y el responsable de Teleférico de Madrid, Álvaro Vizcaíno, han explicado este martes las obras del futuro teleférico de Madrid desde la cabina de Pintor Rosales.

La Empresa Municipal de Transportes (EMT Madrid) como empresa gestora del teleférico es la que está al frente de esta renovación integral de la infraestructura, que activa este martes la fase de desmontaje del cableado, actuación previa a la demolición parcial de los edificios que albergaban las dos estaciones.

El cableado era desde hace más de 50 años el soporte básico de esta atracción aérea. El nuevo teleférico dispondrá de “la última tecnología”, con un presupuesto que en la primera fase, entre febrero de 2024 y febrero de 2025, alcanza los 141.402 euros. La segunda está dotada con un presupuesto de más de 26,6 millones de euros, cuya fase de ejecución de obras empieza este martes.

CARACTERÍSTICAS DEL NUEVO TELEFÉRICO

La retirada del cableado permitirá separar la infraestructura aérea de las estaciones terminales, que mantenían en pie el antiguo sistema bicable de 1969. Ahora pasará a ser monocable, con un total de 47 cabinas panorámicas concebidas para transportar a una decena de personas cada una.

En cuanto a la velocidad, la máxima del teleférico de 1969 era de 3,5 metros por segundo como máximo mientras que este sistema futuro puede llegar a los seis metros por segundo, dependiendo de las personas que haya en ese momento en el viaje.

Las seis torres por las que pasaba el cableado también serán sustituidas, aunque se mantiene la misma cantidad, con una ejecución de cimentaciones de las bases de las torres y de los equipos electromecánicas en las estaciones.

Además se incorporará una adaptación de las mejoras de las condiciones de accesibilidad de los accesos a las estaciones, junto a una nueva acometida eléctrica a las novedosas necesidades eléctricas.

En cuanto al peso de cada cabina, el anterior teleférico podía soportar un peso de 1.200 kilos por cabina mientras que el nuevo llegará a los 1.800 kilos. Será así porque las cabinas pesan alrededor de 1.000 kilos y el peso de las personas se mueve en un rango de unos 800 kilos.

La altura máxima será de 55 metros y el recorrido del teleférico no varía del anterior, se mantiene en 2,5 kilómetros hasta llegar a Casa de Campo.

CABINAS HECHAS EN SUIZA EN UN SISTEMA DE MONOCABLE

En estos meses se han licitado las obras, se ha realizado el proyecto y se han llevado a cabo los procedimientos necesarios para la fabricación de las cabinas en la factoría de Doppelmayr, ubicadas en Suiza.

Según ha explicado el consejero delegado de Doppelmayr, el primero de los dos cables se retira con unos winchies, unas máquinas que sujetan la tensión para que el cable esté alto en todo momento sobre las catenarias de Adif, sobre la M-30 y sobre los edificios en ese entorno. Tras ellos se va recogiendo, se suelta desde Pintor Rosales, y se recoge en Casa de Campo.

“Y el segundo de los cables lo liberaremos del edificio y lo sujetaremos a unas cimentaciones nuevas para que durante toda la obra no esté afectando a los edificios y se puedan demoler y construir los nuevos”, ha detallado Tellería.

El directivo no ha podido confirmar los tiempos del desmontaje de cables porque hay que preparar algunas cimentaciones para sujetar las máquinas, unido a que van a dejar que “el cable no esté sometiendo a ningún esfuerzo a las estaciones porque hay que demolerlas”.

El objetivo es que a finales de marzo estén los cables desmantelados, “un sistema complejo al estar en un entorno urbano y trabajar a grandes alturas”. “La obra no puede suponer cortes de tráfico”, ha subrayado Tellería.

INAUGURADO EN 1969

El Teleférico de Madrid fue construido por la empresa suiza Von Roll, inaugurado en junio 1969 por el entonces alcalde Arias Navarro y convertido en uno de los referentes turísticos más visitados de Madrid gracias a la conexión del centro urbano y la Casa de Campo en 2,5 kilómetros de recorrido.

Desde la perspectiva medioambiental, el nuevo proyecto se traducirá en “una importante reducción de emisiones en el diseño de la infraestructura y una mejora en la gestión y optimización del consumo energético, así como en una reducción de la huella de carbono a través de medidas de eficiencia energética para quedar plenamente integrado en la Casa de Campo”.

Con el nuevo modelo se busca “potenciar la imagen de la ciudad como destino turístico poniendo de relieve la conexión entre urbe y naturaleza”. A eso se une una accesibilidad mejorada, con el apoyo de colores y pavimientos para identificar las diferentes zonas dentro de cada estación, ha señalado el Ayuntamiento.

Por otro lado, el responsable de Teleférico de Madrid, Álvaro Vizcaíno, ha desvelado que los billetes se siguen manteniendo de ida y vuelta, como el anterior teleférico, o billete sencillo, según las necesidades de los viajeros.

MÁS SEGURO, ACCESIBLE Y SOSTENIBLE

También Vizcaíno, ha explicado que el trayecto antes duraba 11 minutos en cada trayecto a una velocidad de 3,5 metros por segundo y en el nuevo proyecto habrá “una velocidad variable, que llega hasta seis metros por segundo.

El nuevo teleférico gana velocidad, gana confort, gana suavidad de marcha, gana reducir tiempo o no, dependiendo, si hay pocos clientes podremos ser una velocidad menor, pero gana sobre todo confort”, ha subrayado el responsable de Teleférico Madrid.

Según ha explicado Vizcaíno, las dos terminales están en un edificio en forma de ‘T’, la terminal del teleférico y la de recepción de los visitantes. La parte del teleférico “se hace nueva y la otra se renueva”.

Las terminales tendrán “un aspecto muy limpio”, con muros de cristal que dejan pasar la luz y por fuera con un aspecto de arbolado que simula el ritmo vertical de los árboles para “no desentonar con el entorno”. En cuanto a la estación, será “mucho más sencilla que la que hay ahora, y muy diáfana”, ha concluido Tellería.

Comentarios