La actriz y cantante presenta ‘Existo’, su segundo álbum, en el que mezcla pop, ritmos urbanos y letras introspectivas para reivindicar la autenticidad, la libertad y la conexión entre lo íntimo y lo colectivo
Manuela Vellés:
“El ritmo de las máquinas no es el nuestro, olvidamos que somos imperfectos”
Con una carrera como actriz más que consolidada, Manuela Vellés vuelve a demostrar que su expresión artística no se ciñe exclusivamente al séptimo arte. Este viernes se publica ‘Existo’, su segundo álbum de estudio, compuesto por nueve canciones con “universos diferentes”.
Este 22 de mayo ve la luz 'Existo', su segundo LP, definido como “una declaración de libertad, presencia e identidad”. ¿Qué visión global tiene de este trabajo?
Nace de las ganas de experimentar y divertirme, de explorar facetas mías que quizás ni yo misma conocía. Como todos los procesos, este álbum ha sido una búsqueda que ha llegado a esa libertad de la que hablas, ya por el simple hecho de sacar el disco, que exista todo eso que en un primer momento estaba en mi cabeza y en mi guitarra. Con la compañía de mi productor, de Óscar Garrobe, y de los músicos, hemos hecho realidad un universo que tenía con ganas de sacar, por lo tanto ha sido muy liberador.
Este es el segundo LP, tras 'Subo bajo', que vio la luz en 2018. ¿Cómo de necesaria fue esa primera experiencia para que ahora haya podido adentrarse en 'Existo'?
H
an pasado unos años, yo también soy otra en muchos aspectos, la vida te hace madurar y, a la vez, te hace quitarte miedos. Este proceso lo vivo así, comparativamente es interesante porque es mi segundo álbum y yo soy otra mujer también. Las canciones que hice en 'Subo bajo' hablan de mi yo de ahora, totalmente. La premisa en aquel disco era yo con mi guitarra, un poco más estilo cantautora, aquí he querido soltar la guitarra y bailar, y bailar a la vida, exponerme otra vez con 'Existo', que es una celebración y, al mismo tiempo, una reivindicación: esta soy yo, con lo bueno, con lo malo, con lo que digo, con lo que hago y quitándome miedos.
Hay muchos conceptos e ideas que atraviesan el disco. Una de ellas es la conexión entre lo íntimo y lo colectivo. ¿Lo tenía claro desde el principio o es un denominador que se iba dando a medida que tenías canciones?
Me viene mucho ahora a la cabeza el concepto de sentido común, porque se nos ha olvidado un poco. Por una parte hacemos la conquista del yo, de aprender a escucharnos, de conocernos, pero yo creo que ha habido ahora mucho individualismo y se nos ha olvidado lo común, la tribu. La llamo así porque también tengo en la música algún toque africano, algo como ancestral, de volver a lo genuino, a lo auténtico. Ese es mi imaginario, no sé si tiene sentido. De hecho en uno de los vídeos sale mi familia porque quiero reivindicar lo grupal y lo común.
'Ocupo espacio' fue el primer single y, además, es la canción que también abre el disco. ¿Cree que por melodía y letra condensa bien toda la esencia que hay dentro del disco?
Cada canción es diferente, tiene su propio universo. 'Ocupo espacio' puede reflejar de lo que habla el disco, pero luego está 'Payasa', que es mucho más gamberra, como un rap. 'Vanidad' es un reggaeton con mi letra y mi expresividad. Volviendo a 'Ocupo espacio' a nivel mensaje y letra, sí, podría ser un poco la premisa del disco, pero respecto al estilo hay algo mucho más amplio en todo el álbum.
La segunda canción es 'Vanidad', en cuya letra dice“si te acercas, me verás sin maquillaje”. ¿Qué opinión tiene de la proyección que hacemos de nosotros mismos en redes sociales?
Q
ue sacamos solo la mejor parte. Para mí ese también ha sido un aprendizaje, el ver todo en su conjunto, ni solo lo bueno, ni todo lo que yo quiero ver; somos más colores, hasta el negro. Sí, hablo también de la imagen y de cómo conquistar lo que uno es y que nos dé un poco más igual la imagen que proyectamos.
¿Es necesaria la vanidad?
No sé si es necesaria, existe. Según en qué ámbitos y qué profesiones, más. En la mía concretamente, yo misma he descubierto mi vanidad y la he abrazado de algún modo, porque quizás me la he negado y ahora me hace gracia pensar que soy vanidosa. Como decía antes, hay que ver todo, no solo lo bueno de uno. Además de abrazar mi vanidad, quiero celebrarla y hacerlo con una diversión. Todo lo que ves y lo pasas por el cuerpo, cantando y celebrándolo, lo conviertes en algo liberador.
Ha mencionado 'Payasa', una canción que, efectivamente, tiene mucha parte divertida, pero con una letra muy profunda que habla de la falta de tiempo, de toda esta automatización excesiva. ¿Cómo afecta a la creación cultural esta tendencia de buscar la practicidad y la rentabilidad?
A
fecta mucho y es durísimo. En su letra digo que antes a mí me venía la creatividad del aburrimiento y ahora ya nunca me aburro, porque tengo hijos y porque tengo móvil, por las dos cosas. Me resulta más difícil que asome la creatividad. Pese a todo, es algo que me acompaña todo el rato, no sabría qué otra cosa hacer que escribir, componer, cantar o actuar. Creo que ahora nuestro tiempo está muy lleno y que tendemos en todos los ámbitos al más, pero de peor calidad. Es muy agotador porque el ritmo de las máquinas no es el nuestro, se nos olvida que somos imperfectos en el buen sentido, nos podemos equivocar y volver a repetir algo, no todo tiene que ir en un camino perfecto. Es humano que haya un poco más de caos.
Por el disco también se han pasado algunas colaboraciones...
Así es. En 'Payasa' tengo la colaboración de Pablo Scapigliati, un amigo que es actor y músico. A él le gusta mucho la música urbana y pensé que estaría bien que me arropara en cuanto al rap.
Y luego tengo a Sandra Bernardo en 'Auténtica', otra compañera que hace años que conozco, me gusta mucho lo que hace y de lo que habla. 'Auténtica' me parece ella totalmente. La invité a colaborar y me dijo sí rápidamente. Soy muy seguidora de su música, de su sensibilidad, y creo que para este tema me podía sumar mucho. La esencia de ellos me ayudaba a completar la canción.
En 'Auténtica' hay una especie de conversación, y uno se imagina casi un intercambio de audios de WhatsApp como embrión de esta canción. ¿Cómo fue el origen de todo ello?
Un poco así, nos conectamos mucho así por audios o por Instagram para ver la disponibilidad de otros artistas. Esta idea de hablar así al principio de la canción fue de ella y refleja básicamente la esencia de “tía, hay que divertirse, pasárselo bien, abrir el cuerpo y bailar”. Bailamos para nosotras mismas. Yo también he vivido esa idea de que bailar era exponerse a que te miren y ahora creo que no, bailo porque me gusta, porque quiero y me hace sentir bien. Ella me acompañaba en eso totalmente y el mensaje de la canción es “yo bailo para mí, me da igual si me miras o no, porque yo bailo para mí”.
Jugando con el título de esa canción, ¿dónde es más fácil ser auténtica, en el mundo actoral o en el mundo de la música?
C
reo que en ningún mundo, pero ni siquiera a veces con tu entorno personal o familiar. Es un temazo ser auténtico, porque si nos analizamos, muchas veces somos de alguna forma para agradar, para encajar, para que nos quieran o para formar parte de un grupo, de hecho muchas veces te saltas a tu propia forma de ser por adaptarte a otros.
En mi profesión te diría que, lejos de ser auténtica, muchas veces nos ponemos una máscara. Ser auténtico es de valientes y es difícil, realmente te tienes que revisar a cada rato. Se nos olvida muchas veces cómo somos o qué queremos hacer.
Volviendo a 'Payasa', ¿necesitamos más ponernos esa nariz roja y reírnos de nosotros mismos?
Totalmente. Es lo mejor del mundo quitarse esa pose de que sabemos hacer las cosas. Te pasas una parte de la vida construyéndote y luego otra deconstruyéndote, porque no sabemos nada, no tenemos ni puta idea, somos todos igual de torpes. Cuanto antes llegues a ese lugar de asumir que no tenemos ni idea de qué estamos haciendo, será más divertido.
Las dos canciones que cierran el álbum son 'Antes de irte' y 'La forma de tu mano con la mía'. ¿Son las más intimistas de este disco?
Son intimistas del amor y del desamor. He dejado espacio para muchas emociones, y una es, por supuesto, muy importante, como es el amor. En una estoy más romántica y en la otra más dramática.
¿Sigue vigente el romanticismo o se ha pasado de moda?
Se ha pasado de moda, pero qué pena, ¿verdad? Me mojo y te digo que sí, que se ha pasado de moda, pero eso no significa que no siga habiendo gente romántica. El otro día escuché en casa canciones de Rocío Dúrcal, de Raphael, y estuve cantándolas a pleno pulmón, y es tan placentero poder hablar así del amor. Sí, se ha perdido, pero esos artistas siguen vigentes por sus canciones, al igual que el cine. Lo bueno del arte que queda es que lo podemos rescatar siempre. No creo que no exista la gente romántica, aunque creo que hay menos. Si queremos volver a eso, tenemos que buscar los diferentes y volvernos a enganchar con ellos.
¿Se plantea llevar todas estas canciones al directo?
E
l culmen final es poner en pie el disco y bailarlo y cantarlo con público. Lo presento el día 28 de junio en Madrid, en la Sala Vesta, en Barquillo. Es una sala no muy grande, o sea que animo a quien quiera venir que se ponga las pilas. Me encantaría escucharlo en lugares y que la gente mueva el cuerpo. Esa es la premisa, música que no puedes evitar bailar, es la que también a mí me gusta y a la que he intentado acercarme en este disco.
Un disco siempre conlleva mucho trabajo y, además, dentro de poco verán la luz algunas películas en las que ha trabajado. ¿Cómo ha sido difícil coordinar toda esa agenda?
Haciendo malabares. Me encanta pensar que una cosa se alimenta con la otra, todo lo llevo enlazado. Todo se retroalimenta y he encontrado hueco para todo. Si tengo un rodaje, lo bueno es tomarme ese tiempo de ir a rodar, y si tengo un estreno, colocarlo en la agenda. Es posible, aunque sea haciendo malabares. No puedo negar que estoy también muy cansada, porque no se puede obviar que tengo una vida personal, así que creo hago estas cosas con gusto y agotamiento, casi a partes iguales.