La veterana banda afronta el tramo final de la gira de despedida con la satisfacción de seguir llenando teatros y escuchar al público cantar canciones nacidas hace casi seis décadas
Fórmula V:
“En nuestra época las canciones sí tenían tiempo para echar raíces”
Todo comienzo tiene un fin, y la trayectoria de Fórmula V no es una excepción. La veterana banda afronta las últimas actuaciones de su gira de despedida. Hablamos con Paco Pastor, vocalista del grupo.
Llega el tramo final de la gira de despedida. Imagino que son unas fechas todavía más especiales. ¿Cómo las afronta?
La verdad es que esta gira ha sido absolutamente sorprendente para mí. Ha sido una gira de teatros y auditorios con el cartel de ‘no hay billetes’, como en los toros, prácticamente en todos los sitios.
Se lo debo al amigo que me animó a hacerlo. Ha sido una experiencia extraordinaria, pero creo que precisamente porque hasta ahora todo ha sido fenomenal es el momento de decir: “Bueno, toca retirarse”. Y retirarse arriba. Como hicimos en la primera época de Fórmula V: lo dejamos cuando el último disco que habíamos sacado había sido número uno. Creo que eso también nos ha permitido volver y que el recuerdo de la gente esté intacto.
Todas las fechas son especiales, pero el 2 de noviembre actúan en Madrid, su ciudad. ¿Será todavía más emotivo?
Todavía más. Además, en noviembre de 2025 y en marzo de este año estuvimos en el mismo teatro al que vamos a volver, el Nuevo Teatro Alcalá, y las dos veces no hubo billetes. Espero que esta tercera sea igual.
Para mí todos los sitios son importantes, pero qué duda cabe de que Madrid, aunque solo sea porque vienen a verme mis nietos, es todavía más especial. Tenemos una deuda con todo el público en general.
Además, han publicado un disco en directo. ¿Había también un deseo de dejar grabada la gira de despedida?
Efectivamente. Nunca habíamos hecho un disco en directo. Es un resumen de toda esta primera parte y también una manera de agradecer el apoyo de la gente. Es que no se agota mi capacidad de sorpresa. Ver que la gente se sabe de arriba abajo canciones que grabamos hace casi sesenta años, como ‘Cuéntame’, ‘Vacaciones de verano’, ‘Tengo tu amor’, ‘Eva María’ o ‘La fiesta de Blas’, me deja absolutamente sorprendido.
¿Cuál cree que es la fórmula para que esas canciones hayan sobrevivido tanto tiempo?
Primero, no vamos a atribuirle el mérito solamente a un grupo. En aquella época no había la saturación que hay ahora. Todo, canciones, cine y libros, tenía tiempo para echar raíces, para dejar poso en la memoria de la gente. Eso es lo primero. Ahora todo va tan absolutamente rápido que un éxito mata a otro, un artista mata a otro. Es una locura. Creo que esa es una razón fundamental.
La otra es que era música hecha con sinceridad y, aunque parezca mentira, sin pensar en el éxito. Éramos unos chavales a los que nos gustaba lo que hacíamos, nos divertía y ya está. Por eso, cuando veo lo que pasa ahora con nuestras canciones, me quedo absolutamente ojiplático. Digo: “Esto no es posible”. Y así lo disfruto.
En enero se cumplirán sesenta años de la formación inicial de la banda. ¿Cómo cambió la vida de los que entonces formaban Los Cambios?
Totalmente. Pero, en el fondo, el espíritu del grupo siguió siendo el mismo. Creo que esa fue otra de las claves del éxito. Influyó mucha gente. Pablo Herrero y José Luis Armenteros, que para mí han sido de los compositores más prolíficos y versátiles que ha dado el pop español. No eran solamente muchos de nuestros temas: también eran ‘Libre’ o ‘Un beso y una flor’, de Nino Bravo; ‘Como una ola’, que cantaba Rocío Jurado; ‘Libertad sin ira’, de Jarcha... Muchísimas canciones.
También influyó Maryní Callejo, que nos descubrió en un club de Madrid llamado Paraninfo, en la Ciudad Universitaria, en Moncloa. Todo esto es un agradecimiento a todo el mundo y a quienes lo han hecho posible.
Los inicios no fueron fáciles, porque el primer disco no funcionó demasiado bien.
Tienes toda la razón. Creo que nos quisieron sacar de nuestro ambiente, de lo que éramos. Hicimos una grabación enorme, grandiosa, con una orquesta en Milán y una introducción que parecía una sinfonía. De repente perdimos la frescura.
Curiosamente, la cara B era una adaptación que hice de un tema de un grupo inglés, The Dave Clark Five. No hay un cubano que no la conozca como ‘La carta’. No me lo explico. Pero aquí, en España, no pasó nada. Después aparecieron Pablo y José Luis, que se dieron cuenta de cómo éramos y de lo que teníamos que hacer. Ahí nació ‘La playa, el sol, el mar, el cielo y tú’, que fue la primera canción que entró en las listas. Luego ya vino ‘Tengo tu amor’.
Nos llaman un grupo de verano, y es lógico por canciones como ‘La playa, el sol, el mar, el cielo y tú’, ‘Eva María’ o ‘Vacaciones de verano’, que se me olvidaba. Pero ‘Cuéntame’, ‘Tengo tu amor’ o ‘La fiesta de Blas’ salieron en invierno. Así que somos un grupo de entretiempo, ya está.
Son canciones intergeneracionales, pero, a título personal, ¿hay alguna que sea su ojito derecho?
De las populares, mi ojito derecho es ‘Cuéntame’, porque creo que refleja perfectamente la época en la que salió y el pop que se hacía entonces. La serie de televisión también, de alguna manera, la revivió. Personalmente, me gustan más las caras B: ‘Solo, sin ti’, ‘Ayer y hoy’ y canciones que quizá no son tan populares. Nuestros seguidores sí las conocen.
Es otra de las cosas que disfruto en los teatros: la gente que va a vernos se las sabe todas. Es una gozada.
Después probó suerte en un dúo y también en solitario. ¿Cómo recuerda aquella etapa?
El dúo era Don Francisco y José Luis. Dejé el grupo porque tenía ganas de hacer otras cosas. Nos machacaban tanto con que si éramos comerciales, que si tal... Lo hice con José Luis, que ahora es muy conocido como cómico: Pepín Tre, que sale en ‘Ilustres ignorantes’. Somos amigos desde la más tierna infancia. Hicimos un disco muy bonito, pero coincidió con la muerte de Franco: salió el mismo día. Así que pasó lo que te imaginas. El país no estaba para música.
Además de la música y de sus apariciones en televisión, se adentró en la industria de los videojuegos. ¿Siente que siempre ha intentado pasar a la siguiente pantalla?
Sí, es verdad. Antes de dejar la música estuve en CBS como director artístico, en la época de los lanzamientos de Pecos, Iván y toda esa gente. Después me atrajo el mundo de los videojuegos. También fui un pionero en esa industria: monté la primera empresa seria y luego establecí SEGA aquí, en España. Estuve sus buenos diez o quince años dedicándome a ello. Fue otra etapa de mi vida.
¿Hay algo que aprendiera en esa industria que le haya servido para la música?
Te diría que fue al revés. Aprendí de la música, de cuando estuve en CBS, y muchas de aquellas ideas las apliqué al mundo de los videojuegos. En el fondo, el público era el mismo: gente joven. Era puro entretenimiento. Los programadores se convertían prácticamente en artistas y la gente seguía los videojuegos que hacía un programador determinado. No fue tan diferente. Creo que, si funcionó bien, fue precisamente porque apliqué muchas de esas ideas.
Dentro de unos años, cuando la gente hable de Fórmula V, ¿qué le gustaría que se dijera?
Lo que dicen ahora: que fuimos un grupo que hizo feliz a muchísima gente. Que, dentro de nuestra sencillez musical, las letras eran en muchos casos muy románticas, sobre todo en las caras B. Y, especialmente, que nuestras canciones siempre traen recuerdos felices. La gente las une a las fiestas, a los guateques, a los primeros novios y las primeras novias.
Una de las cosas que siempre observo en las actuaciones es que miro al público y la gente está con una sonrisa de oreja a oreja. Eso, joder, es muy agradable, muy bonito. Ojalá así se nos recuerde.