Un programa de envejecimiento activo se implanta en el Hospital de Móstoles para pacientes mayores hospitalizados
El objetivo es prevenir el deterioro funcional del anciano mientras esté ingresado en el centro, así como favorecer altas más rápidas y seguras
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El Hospital Universitario de Móstoles ha implantado un programa integral y específico para prevenir el deterioro funcional del anciano durante el ingreso hospitalario con medidas encaminadas a reducir los días de encamamiento, favorecer altas más precoces y seguras y disminuir el riesgo de institucionalización y los reingresos.
Planes de movilidad y ejercicio físico, fomento de la autonomía del anciano, geriatras referentes que coordinan toda la atención del paciente ingresado y la inclusión de la familia como parte fundamental en el proceso, son algunas de las medidas adoptadas para favorecer un envejecimiento saludable.
Desde el punto de vista organizativo, se han desarrollado medidas encaminadas a que la dinámica hospitalaria “no sea hostil” y durante el seguimiento clínico se promueva la “máxima recuperación de las capacidades”, según han explicado desde el Gobierno regional.
Así, se han potenciado abordajes integrales para facilitar la movilidad sin barreras para todos y un plan funcional específico para pacientes que ingresan desde residencias.
Cribados sistemáticos, circuitos asistenciales estructurados, valoraciones protocolizadas, uso estandarizado de indicadores y formación específica para profesionales han sido algunas de las herramientas concretas que permiten cambiar las dinámicas asistenciales y desarrollar nuevas formas tanto de tratar como de cuidar a los pacientes para prolongar al máximo las capacidades y habilidades del paciente anciano.
Para ello, el Servicio de Geriatría ha establecido un programa específico con cuatro áreas fundamentales: la movilidad funcional diaria (evitar encamamiento, levantar precozmente al sillón, promover deambulación diaria); el ejercicio físico estructurado con ejercicios adaptados (para mantener fuerza, rango articular, ventilación y autonomía básica); el fomento de la autonomía y continencia (facilitar el uso del baño y evitar el uso de absorbentes, promover la autonomía en alimentación, vestido y autocuidado), y las medidas de descanso nocturno (agrupación de tareas nocturnas, minimizar las interrupciones, control constante del dolor, reducir ruido e iluminación).
Según han destacado desde el Ejecutivo regional, todas estas medidas en su conjunto ayudan a prevenir el deterioro funcional asociado a la hospitalización, y a mantener la autonomía basal en actividades básicas.
“El objetivo en el que se continúa trabajando es hacer del hospital un lugar más amable para la persona mayor, en el que se trate el episodio agudo que requiere ingreso y al mismo tiempo se tomen medidas preventivas que permita al anciano regresar a su entorno habitual, o ser independiente para las actividades de su vida diaria”, ha apuntado el doctor Francisco Cid, Jefe de Servicio de Geriatría del centro.
PREVENCIÓN DEL DELIRIUM
Uno de los fines prioritarios de esta estrategia de adaptación del entorno hospitalario al anciano es evitar el delirium o cuadro confusional agudo. Se trata de la complicación más frecuente en los pacientes ancianos hospitalizados (del 30% al 40% lo presentan) y cuanto mayor es la persona ingresada, más acusado es el deterioro.
Por esta razón, se ha actualizado el protocolo clínico con el que se pretende controlar el estrés cerebral adicional que sufre el paciente y se han acentuado las medidas de intervención que minimizan ese riesgo.
La aparición de este síndrome puede hacer perder y limitar mucho la autonomía de los pacientes tras el ingreso, y ya de forma crónica. Por esta razón, se toman medidas que lo eviten.
Favorecer durante el día la orientación del paciente con uso visible de relojes y calendarios, promover conversaciones que ayuden a ser consciente de su entorno, estar pendiente de que utilicen gafas y audífonos que les ayuden a no desconectar, cuidar la hidratación y la alimentación, y revisar la medicación para evitar sedantes o fármacos que mermen su capacidad de consciencia y de movimiento.
Este programa se está desarrollando en el Hospital Universitario de Móstoles, según las directrices del Plan de Atención Integral a la Fragilidad y Promoción de la Longevidad Saludable en Personas Mayores de la Comunidad de Madrid, bajo la Dirección de Continuidad Asistencial del propio centro hospitalario.