Personajes

Natalia Guerra:

“Si se descubrieran todos los cuadros falsos, se caería el mercado del arte”

La escritora segoviana se adentra en las sombras del mercado del arte con ‘Guardaré tu última sangre’, una novela de intriga entre galerías, falsificaciones y egos

Galerías, marchantes, falsificaciones, mercado negro... El mundo del arte es, sin duda alguna, un terreno prolífico para la ficción literaria, tal y como demuestra Natalia Guerra en ‘Guardaré tu última sangre’ (Siruela). En esta novela, la escritora segoviana parte del salvaje asesinato de un famoso pintor en plena inauguración de la Feria de Arte Contemporáneo para, valiéndose de un ritmo trepidante, ir desgranando una trama en la que brillan dos personajes como Ana Dema y Millán Ariza. De todo ello hablamos con ella en esta entrevista.

Vayamos a la génesis de esta novela. ¿A partir de qué idea o hecho comenzó a escribir ‘Guardaré tu última sangre’?
No hay un momento claro y concreto, es más un conjunto de situaciones y episodios vividos o conocidos que se mezclan con ideas propias, se revuelven y empiezan a cristalizar en una historia que crece y crece hasta convertirse en el libro.

El hecho de que haya una cuenta atrás activada sumerge al lector en un ritmo trepidante. ¿Tenía presente esta herramienta en sus planes iniciales o es algo que fue dibujándose a partir de ir desarrollando la trama?
Surgió cuando tuve que hacer el orden y la numeración definitiva, pensé en las veces que leyendo un libro me había preguntado a mi misma: ¿Cuantos capítulos quedarán? Y me pareció que era una forma de responder y mantener al lector informado. Cuando veo una película en una plataforma, tengo la mala costumbre de ir consultando cuánto le queda. Y no porque me esté aburriendo, al revés, es porque me está gustando y quiero saber cuánto me queda de postre.

Ha explicado que tenía la trama más o menos articulada antes de ponerse a escribir. ¿Ha habido algún aspecto de esta historia (personajes o hechos) que hayan roto esos esquemas iniciales?
Sé que es un tópico decir que los libros tienen vida propia y que a veces van por caminos distintos a los planeados por el autor, pero yo lo creo y lo he vivido así. Antes de ponerme a escribir lo tenía todo bastante cerrado, pero una vez que empiezas aparecen situaciones que cambian los caminos iniciales. Cuando estoy escribiendo todos los personajes están vivos en mi cabeza, crecen e interactúan y no siempre los controlo. Me gusta esa sensación de que sea mi subconsciente o energías externas las que manden, o igual no, igual son ellos mismos, los personajes, los que toman sus propias decisiones que no son las mías y yo solo estoy a su servicio.

Galerías de arte, marchantes, falsificaciones, mercado negro... La novela cuenta con diversos ingredientes. Guillermo Pérez-Villalta ha subrayado que usted conoce bien el mundo del arte. ¿Habría sido posible poder articular esta trama sin todo ese bagaje previo?
Es posible escribir sobre cualquier tema si te lo crees, si lo sientes y si te documentas bien. En mi caso las experiencias previas me han ayudado mucho y especialmente un libro, ‘Espejo de la Memoria’, la biografía de Guillermo Pérez Villalta, que no solo es la historia de una vida, también una de las mejores y más lúcidas crónicas del arte en el último cuarto del siglo XX.

Pérez-Villalta también destaca que no ha caído en los tópicos. ¿Era algo que le preocupaba especialmente?
Me preocupaba ser sincera y, sobre todo, que se me entendiera, no caer en el lenguaje del arte. Generalmente los textos que se escriben sobre arte son tan rebuscados, ampulosos y pretenciosos que son imposibles de entender. El discurso de los críticos y los teóricos del arte es así de artificial y retorcido porque necesitan justificar y esconder que no hay nada que decir sobre obras que son una evidente simpleza o una tontería y hay que hacerlas pasar por algo importante y trascendente.

“No quería caer en el lenguaje del arte, que a veces es pretencioso”

‘Guardaré tu última sangre’ no es su primer libro, pero sí el primero que firma con su nombre. ¿Entendía que esta novela era la ideal para dar ese paso?
Sí, creo que sí, me pareció que reunía muchos temas que me interesaban especialmente y sentaba las bases de dos personajes, Ana Dema y Millán Ariza, que me apetecen mucho y creo que tienen bastante recorrido porque me queda mucho que contar de ellos.

En un primer momento parece que hay varios sospechosos en relación a la muerte de Víctor Palacios. Entiendo que ese abanico de personajes le ha ofrecido muchas posibilidades, pero, ¿ha complicado, en cierto modo, el proceso de escritura?
Mucho, porque cuanto más coral es una historia, más complicado es hilvanarla, pero la vida es así y en las cosas que nos ocurren siempre hay, en mayor o menor medida, distintas personas y circunstancias. Las historias no son tan simples y si lo son, es que faltan elementos y están incompletas y por lo tanto no son reales.

Uno de los aspectos que aborda esta novela es el valor arbitrario que en ocasiones se atribuye a las obras. ¿Quería hacer una crítica de ello?
No cuestiono el valor que cada persona le da a las cosas, entre ellas al arte, si se trata de su dinero y de su casa y son conscientes. Allá ellos si pagan por unas fotocopias con manchas más que por un Sorolla pero me parece muy criticable que eso se haga con dinero público más necesario para otras cosas o con dinero privado si son compradores incautos y poco informados que confían en la buena fe y la profesionalidad de los galeristas.

Hay otras novelas que también han puesto el foco en la autenticidad de las obras de arte. ¿Supera la realidad a la ficción?
La realidad, me temo, es mucho peor. Si se descubrieran todos los cuadros falsos que hay en museos y muchos más aún que están en colecciones particulares, se caería el mercado del arte, o al menos su credibilidad, que tampoco es tanta.

Hay una frase muy impactante en la novela: “La fama solo la buscan los tontos, los inseguros o los pobres de espíritu”. En un mundo como el del arte, tan abonado a los egos, ¿se puede dar por aludida mucha gente?
Si se diera por aludida sería una buena noticia, pero me temo que los egos hacen ciega y sorda a mucha gente.

Al margen del entretenimiento puro y duro, ¿qué reflexiones le gustaría que pasaran por la cabeza del lector/a?
Me encantaría que la gente se quitara el complejo de “yo no entiendo de arte” y que se acercara con la mirada limpia y la mente abierta y receptiva a las obras que tenga oportunidad de ver de cerca y, sobre todo, creer en lo que les produzca y les sugiera. Pero no quiero ser pretenciosa con tantas expectativas, esto solo es una novela de intriga y con entretener y sorprender al lector y que pase un buen rato ya me doy por satisfecha, pero si además sirve para una mínima reflexión, sería maravilloso.

“Ojalá la gente se quite el complejo y mire al arte con la mente abierta”

¿Puede protagonizar Ana Dema alguna novela posterior?
Seguro, por ahora hay cuatro novelas más y un libro de relatos. Ya está terminada y entregada la segunda, que ocurre en el mundo de la televisión. Muy avanzada la tercera que se desarrolla en el mundo editorial. Y la cuarta y la quinta bastante estructuradas. Aparte hay un libro de historias cortas autoconclusivas, precuelas que cuentan cómo y por qué cada uno de los personajes, principales y secundarios, se convierten en lo que luego conocemos en cada libro. Entre ellos el episodio a partir del cual a Ana Dema se le pone el pelo blanco.

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