Personajes

Nerea Erimia:

“Constantemente se le recuerda a la novela romántica cuál es su lugar”

La autora asturiana presenta ‘Literariamente tuya’, una novela sin complejos que también rinde homenajes a autoras clásicas como Jane Austen o Virginia Woolf

Como un soplo de aire fresco, hay autoras que irrumpen en la escena literaria apoyada en su talento. Este es el caso de Nerea Erimia, que tras el fulgurante debut con ‘Manual para conquistar a la señorita Rochester’ ahora presenta ‘Literariamente tuya’, una novela con la que ha dado un salto destacado.

¿Qué sensaciones tiene antes de la publicación de ‘Literalmente tuya’?
Mi cerebro tiende a bloquear esas cosas hasta que llega el día. Me dijeron que iba a publicar con Planeta en abril del año pasado, han ido pasando los meses y sigo sin creérmelo. Pensé que cuando tuviera el libro en físico en mis manos lo asumiría, pero todavía mi cerebro me dice que no ha llegado ese momento.

Entre terminar de escribir una novela y verla publicada pasa bastante tiempo. ¿Cómo lleva ese periodo?
Perfeccionismo ninguno, porque esa fase ya la has pasado antes. De hecho, es más probable que cuando lo relea en algún momento piense: “Podría haber cambiado esto o haberlo mejorado”. Desde que escribes el libro hasta que se publica tú ya eres otra persona. Has leído otros libros, has vivido otras experiencias, has visto otras películas... y entonces piensas que ahora lo escribirías de otra manera. Por eso intento evitar ese momento todo lo posible.

Se ha definido la novela como “una oda a la novela romántica y a sus lectores”. ¿Está de acuerdo con esa definición?
De alguna forma sí. Es una oda a la novela romántica, pero también al mundo literario que la rodea y a los clásicos. También intento ayudar lanzando ciertos mensajes a las autoras que están empezando ahora o que lo harán en el futuro. Por desgracia, muchas autoras clásicas ya no están, pero tenemos nuevas generaciones que intentan meterse en ese campo y que necesitan saber que no están solas en sus inseguridades.

La novela lleva a los lectores desde Nueva York hasta la campiña inglesa, con referencias a autoras como Jane Austen o Virginia Woolf. ¿Ese homenaje estaba planeado desde el principio?
Con la novela ha sucedido que no tenía planeadas determinadas cosas y, de repente, eso ha ocurrido, dándome cuenta de que encajaban las piezas. Por ejemplo, la novela se publicó el 28 de enero y ese mismo día, en 1813, se publicó ‘Orgullo y prejuicio’. Nadie lo hizo a propósito. También descubrí que el título que elegimos mi editora y yo coincide con el de un libro reciente sobre las cartas de Jane Austen, de su hermana Cassandra. Son casualidades que han ido apareciendo, no he hecho nada para buscarlas, y eso hace que todo sea más romántico y más mágico.

Tiene una pasión evidente por la literatura. ¿Qué autores o autoras han influido más en su forma de escribir?
Tengo varias formas de escribir. Cuando abordo una comedia romántica, la necesidad de escribir es un poco más ligera para que el lector no se sienta sobrecargado. También tengo otra forma de escribir que es un poco más desarrollada. A nivel técnico me ayudan mucho a desarrollar mi forma de escribir las composiciones de William Shakespeare, me gusta cómo escribe determinadas cosas. También me inspiro en Gustave Flaubert o Alexandre Dumas. Ahora mismo estoy leyendo a John le Carré y también encuentro cosas que me interesan mucho. Todo eso lo capturo y lo atraigo para mí. Eso no significa que no admire a autoras como Jane Austen o Emily Brontë. En este último caso me atrae y me encanta el tipo de historia, que a veces parece que habla de amor y no lo es, o el drama que construye.

La protagonista, Bianca Blake, es una escritora que firma con una gran editorial. Es fácil pensar en un paralelismo con usted. ¿Tiene mucho de autobiográfico?
Cuando empecé a escribir la novela no sabía, en ningún momento, que iba a terminar publicando con Planeta, así que me tomé ciertas libertades y usé cosas que conocía. Claro, ahora me he dado cuenta que he puesto cosas que sí son mías, pero porque tampoco tenía necesidad de ir a otro sitio, como la manera de organizar las notas. También comparto con Bianca que tengo la maldición de ser bastante directa en algunas cosas, y la inseguridad, pero al final todos somos bastante inseguros, no es tan personal.

  • Portada del libro

Bianca ha tenido que pelear contra las directrices de sus padres, que le aconsejan continuamente que no se dedique a la literatura. Antes hablaba de ese mensaje que quería enviar a las futuras autoras. ¿Va en esa dirección esta idea?
Todo puede ser susceptible de convertirse en mensaje. Puedes recibir unas directrices de tu entorno, pero cada uno debe elegir qué quiere ser y quién está dispuesto a ser.

La protagonista pelea con el síndrome de la impostora. ¿Lo ha sufrido alguna vez en primera persona?
Ahora mismo (entre risas). Tengo la suerte de llevar mucho tiempo escribiendo como ocio, así que tengo herramientas para enfrentarme a determinadas cosas y no dudar tanto. Pero el miedo empieza cuando el libro sale, y este se ha publicado con Planeta, lo que significa que lo va a leer muchísima gente. Mis inseguridades empiezan cuando pienso que quizá mi libro no es suficiente para una editorial tan grande. Pero parece que sí lo es.

En la novela también tiene peso la amistad a través del personaje de Wendy. ¿Es un homenaje a ese tipo de relación?
No tanto un homenaje a la amistad propiamente, pero todos necesitamos alguien a nuestro lado que nos ayude en un momento determinado, alguien en quien apoyarnos cuando no podemos hacerlo en nuestros pilares habituales, tal y como le sucede a Bianca.

A través del ejemplo de Wendy y Bianca, ¿pueden ir de la mano la amistad y el camino profesional?
Depende de tu personalidad. Ocurre igual que con el amor. Si eres una persona madura que sabe moverse en esos terrenos, y dependiendo del tipo de trabajo que tengas, puede funcionar o no.

Otro personaje importante es Adam, que rompe algunos estereotipos masculinos. ¿Buscaba también explorar esa sensibilidad en los hombres?
Sí. Adam llama la atención porque es un hombre que está en contacto con su parte emocional sin perder su identidad masculina. Es un editor de comedia romántica en una de las mejores editoriales de Nueva York, en la que casi exclusivamente se contratan mujeres, algo que dice mucho de él. Es un hombre que lee novela romántica, que le gustan las películas románticas y que defiende el género incluso cuando la propia Bianca no es capaz de hacerlo. También quería desmontar ciertos clichés sobre los hombres heterosexuales y sus intereses.

  • Foto promocional

¿Cree que a los hombres les vendría bien acercarse más a la novela romántica?
Sí, me parece inteligente hacerlo, tanto para uno mismo como para la relación que luego puedas tener con los demás. Incluso, siendo vulgar, para ligar. Me parece siempre inteligente escuchar otras opiniones, informarte, ponerte en otras situaciones. Leyendo comedia romántica y viendo películas de ese género lo haces, descubres cosas que quizá antes no habías considerado y que sí les gusta a las mujeres.

¿Por qué cree que funciona tan bien la mezcla entre comedia y novela romántica?
Creo que la comedia funciona siempre, aunque esté absolutamente infravalorada. Cada vez funciona mejor porque, cada día que pasa, estamos peor, y hablo en general como sociedad; después de la pandemia creíamos que íbamos a ser mejores, y ha sido todo lo contrario, somos más egoístas. Por tanto, creo que el humor es tan importante, porque ayuda a sobrellevar la vida. Por eso me gusta reírme de todo lo que puedo y también intento hacerlo cuando escribo.

La novela romántica vive un buen momento editorial. ¿Cómo ve el estado actual del género?
Siempre va a tener cierta presión encima, como si alguien estuviera recordándole constantemente cuál es su lugar, incluso aunque venda mucho. Cada vez que el género consiga liberarse un poco de ese prejuicio será positivo. También creo que estos libros ofrecen algo muy valioso, son ligeros y divertidos e intentan aliviar ciertas penas cotidianas. Además, dan esperanza sobre que hay gente que sí merece la pena.

Ha dicho en alguna ocasión que su sueño sería dedicarse plenamente a escribir. ¿Cómo de cerca está ahora de conseguirlo?
Es difícil valorarlo de forma objetiva porque no estoy completamente dentro del mundo literario. No tengo ni idea de cuánto puede tardar una autora como yo en vivir plenamente de la literatura. Sí he dado un salto importante en visibilidad y en lo económico, así que supongo que estoy más cerca que antes. Pero no sé cuánto. Soy negativa en algunos aspectos y sobrevuela en mi cabeza la idea de si en algún momento mis libros dejarán de interesar a esta editorial. Este es un mercado muy cambiante y nunca sabes qué libro va a funcionar y cuál no.

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