Este domingo 1 de marzo vuelve a la Sala Galileo Galilei ‘Pintumanía’, un espectáculo que lleva el sello de Pinturilla y la Pandilla Vainilla
Pinturilla y La Pandilla Vainilla:
“El infantil no es un género B: merece la misma calidad que cualquier gran gira”
Más de 400.000 espectadores, dos discos publicados y un tercero en camino. Isaac y Jessica, creadores de Pinturilla y la Pandilla Vainilla, defienden una idea clara: el espectáculo infantil debe tratarse con el mismo rigor, producción y respeto que cualquier proyecto musical adulto. Hablamos con ellos sobre su paso por la mítica sala Galileo, la profesionalización del sector, la responsabilidad de educar desde el escenario y el delicado equilibrio entre tecnología e imaginación en la infancia actual.
Pocos días atrás actuaban en la sala Galileo y ahora, este domingo 1 de marzo, repiten función. ¿Cómo afrontan esta segunda cita?
Con mucha ilusión. El concierto anterior fue de los mejores que hemos vivido en los últimos años. Superó completamente nuestras expectativas.
La Galileo es una sala mítica y nos preguntábamos cómo iba a funcionar un espectáculo infantil allí. Pero la cercanía, las mesas con las familias, la calidad del sonido... fue precioso. Nos fuimos incluso a hora y media de show porque el ambiente lo pedía. Estamos deseando volver.
¿Notan diferencias según la ciudad en la que actúan?
Sí, muchísimo. Cada plaza es un termómetro. Cuando vamos a un sitio nuevo siempre estamos expectantes.
También hemos observado algo curioso: la infancia se vive de forma distinta según la ciudad. En grandes urbes como Madrid, nuestro público suele estar entre los 2 y los 8 años. En otras zonas, como Andalucía, vienen niños de 10, 11 o incluso 12 años.
Somos muy defensores de la infancia. Nos encanta que chicos y chicas de 11 o 12 años sigan disfrutando con nosotros. Eso nos reafirma en lo importante que es este trabajo.
Más de 400.000 personas han visto su espectáculo. Sin duda, es un gran aval
Llevamos ya casi 400.000 espectadores, dos discos y un tercero en camino. No es un proyecto que acabe de salir.
Lo que hacemos en Galileo es ‘Pintumanía’, que es una evolución del espectáculo. Siempre renovamos cosas: personajes nuevos, audiovisuales distintos, sorpresas para quienes ya nos han visto. Nunca hacemos dos shows idénticos. Si vienes varias veces, siempre habrá algo nuevo.
¿Cuál es la mayor dificultad de girar con un espectáculo infantil?
La logística y la propia industria. El circuito infantil todavía no está tan profesionalizado como el adulto.
Muchas veces el espectáculo infantil se mete en el mismo paquete que las fiestas populares, como algo secundario. Y eso nos da pena. Hay propuestas maravillosas, muy trabajadas, que tratan temas como el bullying o el machismo con enorme calidad.
Nosotros apostamos por la excelencia: sonido cuidado, músicos de primer nivel, meses de producción en cada disco. Queremos romper la idea de que lo infantil es un género “B”.
¿Qué exigencias conlleva la composición para el público infantil?
Muchísimas. Componer para niños es incluso más difícil. Hay que cuidar el lenguaje, evitar dobles sentidos, transmitir valores claros.
Nos han llegado a señalar detalles como usar profesiones en masculino en una canción. Todo se analiza al milímetro. Y está bien, porque eso demuestra que importa. Nosotros estamos comprometidos con el mensaje y con la inclusión.
Canciones como ‘El secreto es compartir’ transmiten valores muy claros. ¿Son más necesarios hoy?
Los valores son los mismos desde siempre: respeto, honestidad, inteligencia emocional.
Pero cuando un niño te dice que una canción tuya le ha ayudado a superar una pesadilla, eso cambia todo. Ahí entiendes la responsabilidad que tienes. A un adulto le puede emocionar una canción; a un niño puedes cambiarle algo por dentro. Eso pesa.
La imaginación está muy presente en este espectáculo. ¿Cómo creen que afecta a ello la tendencia actual con el uso de pantallas?
Tenemos una canción que habla de eso, ‘Un virus en mi ordenador’. No estamos en contra de la tecnología, sino del abuso.
La tecnología es maravillosa como herramienta, pero no puede sustituir el juego, la imaginación, la relación social. Si a los adultos ya nos absorbe, imagínate a un niño.
Todo es cuestión de responsabilidad. Igual que antes veíamos dibujos una hora y luego a jugar a la calle, ahora hay que buscar ese equilibrio.
¿Cómo nació el proyecto?
Éramos músicos de proyectos adultos. Un productor nos sugirió explorar el mundo infantil, que estaba poco profesionalizado. Probamos a componer y nos enamoramos del proceso. La música infantil, si la abordas desde el juego, te libera de prejuicios. Es tremendamente creativa.
Hicimos un estreno en 2013 en Alcorcón, invitamos a un productor y un mes después estábamos en Gran Vía durante tres meses. Ahí supimos que esto tenía algo especial.
¿Qué tiene Pinturilla que conecta tanto?
Cuando Jessica sube al escenario, los niños la rodean como si fuera el flautista de Hamelín. Es impresionante. Hay un universo propio, muy cuidado, con música bien producida y un mensaje optimista. Es un baño de color, energía y alegría para toda la familia.
¿Qué mensaje le enviarían al público para que se anime a ir a la Galileo este domingo?
Que el que avisa no es traidor. Esta es la última oportunidad en Madrid por ahora. Si tienes menos de 104 años, vente a vernos. Una vez que entras en la Pintumanía, te va a acompañar para siempre... pero de la forma más alegre y optimista posible.