Personajes

Nikki García:

“Este autoanálisis es el trabajo más importante que he hecho en mi vida”

Este 6 de marzo ve la luz ‘Belleza y terror’, primer disco en solitario de la artista madrileña donde habla de amor, odio, amistades truncadas o relaciones tóxicas

Su nombre se ha asociado en muchas ocasiones a la voz del GPS de Google Maps. Pero reducir el extenso bagaje profesional de Nikki García a esa labor sería tremendamente injusto, sobre todo ahora que vuelve a mostrar su talento como cantante en ‘Belleza y terror’, su nuevo disco y gran eje de esta entrevista.

Hay un post suyo en Instagram donde dice que, de todo lo que ha hecho en su vida, este disco es lo más importante. ¿Por qué lo siente así?
Sí, es lo más importante. Empecé hace dos años a escribir estas canciones, he tardado mucho tiempo porque es un proyecto autofinanciado y tengo que trabajar para pagar todo el proceso.

He tardado 40 años en entender sobre qué necesitaba escribir. Este disco es el resultado de un ejercicio de introspección muy bestia. He tenido que quitarme muchas máscaras ante mí misma y decirme verdades muy incómodas para confrontar ciertos malestares.

De hecho, algunas canciones, de hecho, nacen de algo muy simple: la tristeza. ‘La mejor actriz’ es una de ellas. Así que ya no es solo el resultado del disco; todo ese proceso de autoanálisis es el trabajo más importante que he hecho y que probablemente haga en mi vida. Se ha materializado en un disco porque soy músico, pero podría haber sido un libro u otra cosa. Intentar conocerme de la forma menos velada posible es el trabajo más importante que he hecho nunca.

Había publicado anteriormente un EP y también un disco con su anterior banda. Estamos hablando, entonces, de algo diferente.
Sí, nada que ver. En mi primer EP ya se intuía un poco por dónde podían ir los tiros, sobre todo a nivel estético. Esa música atmosférica que me gusta tanto ya estaba ahí. También en las letras había pistas sobre las huidas, el sufrimiento o las escapadas. Pero escribir en inglés disimula más. Cuando decidí pasar al español fue todo un aprendizaje, no solo emocional sino también lingüístico. Aprender a escribir pop en español fue complicado al principio, era como si intentara escribir flamenco en alemán: se me hacía difícil. Pero en ese proceso he descubierto cómo destilar un pensamiento.

En este disco ya no me escondo. En el EP todavía estaba un poco escondida, y aquí he salido con todo, he hecho lo que me ha dado la gana. Hay momentos introspectivos, otros más guerreros, otros más gamberros o simplemente más divertidos. Eso antes no lo hacía.

El disco lleva el título de ‘Belleza y terror’. Al margen de coincidir con el nombre de la primera pista, ¿por qué esa elección?
Porque cuando llevaba ya bastantes canciones escritas me di cuenta de que todo tenía una intensidad enorme. Necesitaba hablar de la amistad que perdí, de lo que he escondido toda mi vida, de lo afortunada que soy porque una persona me quiera desde hace tantos años y decida despertarse cada día conmigo... Son temas de mucho peso, algunos dolorosos y otros profundamente afortunados.

Un día hablaba con mi pareja y me dijo: “Es que te han pasado muchas cosas”. Y pensé: sí, me ha pasado de todo. Me acordé entonces de un poema de Rilke que dice: “Deja que todo te suceda, la belleza y el terror, y sigue caminando, porque ningún sentimiento es definitivo”. Eso es exactamente lo que ha pasado, la belleza y el terror; vivir con los ojos abiertos y conectado con lo que sucede.

No me han pasado más cosas que a las demás, chicas de mi edad han pasado por situaciones parecidas, no me siento especial en ningún caso, pero he estado siempre muy conectada con lo que sucede, no disocio, no me abstraigo, lo vivo todo de una manera muy intensa, tanto lo bueno como lo malo.

En ese ejercicio de introspección, ¿qué ha pesado más: la belleza o el terror?
(Medita la respuesta durante unos segundos) La belleza, porque estoy viva, porque mi cuerpo funciona, porque estoy sana dentro de ciertos parámetros, porque mi pareja está sana, porque mis animales están sanos... He tenido muchos animales y eso también significa que he perdido muchos. Cuando se mueren lo pasas muy mal, pero también aprendes algo. Recuerdo que una vez mi veterinario me dijo: “Para perder hay que tener, y tú tienes mucho”. Aquello me cambió la perspectiva. Perder es duro, pero también significa que has tenido algo valioso. Y eso es belleza.

El disco sale esta semana, aunque el proceso comenzó hace más de un año con el primer single, ‘La mejor actriz’. ¿Eso da cierta tranquilidad de cara al lanzamiento?
Si te soy sincera, no mucha porque anunciamos el disco antes de tenerlo terminado. De hecho, la última canción del disco, ‘Una nota cada vez’, la compuse con un violoncelo. Fue en una época en la que estaba muy triste y decidí comprarme uno en un ‘black friday’, aunque yo no sabía tocarlo. Lo compré porque necesitaba aferrarme a algo, hacer algo que no fuera llorar. Estuve meses intentando sacar una escala limpia, que es tremendamente difícil. Eso me ayudó muchísimo porque no pensaba en nada más. Al final la canción se grabó con una violoncelista profesional, Elisa Tejedor, por propuesta de Francis White, que ha sido clave en este disco. Sin él, habría sido otra cosa. El proceso final ha sido un poco frenético, pero muy liberador. Sé como soy, si no me ponía una fecha de salida, igual no lo acababa nunca. Ha sido un poco tenso, estoy cansada, pero también muy emocionada. Es la primera vez que termino algo de lo que estoy profundamente orgullosa.

‘La mejor actriz’ tiene una carga muy confesional. ¿Alguna vez se ha sentido así?
Sí. Esa canción es casi mi tarjeta de visita. Soy una persona con mucha vis cómica, siempre haciendo bromas, intentando hacer reír. En casa, con mi pareja, que es humorista, hacemos chistes incluso de las situaciones profundamente tristes que hemos vivido. Creo que somos dos personas que haríamos chistes en nuestro propio funeral si pudiéramos. La cara B de eso es que el humor también puede ser un escondite, puedes tapar muchas cosas. El humor es una herramienta muy poderosa y beneficiosa hasta que se convierte en tapadera y alfombra.

Cuando te escondes demasiado detrás de eso, lo que estás tapando no desaparece. Se queda en forma de ansiedad o depresión crónica. A mí me ha costado mucha salud entender esto. Yo siempre he sido muy alegre de puertas para afuera, siempre he tenido un chiste para todo, pero eso no significa que fuera una persona feliz, ni muchísimo menos. He entendido que dar un espacio a la tristeza era clave para poder vivir mejor. De hecho, gracias a este trabajo de introspección, ahora estoy conquistando una felicidad que creía imposible. Tengo 40 años, he comprobado que lo otro, ser exclusivamente alegre, sonriente y complaciente, no me ha funcionado.

Otro single de adelanto fue ‘Rabia’. ¿Se puede resolver el odio ajeno con flores?
Yo creo que sí, pero no porque resuelvas el odio que recibes, sino porque cambias la manera de gestionarlo. Cuando haces cosas que llaman mucho la atención, como ha sido mi caso, y he sido muy afortunada por ello, también ves la otra cara de la moneda: la envidia, el resentimiento o el odio, y no en personas demasiado lejanas. Como no tengo esa mala hostia con compañeros, me gusta mucho que a un compañero o a una compañera le vaya bien, ese otro lado me ha pillado desprevenida. Me ha costado mucho entender esa actitud, saber que existe.

Con el tiempo entendí que bajar al barro a responder a eso no tenía sentido. Yo no quiero convertirme en esa persona, no tengo esa naturaleza ni la quiero tener. Lo único que podía hacer era seguir adelante y emprender otros caminos para expresarme y poder hacer mi propia justicia. ‘Rabia’ nace un poco de eso. No puedo despedir odio, no estoy hecha de eso, quiero cuidar de mi salud mental y física, así que, si me lanzan mierda, la usaré como abono, no quiero lanzar mierda de vuelta. Lo mejor que pude hacer con la rabia fue escribir una canción.

También hay una canción dedicada a una amistad que se rompió, ‘Once de noviembre’. No es tan habitual escribir sobre eso.
No sé si es habitual o no. Yo escribí esa canción porque lo necesitaba. La escribí sin tener ni idea de si esa persona la iba a escuchar o no. Fue un duelo muy largo porque no hubo ningún desencadenante y no entendía del todo qué había pasado. Me pasé muchos años pensando en los puntos de flaqueza que podía tener para no repetirlos, que es lo que dice la canción. Fue una lección que me salió muy cara, perdí a una de las personas más importantes de mi vida. Es un aprendizaje que creo que merece la pena plantearse. Lo pasé mal, pero con el tiempo también entendí que, si esa persona necesitaba marcharse para estar bien, me alegro de que pudiera hacerlo, porque lo que quiero es que esté bien. Habla de una amistad, pero al final y al cabo es una canción de amor, porque quiero a esa persona y la voy a querer siempre. Si le llega y le duele, lo lamentaré profundamente; pero si, de algún modo, a ella también le ayuda a sanar, será fantástico.

En otra de las canciones, ‘Oxígeno’, aborda otro tipo de relaciones, las tóxicas. ¿Por qué cree que ahora se habla más de esto?
Porque prestamos más atención a nuestra salud mental, antes no se veía tanto porque había mucho estigma. Ahora los jóvenes hablan de conceptos como responsabilidad afectiva, y eso ya es un cambio enorme, me parece crucial. Estoy feliz de que se hable de salud mental y de relaciones tóxicas. Relaciones tóxicas ha habido siempre, pero ahora tenemos más herramientas para identificarlas. Esta canción no va por nadie, he tenido bastante suerte en general con mis relaciones amorosas. Mucha gente asume que estoy hablando de una relación de pareja, y no es así, estoy hablando de un estándar que me he encontrado de personas profundamente narcisistas que son incapaces de verse desde fuera.

El disco tiene una atmósfera sonora muy particular. ¿Cree que será posible trasladarla al directo?
Lo vamos a intentar. Ahí tengo la suerte de contar con Francis White, que ha hecho un trabajo increíble generando esa atmósfera sonora. Él también dirigirá el directo con la banda. Intentaremos ser fieles al disco, pero también dar vida a las canciones sobre el escenario. Mi objetivo es ambicioso: me gustaría que el directo atravesara al público como a mí me han atravesado algunos conciertos en mi vida. No sé si lo lograré, pero lo voy a intentar.

Comentarios