La banda madrileña estrena ‘Dejémoslo como estaba’, donde amplía el universo de su disco debut con el sonido que ha ido construyendo sobre los escenarios
Alcalá Norte:
“Hemos desbloqueado nuevas zonas del mapa, pero seguimos en el mismo mundo”
Nos citamos en una sala de ensayos de Carabanchel, pero por diferentes cuestiones acabamos charlando con los integrantes de Alcalá Norte en un banco del barrio, aprovechando una soleada tarde otoñal. Y ahí, los cinco miembros de la banda madrileña comienzan a mostrar uno de los secretos de su éxito: honestidad y sencillez. Atrás queda un disco debut de gran éxito y varios carteles de ‘No hay billetes’ en lugares tan populares como La Riviera. El presente pasa por un nuevo desafío, su segundo álbum, de título ‘Dejémoslo como estaba’.
¿Cómo afrontan el lanzamiento de este segundo álbum?
Jaime Barbosa: Con ganas, la verdad. Este es un parto más largo que el de una persona humana, porque llevamos más de nueve meses con esto. Ya hay ganas de soltarlo. Creemos que a la gente le va a gustar porque a nosotros nos gusta. Lo hemos hecho para creérnoslo.
Pablo Prieto: El segundo es mucho mejor que el primero. El primero hasta me parece una mierda ya (entre risas).
Empecemos por el título, 'Dejémoslo como estaba'. ¿Estaba decidido de antemano o surgió de la ilustración de la portada?
Laura de Diego: Viene del dibujo que tomó como referencia Carle Naide, el pintor que hizo el cuadro. Es del 'Cuaderno C' de Goya y se basó en él para hacer uno de los monjes que aparecen al lado del monolito. Lo sacamos de ahí. Pero encajaba con nuestra filosofía continuista: hacer un disco que conectara estilísticamente con el primero y no alejarnos demasiado de aquella propuesta.
Vienen de una gira muy larga. ¿Esos conciertos han ayudado a que el sonido del nuevo disco esté más acoplado?
Laura de Diego: Creemos que se parece más a lo que ofrecemos en directo. Hemos descubierto el sonido tocando juntos.
Pablo Prieto: Antes se trataba de orientarlo hacia algún sitio para que sonara más o menos como el disco. Ahora no tocamos las canciones igual: el sonido es más gordo, está más guapo.
Barbosa: Ha evolucionado de manera natural. Lo que hemos hecho es plasmar esa evolución del sonido, de nosotros como personas y como conjunto, en este segundo disco.
Ahora sí hay un público esperando lo nuevo de Alcalá Norte. ¿Cómo conviven con esas expectativas?
Álvaro Rivas: Como nos gusta a nosotros y a la gente le han gustado los singles, tenemos ya la sensación de que el disco gusta. Los adelantos son bastante representativos de lo que hay después. No hay mucha presión.
Barbosa: Hay gente que ya tiene la sensación de que está todo guapo sin haberlo escuchado. Es una señal cojonuda. Estamos contentos.
En una entrevista anterior comentaban que 'El hombre planeta', el primer adelanto, no respondía del todo a lo que suele esperarse de un single, que tenía algo más friki.
Álvaro Rivas: 'El endemoniao' es el más single de todos, pero 'El hombre planeta' también lo es bastante. Aunque tiene unas estrofas muy pesadas que seguramente no pasan los filtros algorítmicos de lo que es un buen single, tiene un estribillo pegadizo. Eso ya es bastante single, sobre todo siendo Alcalá Norte, que tenemos temas raros. 'Los llamados pitagóricos' es el que no es un single para nada. Es un tiro en el pie como single.
Carlos Elías: 'El hombre planeta' salió así porque tampoco teníamos tantas canciones hechas. El disco no estaba cerrado. Igual había solo cuatro. Ha sido un poco sobre la marcha.
Barbosa: Confiábamos en nuestra capacidad: sacábamos ese single, pero después iban a venir más temazos. Lo hemos conseguido y por eso estamos contentos con el resultado. En aquel momento ya me parecía que 'El hombre planeta' era un tema más popero, más accesible y más potable para el público general. 'Los llamados pitagóricos' es un poco más de nicho, para quien quiere algo más oscuro, más post-punk, menos comercial. 'El endemoniao' me parece una mezcla entre las dos. Esa fue un poco la teoría que elaboramos para los singles.
Carlos Elías: Además, el primer adelanto nos vino que ni pintado. Mucha gente decía que parecía una continuación del primer disco, que había elementos que los llevaban a aquel trabajo, aunque diéramos un paso hacia otro sitio. Fue el más continuista de las opciones que podía haber.
La identidad de Alcalá Norte está presente, pero también hay una ampliación musical. ¿En qué canciones han dado uno o dos pasos más allá respecto al debut?
Carlos Elías: Creo que en 'Valmy' y en 'Campos de golf'. Desafortunadamente, llevamos varios años en los que en la música no abundan las partes C como antaño, y en este disco aparecen en varias canciones.
Barbosa: Para mí la más diferente es 'Contador de muertes'. Es la que más se aleja de lo que considero el estilo de Alcalá Norte.
Álvaro Rivas: Y 'La venta nueva', que es la primera que hacemos en un compás distinto.
Volviendo a 'El hombre planeta' y a su letra, ¿algún mánager se dará por aludido con eso de ser un Satanás?
Pablo Prieto: El nuestro no. De momento tenemos buen rollo con él. Alguien nos dijo una vez que había que tener un mánager que te quisiera mucho, porque todos te iban a robar, que por lo menos te robara con cariño.
En 'Claudia' vuelve a aparecer Cristiano Ronaldo, como sucedía en 'Los chavales'. ¿El fútbol sigue siendo una fuente de inspiración para la banda?
Álvaro Rivas: Solo en 'Claudia', la verdad. Ya le dije a Barbosa que no iba a escribir más canciones sobre Ronaldo. Un Ronaldo por disco. Supongo que cuando llegue a los mil goles tendré que escribirle algo. No sé, igual me inspiro. No hay mucho más fútbol en la pluma. Se me ha agotado.
¿Qué equipo o futbolista sería este disco?
Álvaro Rivas: Más que fútbol, igual es baloncesto: cuando vuelve Jordan. Volvió dos veces; en la segunda ya estaba machacado, pero la primera vez volvió a ser el puto número uno. Pues eso es 'Dejémoslo como estaba'.
¿Hay demasiados campos de golf en España?
Álvaro Rivas: No los he contado. Tengo ansiedad hídrica: veo un grifo abierto y me rayo. Cuando estaba en Canadá veía a la gente lavar los platos con el grifo abierto, tranquilamente. Yo se lo cerraba y me decían: “Tío, eso es mentalidad de pobre español”. Mentalidad de secano. Yo flipaba. Siempre he tenido esa sensación de: “¿Por qué vas a regar esto si aquí no debería crecer nada?”. Pero es una metáfora más filosófica. Tiene que ver con los recursos, con erigir técnicamente un oasis en el desierto. Por eso hablo de los campos de golf. Va más sobre la técnica que sobre que me jodan los pijos”.
El noveno y el décimo corte, 'Icare' y 'Oscar the tiny one', están en francés y en inglés. ¿Podría llegar un álbum entero de Alcalá Norte en otro idioma?
Álvaro Rivas: No creo, porque yo escribo en español.
Laura de Diego: Estas eran dos cosas muy concretas. La canción en francés es una versión que llevábamos tocando en los conciertos un año y pico. La de inglés surgió porque Rivas estaba leyendo a Shakespeare y salió una historia de venganza y muerte.
Álvaro Rivas: Me salió así y ya está. No acostumbro a recibir impresiones en inglés como para decir: “Chavales, me ha salido otra”. Es raro, no me pasa. Barbosa, igual me sale un disco entero en alemán.
Hablaban al principio del largo parto de este disco. ¿Cómo llevan el intervalo entre terminarlo y que llegue al público?
Álvaro Rivas: Horrible, tío, eso es lo peor.
Laura de Diego: Es el momento en el que puede haber más crisis mentales.
Álvaro Rivas: Piensas: “Joder, si ya estuviera fuera, pasaría esto o lo otro” o “Cómo me fastidia que esto ocurra sin el disco publicado”. Hay que tener calma y paciencia: las cosas de palacio van despacio.
Laura de Diego: Y nosotros porque somos unos ansias. Parece que nos gusta la adrenalina de dejarlo todo para el último minuto y hemos terminado el disco bastante poco antes del lanzamiento. La gente que se tira un año con el disco en el congelador me flipa.
Álvaro Rivas: El disco sale el 4 de noviembre porque no podía salir el 27 de octubre. El tiempo que hemos pasado mordiéndonos las uñas ha sido el mínimo posible, el mínimo que permite hoy la industria de producción de discos.
¿Son muy perfeccionistas al decidir que una canción o un disco está terminado?
Carlos Elías: Perfeccionistas no, somos meticulosos. Un perfeccionista nunca termina el trabajo. El disco no se termina, se abandona.
Barbosa: Intentamos saber cuándo cortar. Nos gusta que cada cosa esté en su sitio, pero sin obsesionarnos con que todavía falta algo.
Álvaro Rivas: Una canción atraviesa cuatro o cinco fases: ideación, composición en el local, llevarla al estudio, mezcla... Somos muy quisquillosos a medida que pasa de una fase a otra. Pero, una vez cerrada, no nos llevamos las manos a la cabeza intentando arreglarla. Si ha llegado hasta aquí es por algo y es hora de cerrarla.
Laura de Diego: Pero sí, somos superneuróticos.
Barbosa: Yo no soy tan neurótico. Lo importante para mí era que me gustaran las canciones. En las fases de mezcla, de versión uno, versión dos y demás, llegó un momento en el que dije: “A mí ya me mola. Lo que queráis”. Sabía que lo que se cambiara serían detalles. Me había escuchado el disco ochocientas mil veces y lo que quería era que quedara de puta madre en directo.
Laura de Diego: En la mezcla, en vez de hacer una lista de doscientas mil cosas, dije las tres que más me chirriaban y adelante, porque si no les hubiera tenido martirizados.
Álvaro Rivas: La semana después de entregarlo lo escuché por última vez y detecté tres o cuatro cosas que, si hubiéramos tenido una semana más, habría señalado. Pero ya me da igual.
Carlos Elías: Yo, que llevo unos años en esto, hacía un ejercicio: cuando terminaba la producción de un tema y se daba por concluida, lo cerraba y no volvía a escucharlo. Podía pasar un año sin escucharlo. Cuando estuvieron todas terminadas, hice una única escucha de cada canción. Mientras escuchaba escribía correcciones y cerraba. Cuando volvían las correcciones, otra única escucha. En esa segunda sí me permitía volver sobre algún detalle para pillarlo bien, pero nada más.
Laura de Diego: El disco tiene detalles y decisiones que no se han tomado por unanimidad. Cuando haces un disco entre seis personas, más un productor que dirige y quien mezcla, o cedes, o no se hace. Todos estamos a favor de ceder y de ponernos de acuerdo.
¿Cómo es la convivencia dentro del grupo, especialmente después de tanto tiempo de gira?
Barbosa: La convivencia de viaje siempre es cojonuda. Hay gente que se entiende musicalmente, pero no se aguanta. Tenemos nuestro espacio propio. Uno quiere hacer una cosa y otro ir a tomar algo. Nos juntamos cuando apetece y cuando no, no. La convivencia de gira es cojonuda. Después tenemos diferencias de composición, de creatividad o de lo que sea.
Pablo Prieto: También viajamos con el equipo, que es la hostia, y no estamos todo el tiempo solos entre nosotros.
Carlos Elías: Cuando hay discusiones, la clave es que hablamos mucho y nos contamos mucho las cosas.
Álvaro Rivas: Veo más broncas cuando estamos reunidos con el mánager hablando de estrategia de la banda que en el local o en el estudio. Ahí hay discrepancias, pero se resuelven fácilmente.
Laura de Diego: De vez en cuando nos mandamos a tomar por culo, dura cinco minutos y ya está. Es algo que en el resto de mi vida no hago con nadie, pero aquí, si hace falta, es liberador. Nadie se lo toma demasiado a lo personal.
Barbosa: En general, creo que estamos mejor que mucha gente que se lleva bastante peor. Nos han contado casos de grupos que incluso llegan a las manos. Imagínate ese rollo: qué horror.
Laura de Diego: También hay algo de casualidad, porque todos tenemos esa parte de ir a nuestra bola. Para mí eso es clave. Si alguno tuviera la necesidad de ir todos juntos a todas partes, todo el rato, o no le gustara estar solo... Por ejemplo, fuimos a Colombia cuatro días y estábamos reventados. Muchas veces me iba a desayunar a solas, tranquilamente, y pensaba: “Qué paz”. En los primeros tiempos de la gira salíamos más después de los bolos. Era algo que había que hacer. Ahora, como todas las noches es lo mismo, salvo que esté con mis amigas o que una noche pinte épica, ¿para qué voy a gastarme las energías en salir?
Barbosa: Muchas veces el plan era quedarnos en la habitación, coger unas cervezas, fumar y escuchar música.
Álvaro Rivas: En la primera gira de salas algunos salíamos más. Quizá cuando hagamos la gira intensa de salas de este disco vuelva a pasar. En los festivales es más difícil: estás en el recinto y a lo mejor el hotel está a una hora. En las salas, la gente te propone ir después a algún bar.
Aunque ahora toca disfrutar del disco, ya han anunciado varias fechas. ¿Han pensado cómo serán esos conciertos de presentación? ¿Se centrarán solo en este segundo disco?
Álvaro Rivas: No, va a sonar el primero casi entero. Pero son conciertos para tocar el nuevo, claro.
¿Duele dejar alguna fuera?
Álvaro Rivas: No. Las que se han caído hasta ahora ya teníamos ganas de quitarlas. Pero para la gira de festivales sí habrá que dejar algunas dolorosas fuera. Habrá que meter la tijera.
Laura de Diego: De momento está todo bien. Tenemos muchas ganas de tocar las nuevas y estamos caprichosos: no te apetece tanto pensar en las viejas.