Tras el éxito del Premio Planeta en el año 2023, la periodista y escritora regresa con ‘Llevará tu nombre’, una novela ambientada en el Madrid de finales del siglo XIX que reivindica el papel de las mujeres silenciadas
Sonsoles Ónega:
“Los libros contienen todo lo peor y todo lo mejor del ser humano”
Tras el éxito de ‘Las hijas de la criada’, con la que ganó el Premio Planeta en 2023, Sonsoles Ónega presenta una nueva novela, ‘Llevará tu nombre’, ambientada en la España de finales del siglo XIX. En esta entrevista habla sobre la presión tras un gran reconocimiento, el papel de la literatura como refugio y la importancia de rescatar historias de mujeres silenciadas.
Ahora que ‘Llevará tu nombre’ es una realidad, ¿qué sensaciones tiene?
Estoy muy contenta con el recibimiento, sobre todo por parte de las librerías. Todavía es pronto para valorar la respuesta de los lectores, pero ver cómo las librerías se implican, cómo colocan el libro en los escaparates, me emociona mucho. Al final estamos en manos de los libreros, que son quienes acarician los libros, quienes los sacan de las cajas y los recomiendan.
Es su primera novela tras ‘Las hijas de la criada’, con la que ganó el Premio Planeta en 2023. ¿Ha sentido más presión al escribir este libro?
Tienes la presión de estar a la altura de las ventas de un Premio Planeta que, en mi caso, ha llegado a un montón de lectores, así que te planteas si realmente serás capaz de hacer algo que guste tanto. Esta pregunta creo que todos nos la hacemos. Más que una obligación sientes una responsabilidad de estar a tu propia altura, porque en el fondo es un baremo que al que tú mismo quieres llegar.
Como a la protagonista, Mada, ¿la escritura le ha servido de refugio en alguna ocasión?
Sin duda. La literatura es salvación, tanto cuando la creo, es decir, como autora, que cuando la leo como consumidora. Los libros son un refugio necesario incluso para ser indulgente con una misma porque lo peor y lo mejor del ser humano está en los libros, así que para mí es necesario leer y escribir para vivir.
En este libro también hay un homenaje evidente a las mujeres silenciadas. ¿Tuvo claro desde el primer momento que Emilia Pardo Bazán debía tener un hueco en esta historia?
Sí y no. Sí porque la historia se circunscribe a su época, y es un personaje muy atractivo. Doña Emilia es una señora de clase alta, muy ilustrada por empeño de su familia, en concreto de su padre, ella era hija única, que manda al marido a freír espárragos en un momento determinado. Es decir, era una gran adelantada a su tiempo. Sin embargo, no hubo un diseño previo pensando en que Emilia estuviera en esta novela, sí que fue surgiendo esa necesidad a medida que iba avanzando la trama y por el momento en el que está situada la novela.
La sororidad es otro de los ejes vertebradores de esta novela. ¿Existió realmente un espacio como La Casita?
Sí, existió. Vicenta María López y Vicuña, la religiosa que fue santificada en el año 1975, creó un espacio para acoger a todas esas mujeres que vivían en la calle y estaban condenadas a ejercer oficios terribles, como la prostitución. Me han contado que la llamaban La Casita. Lo que ocurre dentro de ese lugar no está documentado, y ahí es donde entra la ficción maravillosa para poder imaginar un mundo en el que las mujeres hacían camaradería y se apoyaban unas a otras, se enseñaban entre ellas, se leían cartas o se escribían de vuelta a los enamorados.
El amor también está muy presente en la historia. Casi dos siglos después, ¿siguen existiendo los amores imposibles?
Sí, claro. El amor es muy difícil, complicado, y más en los tiempos actuales. A mí me gustan los amores retorcidos, a los que te cuesta llegar, los que tienen impedimentos. A quién no le gusta un buen romance, así pasen los siglos.
¿Qué escenario le ha dado más juego a la hora de recrear la época: el de las élites o la miseria de los barrios populares?
Ambos. Cada uno tiene su poesía. Los palacios de la época son muy atractivos desde el punto de vista narrativo porque son muy ricos en cuanto a mobiliario y obras de arte, hay multitud de elementos que puedes describir dentro del salón de un palacio. En cambio, los barrios son muy gustosos a la hora de escribir. La Casita de Vicenta María, también. Te diría que siento el mismo aprecio por ambos escenarios porque son muy gustosos de describir.
De uno u otro modo, la novela también sirve para conocer cómo era la sociedad de España en general y de Madrid en concreto a finales del siglo XIX. ¿Qué le ha llamado más la atención?
Lo más atractivo para mí es que fue una época de primeras veces en muchos ámbitos. Era una etapa durísima, de grandes epidemias y enfermedades, pero con pocas medicinas y escaso número de doctores. A pesar de ser una época dura para el ser humano en ese sentido, las mujeres empezábamos a sacar la cabeza, a darnos cuenta de la necesidad de la ilustración, de la cultura, de la educación, de la formación como escudo contra la pobreza. Periodísticamente es un momento también muy bonito porque surge el periodismo de sucesos, la crónica social de la que hoy seguimos bebiendo. Se puede decir, por tanto, que es una época muy excitante de primeras veces.
Con el paso del tiempo vamos acuñando nuevos términos. Antes hablábamos de la sororidad. Sin que existiera aún el concepto, ¿eran mujeres como Emilia Pardo Bazán o la propia Mada un ejemplo de empoderamiento?
Totalmente. Emilia Pardo Bazán era consciente de todo lo que estaba logrando, aunque se ajustara a las necesidades de la época, porque entonces una mujer tenía que casarse, organizar a la familia, llevar un hogar, pero ya sabía que había que dar ejemplo a otras mujeres.
¿Qué le gustaría que se llevaran los lectores de esta novela?
Me gustaría que, cuando terminaran, sintieran que han aprendido, que ha merecido la pena leer el libro. Que les provoque una sonrisa y que les despierte las ganas de seguir leyendo otro libro, no necesariamente mío, que despertara el gusto por la lectura.
En la presentación de la novela dijo que la aventura de ‘Llevará tu nombre’ arrancó en 2023, poco después de lograr el Premio Planeta. ¿Ya tiene en mente nuevos proyectos literarios a corto plazo?
A corto plazo no, porque no me gusta tener plazos en la literatura, nunca los he tenido, he entregado mis manuscritos cuando estaban terminados, sin ninguna presión. Sí estoy trabajando, no con toda la entrega y dedicación que me gustaría, porque estoy con la promoción de esta novela y el trabajo en la televisión, más la vida personal, pero sí tengo ya en la cabeza lo siguiente.