La joven banda asturiana publica ‘23’, su primer LP, un trabajo que reúne y renueva las canciones con las que comenzó a abrirse camino. Su líder habla de una trayectoria construida a base de esfuerzo, tiempo y sacrificios
Los Acebos:
“Salir de la zona de confort fue jodido, pero todo cobró sentido”
El temido regreso vacacional es, junto al mes de enero, uno de los momentos del año con más propósitos de cambio. Para alcanzar el objetivo marcado es clave la constancia y, especialmente, el deseo de salir de la zona de confort. A esto último apelan las 12 canciones que integran ‘23’, un álbum que ve la luz este 11 de septiembre y que lleva la firma de Los Acebos. La banda asturiana da un nuevo paso en su carrera con su primer LP, del que hablamos con su vocalista, Alberto Rodríguez.
Este viernes 11 de septiembre se publica el primer LP de la banda '23'. ¿Nervios?
Sí, más que nervios hay ilusión, porque es el primer álbum que condensa toda la trayectoria. Hemos podido rescatar esos primeros temas que se compusieron en el local de ensayo con Juan de Dios Martín, con quien hicimos el EP 'Esclavos de la intensidad'. Mola porque recuperamos esos temas, no solo están grabados con más calidad, sino que están producidos con el sonido y la idea que se ha dado a Los Acebos. Por todo ello, me hace muchísima ilusión poder lanzar el primer álbum.
Efectivamente, es el primer LP, pero antes sacaron 'Puntos de vista' y, sobre todo, el EP 'Esclavos de la intensidad'. ¿Siente que esos trabajos les han puesto un poco en el mapa, que no parten de cero?
Sí, tal cual. 'Puntos de vista' eran las primeras canciones, y también me ayudó a saber de qué iba todo. Yo no tenía pensado ni formar una banda. Cuando empecé a componer, simplemente me picaba la curiosidad. Lo hice con cuatro micrófonos de bajo coste. Con 'Esclavos de la intensidad' pudimos hacer cosas guais. Sin discográfica, pudimos salir de España: fuimos a Liverpool y a Viena a tocar e hicimos cosas. Fuimos finalistas en el Mad Cool y, después, el broche de oro fue encontrar Esmerarte en 2025, que ya fue la bomba, la gran noticia.
He leído una afirmación suya en la que dice que algunas de las canciones de este LP surgieron “en un momento crítico” de su vida. ¿Ha sido la composición una tabla de salvación, un refugio?
Sí. Toda la vida estuve muy vinculado a la música. Toco la guitarra desde los 18 años y nunca tuve una banda, pero la música siempre me acompañaba en los momentos más jodidos. Siempre estaba con los cascos puestos. Me picaba muchísimo la curiosidad, pero pensaba que era mucho más complicado, que era algo que no podía hacer. Entonces, en un local de ensayo que tenía una mesa de mezclas y una batería microfoneada, vi cómo otras bandas le daban al play y pensé: “Mejor o peor, saldrá algo”. Le di al play y me puse a hacer mis canciones. Venía de la pandemia y de momentos personales algo jodidos. No diría que pasé por una depresión, pero estaba mal. Me puse a componer y sí que me ayudó hacer unos temas que hablaban, a nivel personal, de los procesos por los que había pasado.
Sobre las canciones de adelanto que han ido presentando, 'Nuestra revolución' es una de las que mejor acogida está teniendo. En ella se alude a “los gigantes que ya no son tan altos”. ¿Qué miedos han ido superando durante este tiempo?
Muchísimos, casi todos. Desde ponerte encima de un escenario... Imagínate: cuando compuse las canciones, y esto creo que nunca lo había contado, no iba a ser yo quien cantara. Había un tío que era colega mío y compuse las canciones para que las cantara él. Se echó una novia y voló, así que canté yo porque me tocó.
Respecto a superar miedos, desde subirte a un escenario y cantar cuando no tienes ni idea, hasta que tu círculo cercano te vea sacar adelante un proyecto musical dentro de un entorno más profesional. Eso sí, todo esto conlleva hacer una inversión. Al final, volqué muchas cosas de mi vida, tanto tiempo como dinero, para intentar sacar adelante un proyecto como podía.
Sigamos hablando de 'Nuestra revolución'. En la letra se alude a un “lienzo sin color”, que conecta a su vez con 'Lienzo en blanco', otra de las canciones de adelanto. En ambas hay una idea de romper con todo, independientemente de la edad que se tenga.
Cuando me puse a componer estas canciones estaba encerrado en una rutina que realmente no me gustaba. Tampoco tenía por qué ser algo malo. Siempre digo: “Gracias a Dios que tenía mi trabajo”, pero yo ya me levantaba pensando que no me molaba mi vida, por eso y por muchas otras cosas.
Entonces lo volqué todo ahí y me puse a trabajar como un loco. Salir de la zona de confort fue bastante jodido para mí, pero cada día contaba más. Intentaba acabar la jornada para irme a casa a hacer cosas. Dormía muy poco y los días empezaron a contar realmente. Había dejado todos mis hobbies de lado para encarar el mundo laboral y, de repente, todo empezó a cobrar un poco de sentido. Es raro el concepto, porque también te alejas y renuncias a muchas cosas de ocio por todo esto, pero tenía una finalidad. Ya no se trataba simplemente de hacer tus horas de trabajo.
¿Por qué '23' para el título del álbum?
Todo esto se inició en 2023 y yo empecé a componer con 23 años. Me pareció simbólico.
El primer corte del disco es 'Cruz y sed' y en su videoclip aparece una cruz, como no podía ser de otra manera. También en el vídeo de 'Nuestra revolución' hay un altar y las vidrieras de una iglesia. ¿Pura coincidencia estética o existe alguna intención detrás?
Nunca me lo habían preguntado. Esa iglesia es la del colegio en el que estudié. Es un centro concertado y la iglesia estaba en el centro. Es muy bonita y muy antigua. Me moló intentar grabar todos esos videoclips con mi mejor amigo y en los sitios en los que yo crecí. Al final, son los lugares que conforman tu historia. En cierta manera, a nivel simbólico, aunque yo no sea católico ni nada, igual tiene algo que ver con eso.
En esas doce canciones se incluye la segunda parte de 'Esclavos de la intensidad'. ¿Había una parte de la historia que se había quedado por contar?
Cuando las compusimos, que fue prácticamente a la vez, eran como dos visiones distintas de la misma situación: una más enérgica y esperanzadora y la otra para cuando ya estás agotado, más derrotista e intimista. Me pareció bien acabar el disco con la frase “esclavos de la intensidad”, que, además, es el nombre del EP.
¿Qué influencias han terminado calando en estas canciones? Lo pregunto porque hay una de ellas en la que se menciona a Rufus...
Es Rufus T. Firefly, sí, que es una de mis bandas favoritas. Creo que todo lo que escuchas influye, aunque luego no digo que mis canciones suenen a eso. Aprendí a tocar la guitarra sin ir a clases, a través de YouTube. Tocaba muchas horas al día mientras estudiaba la carrera.
Aprendí con Red Hot Chili Peppers, Arctic Monkeys, Foo Fighters y todas esas historias. Supongo que, sobre todo al principio, los arreglos sí podían ir por ahí. También es verdad que vas caminando y aprendo muchísimo de nuestro productor, Juande, sobre cómo hacer canciones. Ha ido fluctuando, pero creo que siempre hay un poso de todas esas bandas de finales de los 2000 que veíamos en los festivales mientras nos moríamos de calor.
Aludía anteriormente a esas experiencias en el extranjero, tanto en Liverpool como en Viena ¿Cree que esta propuesta casa bien tanto con el público de los festivales como con la intimidad de las salas?
Creo que sí. Estamos preparando más canciones y vemos que temas como 'Cruz y sed' o 'Esclavos de la intensidad' consiguen que la gente se venga arriba en los festivales, incluso sin conocernos. Eso es una buena señal. A lo mejor, cuando tengamos más repertorio, las canciones más intimistas se pueden dejar para propuestas de sala, donde el público siempre es un poco más fiel o, al menos, está más concentrado. Puede casar en los dos ambientes.
Este año hemos estado girando por salas y hemos tenido muy buena recepción. La verdad es que hemos flipado. Por otro lado, en los festivales en los que hemos tocado también ha habido una buena respuesta. Creo que es un proyecto que encaja en esos dos ambientes, aunque el tiempo lo dirá.
¿Cuáles son los próximos pasos que tienen pensado dar?
Siempre vamos por partes, pero ya sabes que los músicos somos un poco multitarea y hay que hacer las cosas con mucho tiempo de antelación. Ahora la presentación del álbum es lo principal. Venimos de una gira y vamos a presentar el disco en otra, pero esta vez con la gente teniendo ya el álbum fuera, que creo que es muy importante.
Vamos a hacer una serie de cambios para que también sea novedoso y no sea lo mismo del año pasado. Entre medias, siempre que puedo me acerco a A Coruña, al estudio, o estoy en casa componiendo. A todo esto se añade el trabajo, porque yo tengo un empleo normal de oficina, como todo el mundo. Tanto el equipo como yo estamos siempre trabajando en cosas e ideas nuevas: videoclips, desarrollar el concepto de la banda... Es superilusionante poder contar con un equipo como Esmerarte y trabajar de una manera más profesional esos conceptos e ideas que al principio tienes en casa.