Personajes

Beatriz Roger y Luiso Soldevila:

“Hemos huido de personajes perfectos que todo lo hacen bien”

Su nueva entrega, ‘Padrenuestro’, vuelve a ambientarse en la Costa Brava, con algunos personajes, como Nico Ros, que ya tuvieron recorrido en su novela de debut

Además de la pasión por la literatura, hay otro vínculo más potente que une a Beatriz Roger y Luiso Soldevila: son madre e hijo. Ese detalle familiar queda, sin embargo, en un segundo plano cuando el lector se sumerge en las páginas de su segunda novela, ‘Padrenuestro’ (editorial Planeta), nacida al calor de su título de debut, ‘Marismas’.

Vuestra nueva novela, ‘Padrenuestro’, toma el testigo de Marismas. ¿Sentíais que Nico Ros tenía más aventuras que protagonizar?
Luiso Soldevila: Lo sentíamos y teníamos la esperanza de que así fuera. Cuando Planeta nos dio luz verde a la nueva novela, fue una alegría enorme. Me gusta ahora recalcar que son casos independientes y son novelas que se pueden leer también independientemente una de la otra, que no necesitas haber leído ‘Marismas’ para seguir ‘Padrenuestro’. Las dos novelas comparten protagonistas, localizaciones y, obviamente, si te las has leído las dos, sabrás más sobre las tramas y los personajes.

Sobre Nico Ros, ¿os ha ayudado el hecho de tener al personaje ya definido previamente?
Beatriz Roger: Nos hemos atrevido a bucear un poco más en Nico y en el resto de los personajes también, hemos conocido bastantes facetas diferentes de ellos, y esto nos gusta. También es una novela que al tener el doble de páginas que ‘Marismas’ da más de sí, te permite más trama, que pasen más cosas. Hemos ido conociendo un poco perfiles diferentes de personajes y, sobre todo, de Nico, en aspectos como su método, su capacidad de planear por encima de una investigación, de situarse y empezar a intuir qué ocurre, también de su relación con Cas, que se ha convertido en su ayudante, de sus manías.

Luiso Soldevila: A raíz de lo que dice mi madre, yo creo que ‘Marismas’ fue como una presentación, la investigación transcurre solo durante una semana y no te da mucho tiempo tampoco a profundizar. En cambio, ‘Padrenuestro’ transcurre en varios meses, profundizamos mucho más. El lector va a conocer más a todos los personajes, en esta novela no pasan tanto algunos de puntillas, sino que son muy relevantes y, además, cada página que lean será cómo abrirlos prácticamente con bisturí, conocer sus emociones y todo lo que están pensando. Respecto a Nico, yo creo que lo interesante del personaje es su evolución, es el mismo que en ‘Marismas’, pero también ha cambiado por los hechos que sucedieron en la anterior novela. Queremos que los personajes sean de una manera, pero ellos mismos, como cualquier persona, se contradicen, dicen una cosa pero hacen otra. En Nico nosotros asumimos un riesgo con el personaje detective que definimos porque es muy distinto a lo que sueles encontrar en la novela negra.

Beatriz Roger: Nico no es perfecto, ni falta que hace, es un tío que se entrega en su trabajo, que se vuelca en los que se tiene que volcar, pero hemos querido huir de personajes perfectos que todo lo hacen bien, y también del superhéroe. Nico tiene una parte cobarde. Las personas tenemos tantos rasgos dentro diferentes, que claro que nos contradecimos.

Otro personaje clave en esta nueva novela es el inspector Pàmies. ¿Creéis que hay mucha gente así, tendente a la autodestrucción
Luiso Soldevila: Lo primero de todo, a mí me encanta Pàmies. Es un personaje que ya me hubiera gustado explotar más en la anterior novela, pero en esta hemos tenido la oportunidad de hacerlo y creo que lo hemos logrado. El lector tendrá las dos caras de la moneda: ese detective como Nico, quizás con más luz, y al detective de gabardina, Pàmies, que a mí personalmente también me encantan. Estos personajes que se autodestruyen, que son su peor enemigo, creo que también son atractivos. A medida que el lector vaya avanzando verá que a veces uno mismo a sí mismo se quiere poner según qué etiquetas delante del resto. Pàmies, cuando profundizas, compruebas que en realidad es una persona distinta a la que muestra el mundo. Nico y Pàmies, cada uno en su caso, están muy marcados por su pasado, y así como Nico decidió poner solución, a Pámies, lo que le sucedió fue tan duro que él mismo no quiere ponerse bien. Sabe que podría, por ejemplo, dejar de consumir, no ser tan amargado, disfrutar de pequeños placeres, pero ya no quiere porque para él disfrutar sería un pecado por las personas que le arrebataron.

Otro de los hilos que conecta la novela anterior son las localizaciones, que tienen un peso muy importante dentro de la trama. En algunos lugares de España se identifica el viento con la locura, no sé si queríais jugar con esa idea con la tramontana.
Beatriz Roger: En el Ampurdá, que es esta pequeña comarca, creen que tiene una incidencia directa en la salud mental de la gente. En esta novela hemos jugado con otros rasgos climatológicos también, con las menguas, la niebla y la lluvia, nos gustó mucho para poder crear un clima de misterio, como si se les pegara la piel a los protagonistas.

Luiso Soldevila: Creo que también hemos ido aprendiendo a medida que hemos ido escribiendo y avanzando en las novelas que la climatología es esencial, no es lo mismo investigar un suceso lloviendo, con niebla, poca luz, oscuridad, que es un obstáculo más que se encuentran los investigadores. Además, el lector se impregna de todo esto. También queremos que el lector conozca todo esto porque mucha gente vincula la Costa Brava solo con el verano, está también esta otra cara, hay tramontana, temporales, mucha lluvia, la niebla que a veces está en el faro de San Sebastián... Creo que es un atractivo interesante de conocer porque es la cara más solitaria, más invernal.

La ermita de Santa Coloma de Fitor, ¿ya la conocíais previamente?Luiso Soldevila: La conocíamos y hubo un momento cuando estábamos desarrollando la escaleta teníamos claro que debía ser ese paraje. Hay que visitarlo, porque subes hasta arriba de Fitor, tienes la ermita que es pequeñita, además hay un pequeño restaurante donde puedes comer. Vale mucho la pena, tiene un atractivo increíble.

Beatriz Roger: Ahora se ha abre solo una vez al año esta ermita, pero cuando podíamos ir y entrar más libremente, veías que los bancos estaban grabados con los nombres de las familias ricas, que eran quienes realizaban donaciones. En todos estos sitios hay como un manto de la historia, yo siempre pienso que los edificios y las cosas permanecen cuando nosotros ya no.

Luiso Soldevila: Nos gustaba mucho el hecho de que vas a la iglesia, que en teoría es algo donde debe haber bondad, cuando en realidad estamos sembrando el mal en la trama.Beatriz Roger: Cuando Luiso y yo pensamos el nombre de ‘Padrenuestro’, aparte de la oración y de ser casi un grito de socorro, estuvimos pensando que todo el mundo es hijo de alguien, de algún padre, y eso nos valía para muchas cosas. También lo pusimos como algo que no era peyorativo hacia la iglesia, al contrario, yo creo que el Padre Nuestro es de todos, es una oración muy bonita. Es universal casi.

Un sentimiento que está muy presente en la novela es el del rencor. ¿Qué creéis que es más censurable, una persona que se deja llevar por un arrebato o ese rencor que se macera a fuego lento?
Luiso Soldevila; Cualquier delito premeditado lo consideraría más grave que algo espontáneo, de rabia, de un impulso que ha surgido, aunque ninguno de los dos debería suceder. El rencor es algo muy peligroso porque se te puede enquistar, alguien con mucho rencor no puede vivir con paz, con tranquilidad. Si no sabes liberarte de ese peso, te va a costar evolucionar y tirar hacia adelante. Además, si vas guardándolo, creo que en algún momento grieta se abre y todo salta. Es muy difícil retenerlo.

Beatriz Roger: Estoy muy de acuerdo con Luiso. En este caso de ‘Padrenuestro’ es peor porque ese personaje siente rencor porque le han enseñado así.

¿Os ha animado la buena cogida que tuvo ‘Marismas’ a dar este paso y hacer una segunda novela?
Luiso Soldevila: Sí, pero sinceramente ya habíamos empezado antes incluso que se publicara casi la otra de lo motivados e ilusionados que estamos con el proyecto. Tiramos millas independientemente de si está funcionando o no. Obviamente otra cosa es que si esta novela ha podido ver la luz es porque ‘Marismas’ ha cumplido unas expectativas que tal vez tenía Planeta. Por nosotros nunca quedaría de seguir publicando, pero es verdad que estamos ligados a ciertos resultados. Nosotros nos lo pasamos bomba. Aparte, creo que hemos creado una especie de universo, familia, que nos gustaría expandirla.

En una entrevista que tuvimos por la novela anterior, me comentasteis que os habíais dividido los capítulos. ¿Habéis seguido el mismo esquema en este nuevo libro?
Beatriz Roger: Hemos hecho lo mismo. Por ejemplo, yo escribo cinco o seis capítulos y se los paso a Luiso, que hace más o menos lo mismo. Cada uno pulimos la parte del otro y con eso conseguimos que se note menos quién lo ha escrito. Luiso hace más hincapié en todo lo que es acompañamiento y yo a lo mejor estoy centrándome en pulir esa frase para que no se note que es de Luiso y viceversa.

Luiso Soldevila: Lo que dice mi madre es totalmente así. Primero nos sentamos y organizamos la escaleta. Para mí la escaleta es fundamental, qué historia queremos contar, los capítulos... todo eso lo hablamos juntos. Luego nos dividimos por capítulos, los juntamos y al final, cuando ya tenemos toda la novela, es mi madre quien pule todo para que parezca realmente eso lo ha escrito una persona. Se da una cosa muy divertida, no visualizamos igual a los personajes, cada uno tiene su imaginación, pero estoy muy contento con los personajes que hemos creado y, sobre todo, haber llegado a acuerdos. En lo que sí coincidimos es que para nosotros es muy importante que en cada libro el caso quede cerrado.

Beatriz Roger: Otra característica que hemos decidido, aunque sabemos que es complicado, vamos a tratar que todas las novelas se titulen con una sola palabra, te sueles olvidar del título largo. Te olvidas.

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