Personajes

Máximo Huerta:

“La ficción y la demencia tienen mucho de cinematográfico”

El escritor de Utiel presenta su nueva novela, ‘Mamá está dormida’, cuyo origen se debe a una conversación real con su madre y que habla sobre lo que callamos y olvidamos

Lleva una docena de libros publicados, pero Máximo Huerta asegura que el último de ellos, ‘Mamá está dormida’, es el que le genera “más responsabilidad”. “La frase con la que surge esta novela es no es mía, es de mi madre, así que se lo debo ella”, afirma el autor, quien recuerda que el libro “nace de una pregunta real: ‘¿Dónde está tu hermano?’. Es una pregunta que sucedió en mi casa, que me hizo mi madre y que, en ese momento, no sabes gestionar, no puedes darle la respuesta porque soy hijo único.” Desde esa “epifanía” doméstica, Huerta empezó a construir una novela “de amor y de misterio”.

La trama se apoya en un recorrido en autocaravana entre un hijo y su madre con demencia, dos personajes cuyos nombres tienen un significado especial: “Aurora no es un nombre al azar. Es esa luz que todas las personas en la demencia tienen, esos ratos de luz al amanecer. El protagonista masculino se llama Federico porque García Lorca fue alguien que habló muy bien de las mujeres”. Por eso, para Huerta este libro es “un ajuste de cuentas en todos los sentidos”.

GRAN VIAJE
Ese trayecto tiene como destino Vera de Bidasoa, pero sus protagonistas realizarán otro tipo de viajes, especialmente el hijo, Federico. “Es un viaje hacia el pasado de la madre, hacia él mismo y hacia la búsqueda de ese hermano”, todo ello “en un espacio tan estrecho, tan íntimo, tan incómodo como una autocaravana”.

El escenario de Vera de Bidasoa sirve para recordar el papel de la Sección Femenina, donde “se enseñaba a las mujeres a ser madres, esposas y buenas hijas, ser reflejo de una época y ser clones de Pilar Primo de Rivera, aunque también es “la raíz de muchas formas de actuar de muchas madres, algunas utilizaron esas experiencias para ser felices y huir de sus familias”. Esas vivencias, que también atañen a la madre del propio autor, le llevan a cuestionarse “cuántas personas le habrán preguntado a su madre qué quiso ser de mayor; parece que solo han sido madres y abuelas”.

Esta trama y su experiencia personal llevan a Máximo Huerta a hablar de uno de los ejes centrales de la novela: la memoria. “Lo único que es nuestro de verdad es la memoria. Lo que queramos contar o lo que no queramos contar”. Bebiendo de la realidad, también trata sin edulcorantes los cuidados de una persona mayor enferma: “El hijo se va desdibujando, como todos los cuidadores, y la que va cogiendo protagonismo es ella, porque la ficción y la demencia tienen mucho de cinematográfico. Él se va haciendo menos porque cuidar es empezar a despedirse”. Por eso, razona que “no naces con la paciencia, es algo que se va adquiriendo porque no hay solución, no vas a cambiar el escenario”.

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