Uno de los grandes referentes en desarrollo personal y financiero ofrece en ‘Los 10 poderes para diseñar tu vida’ el aprendizaje para dominar las diferentes áreas
Sergio Fernández:
“El dinero es la consecuencia de haber hecho bien muchas cosas”
Ahora que febrero entra en su recta final, quizás sea buen momento para evaluar en qué punto están todos esos propósitos de cambio que suelen acompañar al año nuevo. Tranquilo/a. Si los objetivos han sido abandonados o quedan demasiado lejos, siempre se está a tiempo de recurrir a ‘Los 10 poderes para diseñar tu vida’, un libro que lleva la firma de Sergio Fernández y en el que este referente en desarrollo personal propone un plan de acción para construir la vida que imaginamos.
Ha escrito otros libros, como ‘Vivir sin jefe’ o ‘Vivir con abundancia’. ¿Considera que este es el más global?
Totalmente. Este libro es fruto del trabajo de los últimos años en los que hemos ido sacando diferentes programas en IPP, donde hemos colaborado con más de 100 profesores. Eso me ha permitido ir aprendiendo mucho de cada una de estas áreas, porque mi trabajo consiste en coger información útil que está en el mundo y ponerla fácil para que las personas puedan transformar su vida. Este libro nace de varias ideas que vinieron a mi vida hace años, pero sobre todo una de ellas: el conocimiento para poder transformar nuestra vida existe, el problema es que la mayor parte de la gente no accede a él, es más, ni siquiera sabe que existe. Hace más de 20 años me di cuenta de esto y pensé: ¿cómo es posible? Eso me llevó a tener colaboraciones en radio y a abrir el canal en YouTube para compartir contenido. Para mí era una cosa obvia. Pasamos casi todo el día distraídos con información que no aporta nada. Tomé una decisión vital: igual no saco un 10 en todo, pero puedo ir a por el 8 o el 9 en todas las áreas: salud, libertad financiera, relaciones personales... El 10 es muy caro, pero el 8 o el 9 te da una buena vida. El libro sintetiza ese “qué”, lo que inspira, más que el “cómo”.
Solemos plantearnos propósitos a principios de año por áreas aisladas. ¿Es un error no verlo de forma global?
Para mí solo hay una manera de que te vaya bien: creciendo en todas las áreas. Cuando monté IPP en 2012 tuve una epifanía que luego se ha demostrado cierta: si monto un máster de emprendedor, no es solo para que las personas emprendan, sino para crezcan como personas. Cualquier área que desatiendas acaba por tumbarte el resto; esa es una idea nuclear de este libro. Esto lo he visto con más de 50.000 alumnos. Si descuidas una, tarde o temprano, te fastidia las demás.
El libro está estructurado en 10 poderes. ¿Es necesario dominar uno para pasar al siguiente?
El orden no es aleatorio, pero no es rígido. Eso sí, si sigues ese orden, irás más rápido en todo. Empieza por conocerte a ti mismo y creer en ti para ir como misil todos los días. Un día me dijeron una frase que se me quedó marcada: “Si eres emprendedor, tómalo como un atleta de élite, porque todos los días vas a tener que rendir al máximo”. Sin embargo, no puedes rendir mucho si no tienes salud o no crees en ti. El orden del libro es natural y termina con la libertad financiera, porque el dinero, para mí, es la consecuencia de haber hecho bien muchas cosas. Cuando consigues dinero sin haber hecho ese trabajo previo, suele evaporarse, basta con mirar las estadísticas: muchas de las personas a quienes les toca la lotería acaban arruinadas en pocos años. El foco no es el fruto del árbol, éste acaba llegando si se pone la atención en abonar y regar la planta.
¿Cuál es el peldaño donde la gente encuentra más dificultades?
Intuitivamente diría que salud y dinero. Son las dos energías que sostienen la vida. Cuando no tienes salud, todo se reduce a eso, te vuelves egoísta, y no lo digo como un insulto, porque te centras solo en ese problema. Con el dinero pasa igual, puedes acabar tomando decisiones que no van con tus valores cuando no tienes dinero. Uno no es buena persona cuando tiene dinero, quien es idiota lo es más allá de su cuenta riqueza, pero es bueno ponerte a ti mismo en una situación en la que se fácil decidir bien y ser buena persona. El dinero es muy ignorado a nivel social, es un tema tabú, incluso la libertad financiera en determinados ambientes se considera mala.
Habla de una política de “cero bullshit”. ¿Las excusas son el mayor freno a la hora del cambio?
A mis alumnos siempre les digo que te tienes que contar verdad; cuando lo haces, las excusas desaparecen. Nos cuesta decirnos la verdad porque hay algo en el fondo de nosotros que sabe que, cuando lo hacemos, no nos queda más remedio que actuar, ya sea en un mes, en un año o en una década. Y eso da miedo. Cuando te cuentas verdad, las excusas desaparecen.
El primer poder es saber quién eres. Dice que sanar la infancia es “solo para valientes”. ¿Por qué da tanto miedo?
De esto me di cuenta tras muchos años. Me encanta recomendar libros a mis alumnos porque a mí la lectura me ha salvado la vida. Vi que, cuando recomendaba libros que tenían que ver con sanar la infancia, con revisar con amor lo que había pasado en tu infancia o adolescencia, mucha gente no los leían. Empecé a tirar del hilo y descubrí un patrón: no querían entrar ahí porque les daba miedo encontrar algo terrible. En general, si exploras esa parte, casi siempre encuentras amor que no se supo expresar, incluso en las circunstancias más duras. Entender esto te permite abrir estos cajones y empezar a revisarlo. Si no lo haces, no puedes tener una vida verdaderamente plena, del mismo modo que una planta con la raíz podrida no puede crecer más. Una persona que no revisa su pasado, tiene un tope de crecimiento; a la vida no le gusta la inconsciencia. Si sanas tu infancia, identificas los relatos que te dices a ti mismo, algo clave para progresar. Cuando sanas, liberas una cantidad de energía espectacular.
En el poder de la salud aboga por vivir buena alimentación, descanso y ejercicio físico. ¿Hemos olvidado el sentido común?
Una de las ideas que expongo en el libro es vivir como si no hubieran hospitales. Me autoproclamé ministro de mi salud, para mí eso es sentido común. Cuidar de la salud en realidad es fácil, la vida trabaja a favor de la vida. Creer que nos curan los medicamentos es una verdad a medias, nos cura nuestro sistema inmunológico que, en ocasiones, necesita ayuda de esos medicamentos. Cuidar la salud es sentido común: sueño, alimentación, ejercicio y gestión del estrés. Lo pongo en ese orden porque el sueño es más fundamental de lo que creemos. Y todo eso envuelto en vida social. De hecho, el mayor predictor de salud a los 80 es tener buena vida social a los 50.
En el último poder habla de libertad financiera. ¿Funciona realmente el ascensor social?
Sí, funciona, porque hay casos reales, aunque esta respuesta tiene muchos matices. La pregunta es por qué no funciona más el ascensor social. Las respuestas son múltiples. La primera es que no sabemos que funciona, aunque pueda parecer obvio. La ideología predominante en España o Europa es socialista, lo cual no es bueno ni malo, que propugna que tu vida depende de que el Estado cuide de ti. Por eso la gente delega las cosas más básicas de su vida al Estado. Esto lleva a no responsabilizarte de tu vida y a no creer en el ascensor social. Nos enseñan a Marx y la plusvalía, pero nadie nos habla de Adam Smith y otros autores que nos explican que el capitalismo, sin ser perfecto, es el sistema que mejor funciona. En el capitalismo cambias de clase social si aportas valor; en el socialismo o el comunismo lo haces si eres del partido.
Por otro lado, los seres humanos somos seres sociales y creemos que dependemos de la comunidad para vivir. Cuando cambias de clase social, eso no te lo perdonan, sobre todo en España. De los más de 50.000 alumnos que he tenido, no todos han cogido al ascensor social, y de los que lo han tomado, no a todos les ha ido bien, pero a algunos sí. Mucha gente prefiere no coger el ascensor social por miedo a romper los vínculos sociales y familiares.
¿Cuál ha sido su mayor aprendizaje personal en este camino?
Lo primero, aprender muchísimo, y lo segundo, una sensación de paz en el alma que es inefable. Todos los días siento que estoy donde debo, y eso es la leche. No soy el más rico ni el que más libros vende, pero sé que estoy en mi sitio. El propósito es ser útil. Cuando tomé la decisión de estar al servicio, ya sea de mis alumnos, de mi familia o de la vida, todo cambió porque dejé de escatimar. Creo que fue una gran decisión. Me he equivocado en muchas cosas, pero en esa no.